Jesús no invitó a todos sus discípulos sino solamente a tres. Quizás Jesús hizo esto para prevenir el relato de este milagro increíble antes del tiempo adecuado. Otros sugieren que lo hizo porque estos tres necesitaban más supervisión que los otros. Seis días después, los llevó aparte a un monte alto: Ha habido varias sugerencias para la ubicación del Monte de la Transfiguración. Monte Tabor (aproximadamente 1,900 pies, 580 metros); pero no es alto, y no está en el camino de Cesárea Filipo a Capernaum. Monte Hermón (aproximadamente 9,300 pies, 2,835 metros) es alto; pero quizá demasiado alto y demasiado frío en la cima, donde parece que pasaron la noche. Tampoco estaría cerca de las multitudes judías que llegaron a Jesús inmediatamente cuando descendía de la montaña. Monte Mirón (aproximadamente 3,900 pies, 1,190 metros) era la montaña más alta en el área judía, y está en el camino a Cesárea de Filipo y Capernaum. El nombre de monte alto nunca se podrá saber; ya que los que sabían el nombre de esta ubicación no dejaron información. Allí se dio la transfiguración. La palabra transfiguró habla de una transformación, no solamente un cambio en la apariencia física. El efecto fue meramente llamativo; Jesús se hizo tan brillante en su apariencia que era difícil de verlo, era como mirar el sol. El verdadero milagro fue que Jesús, la mayoría del tiempo, podía evitar mostrar esta gloria. Sin embargo, Juan dijo: Vimos Su gloria. Pedro escribió: Somos testigos oculares de Su gloria.

Moisés y Elías, aparecieron hablando con él. Sorprendentemente, estas dos personas del Antiguo Testamento aparecieran y hablaron con el Jesús transfigurado. Moisés había vivido unos 1400 años antes; Elías unos 900 años antes; sin embargo, estaban vivos y en algún estado resucitado y glorificado. Es justo pensar que estas dos personas particulares del Antiguo Testamento aparecieron porque ellos representan la Ley (Moisés) y los Profetas (Elías). La suma de la revelación del Antiguo Testamento se unió a Jesús en el Monte. Pedro sugirió la retención de los tres en asociación. Las enramadas [tabernáculos] (la palabra normalmente significa carpas) serían refugios temporales hechos de ramas, como las que se levantaron para la Fiesta de los Tabernáculos.

Pero una nube de luz los cubrió: Esta es la nube de la gloria de Dios, llamada la shekinah en el Antiguo Testamento. De esta nube de gloria, Dios el Padre habló. El Padre, del cielo, reprendió el intento de Pedro de poner a Jesús en el mismo nivel que Moisés y Elías, y mientras él aún hablaba, fue importante interrumpir a Pedro, para que todos supieran que Jesús es único y el Hijo amado, Él merece nuestra atención especial, así que a él oíd. La reacción de los discípulos fue que se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor: No se postraron sobre sus rostros cuando vieron a Jesús transfigurado; ni cuando su rostro resplandeció como el sol; ni cuando sus vestiduras se hicieron como luz; ni cuando Moisés y Elías se aparecieron con Él; ni cuando Moisés y Elías hablaron con Jesús; ni tampoco cuando la nube de gloria los cubrió. Sino al oír la voz de Dios. Los discípulos estaban nuevamente asombrados de Jesús. Esto ayuda a explicar el propósito de la Transfiguración: para asegurar a los discípulos que Jesús es el hijo de Dios. Y alzando ellos los ojos, a nadie vieron sino a Jesús solo: Es significante que todo su enfoque fue forzado sobre Jesús de nuevo. La nube ya no estaba, Moisés se había ido y Elías había desaparecido. Aunque los apóstoles vieron a Jesús solo, vieron lo suficiente, porque Jesús es suficiente para el tiempo y la eternidad, es lo suficiente para vivir y lo suficiente para morir. Sabiamente, Jesús les dijo a sus discípulos que no hablaran de su transfiguración hasta después de su resurrección. La resurrección de Jesús fue la confirmación final de su ministerio y gloria; hasta entonces, los reportes de la transfiguración tendrían más probabilidades de poner a prueba la fe de aquellos que no la vieron en lugar de fortalecer su fe.

Los discípulos habían escuchado que Elías debe venir, de acuerdo con la promesa en Malaquías 4:5: He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. Jesús les aseguró a sus discípulos que ciertamente Elías vendría primero. Pero la primera venida de Jesús no trajo el día de Jehová, grande y terrible. La venida de Elías en Malaquías 4:5 probablemente es mejor identificada con la aparición de los dos testigos de Apocalipsis 11:3-13, y después la Segunda Venida de Jesús. Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron: Había un sentido en el que Jesús con justa razón podía decir esto. Elías había llegado en la obra de Juan el Bautista, quien ministraba en el espíritu y el poder de Elías. Esto es evidente cuando se compara la vida y la obra de Elías y Juan el Bautista.

Elías tenía un celo completo de Dios; también Juan el Bautista. Elías reprendía audazmente el pecado en lugares altos; también Juan el Bautista. Elías llamó a los pecadores y los conciliadores a una decisión de arrepentimiento; también Juan el Bautista. Elías atraía a multitudes en su ministerio; también Juan el Bautista. Elías atrajo la atención y la furia del rey y su esposa; también Juan el Bautista. Elías era un hombre austero; también Juan el Bautista. Elías huyó al desierto; Juan el Bautista también vivía ahí. Elías vivió en un tiempo corrupto y fue usado para restaurar la vida espiritual que fallaba; esto también fue cierto de Juan el Bautista.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.