Vinieron los fariseos y los saduceos: El hecho de que trabajaron juntos mostró un gran temor entre los líderes religiosos. Los saduceos y fariseos eran enemigos de larga data, y el hecho de que se juntaran en contra de Jesús demuestra que lo consideraban una amenaza seria. Es un fenómeno extraordinario el encontrar una combinación de los fariseos y saduceos. Defendían creencias y políticas que eran diametralmente opuestas. Los fariseos vivían de acuerdo con los puntos más pequeños de la ley oral y escrita; los saduceos solo recibían las palabras escritas de las Escrituras hebreas. Los fariseos creían en los ángeles y la resurrección; los saduceos no (Pablo usó esta división en Hechos 23:6-10). Los fariseos no eran un partido político y estaban preparados para vivir bajo cualquier gobierno que los dejaran a solas para practicar su religión en la manera que ellos quisieran; los saduceos eran aristócratas que colaboraban con los romanos para mantener sus riquezas y poder. Los fariseos buscaban y anhelaban al Mesías; los saduceos no. Sin embargo, a pesar de todas estas diferencias, Jesús los unió. No en el buen sentido: se unieron en oposición a Jesús, pero se unieron.

Jesús había hecho muchas señales y ellos seguían sin estar convencidos. Ellos buscaban una señal del cielo tal como llamar a que descienda fuego del cielo, preferiblemente contra la legión romana. Dijeron que no estaban convencidos por los milagros “en la tierra” que Jesús ya había hecho. A Jesús ya se le había pedido una señal en Mateo 12:38, y en respuesta ya les había señalado la señal de Jonás. La tradición sostenía que una señal hecha en la tierra podría ser una falsificación de Satanás, pero se suponía que las señales del cielo (viniendo del cielo) eran de Dios. La demanda inmediata de los lideres judíos de una señal del cielo contrasta fuertemente con la respuesta de la multitud gentil a los milagros de Jesús.

Jesús condenó la hipocresía de ellos. Ellos se sentían seguros de poder predecir el clima con las señales que veían a su alrededor, pero estaban ciegos a las credenciales mesiánicas de Jesús que estaban justo delante de sus ojos. Jesús no era el único que notó la hipocresía de Su época. Los judíos de los tiempos de Jesús tenían un proverbio diciendo que, si todos los hipócritas del mundo fueran divididos en diez partes, Jerusalén contendría nueve de las diez partes. Jesús dijo esto de los líderes religiosos de Su tiempo con respecto a las señales de Su primera venida. Había profecías, circunstancias y evidencias que deberían haberles dejado en claro como las señales de los tiempos señalaban que el Mesías había venido. Muchas personas hoy en día están igual de ciegas a las señales de los tiempos con respecto a la segunda venida de Jesús.

La generación mala y adúltera demanda señal: Esta declaración de Jesús nos recuerda que las señales por sí solas no convierten a nadie. Es fácil depositar demasiada confianza en las señales y maravillas como herramientas para llevar a la gente a la fe en Jesús. El problema no es que las señales sean débiles por sí mismas, sino que una generación mala y adultera las demanda. La Biblia nos da ejemplos repetidamente de aquellos quienes vieron señales impresionantes, pero no creyeron. Jesús prometió una señal que sí tendría poder para traer a la gente a la fe: Su resurrección. Había mencionado previamente la señal del profeta Jonás en Mateo 12:39-41, explicándola como su resurrección venidera.

Jesús advierte a los discípulos contra la falsa enseñanza. Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos. Después del conflicto precedente con los líderes religiosos, Jesús les dio advertencia a sus discípulos, usando la metáfora de levadura. Como lo señalamos anteriormente, en la parábola de la levadura de Mateo 13, la levadura se usa constantemente como una imagen del pecado y la corrupción. Era la expresión metafórica judía de una influencia maligna. Para la mente judía la levadura siempre era un símbolo de maldad. La levadura era interpretada como una influencia maligna responsable por esparcirse por la vida y corromperla.

Los discípulos comentaron: Esto dice porque no trajimos pan: Esta fue una preocupación extraña después de que Jesús había alimentado a dos multitudes sobrepasando las 5,000 y 4,000 personas. Los discípulos no entendieron a Jesús ni a su uso de la levadura como metáfora. Jesús les urgió de la importancia de estar en guardia contra las falsas enseñanzas, especialmente en el servicio de la hipocresía religiosa. Jesús llamó la atención de sus discípulos con tres cosas:

· Ignorancia, porque no entendían que Él estaba usando cosas materiales (levadura) para ilustrar cosas espirituales (las enseñanzas y practicas peligrosas de los fariseos y saduceos). · Incredulidad porque estaban demasiado preocupados por el suministro de pan, cuando habían visto a Jesús milagrosamente proveer el pan en varias ocasiones anteriores. · Olvido, porque parecían olvidar lo que Jesús había hecho antes con respecto a proveer pan.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.