La parábola de la semilla de mostaza. Algunos –o incluso la mayoría– consideran esto como una descripción del crecimiento y dominio eventual de la iglesia, la comunidad del reino. Pero a la luz de la parábola misma y del contexto de las parábolas tanto antes como después, esto debe considerarse como otra descripción de la corrupción en la comunidad del reino, tal como describió la parábola previa del trigo y la cizaña. Ambas parábolas son proféticas y eran para mostrar, principalmente, cómo, desde muy pequeños comienzos, el Evangelio de Cristo debería difundirse a todas las naciones del mundo y llenarlas de justicia y santidad verdadera. Otra vez, muchos, o incluso la mayoría, consideran esto como una hermosa imagen de la iglesia creciendo a ser tan grande que provee refugio para todo el mundo. Pero esta planta de grano de mostaza creció de forma anormal, y albergaba aves que, en las parábolas previas, eran emisarios de Satanás. La planta de mostaza normalmente nunca crece más allá del tamaño de un arbusto, y en su tamaño normal no sería un lugar para los nidos de pájaros. El crecimiento en forma de árbol de esta semilla de mostaza describe algo anormal. ¿Quién esperaría que una semilla tan pequeña produjera una hierba tan grande, un monstruo en el jardín? Esta parábola describe precisamente en qué se convirtió la comunidad del reino en las décadas y siglos después de la cristianización del Imperio romano. En esos siglos la iglesia creció considerablemente grande en influencia y dominio, y fue un nido para mucha corrupción. Las aves haciendo sus nidos en las ramas probablemente se refiere a elementos de corrupción que se refugian en la misma sombra del cristianismo. El estudio detallado de las aves como símbolos en el Antiguo Testamento y especialmente en la literatura del judaísmo muestra que las aves simbolizan regularmente el mal e incluso demonios o Satanás.

En le verso 33 Jesús usó otra imagen sorprendente aquí. Muchos, si no todos, consideran esto como una imagen hermosa del reino de Dios esparciéndose por todo el mundo. Sin embargo, la levadura se usa consistentemente como una representación del pecado y de la corrupción (especialmente en el narrativo de la pascua en Éxodo 12:8, 12:15-20). De nuevo, tanto el contenido como el contexto dan indicio de que esto es una descripción de la corrupción en la comunidad del reino. Habría cierta sorpresa cuando oyeron el reino de Dios comparado a la levadura. La levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado: Esto era una cantidad inusualmente grande de harina. Era mucho más de lo que cualquier mujer normal prepararía, y de nuevo sugiere la idea de un tamaño enorme o anormal. Tres medidas de harina serían unos 40 litros, lo que produciría suficiente pan para una comida para 100 personas, una preparación impresionante para una mujer común. La idea de esconder la levadura en tres medidas de harina habría ofendido a cualquier judío observante. Seguramente, esto no es una imagen de la iglesia poco a poco influenciando al mundo entero para bien. Más bien, en el contexto de la oposición creciente a su obra, Jesús anunció que su comunidad del reino también sería amenazada por la corrupción y la impureza. La levadura representa “influencias paganas” introducidas en la iglesia.

Las parábolas eran una parte esencial del ministerio hablado de Jesús. Otra razón por la cual Jesús enseñó de la comunidad del reino por parábolas es porque la iglesia misma era parte de las cosas escondidas desde la fundación del mundo, y no se revelaría completamente hasta después. En su explicación, Jesús hace claro qué representaba cada una de las diferentes figuras de la parábola. El campo representa al mundo. La buena semilla representa el pueblo verdadero de Dios, los hijos del reino. La cizaña representa los falsos creyentes en el mundo, los hijos del malo, quienes superficialmente pueden parecerse al pueblo verdadero de Dios. En esto vemos que la parábola de la cizaña cambia los personajes un poco de la parábola de las tierras. En la parábola de las tierras, la semilla representaba la Palabra de Dios; aquí representa los verdaderos creyentes. El propósito de las parábolas es completamente diferente; la parábola de las tierras muestra cómo los hombres reciben y responden a la palabra de Dios, y la parábola de las cizañas del campo muestra cómo Dios separará su pueblo verdadero de los falsos creyentes en el fin de este siglo.

Satanás tiene un brote de iniquidad por cada brote de gracia; y, cuando Dios reactiva su trabajo, Satanás también reactiva el suyo. Esta parábola enseña poderosamente que, es el trabajo de Dios dividir en el juicio. Los magistrados y las iglesias pueden remover a los que son abiertamente malos de su sociedad; pero los que se ven buenos por fuera y por dentro inútiles, deben dejarse; porque juzgar los corazones está fuera de su área de autoridad. El campo es el mundo: Significativamente, esta parábola ilustra no necesariamente que habrá falsos creyentes en la iglesia (aunque eso también es cierto hasta cierto punto); si no, Jesús habría dicho que el campo es la iglesia. Pero él dijo cuidadosamente que el campo es el mundo. Pero el punto es claro, tanto en el mundo como en la comunidad del reino. Al final, no es el trabajo de la iglesia escudriñar para encontrar a aquellos que aparentan ser cristianos, pero en realidad no lo son; es el trabajo de Dios al fin de este siglo. Mientras que el pueblo de Dios todavía esté en este mundo (el campo), habrá incrédulos entre ellos; pero no debería ser porque el pueblo de Dios recibe a los incrédulos como si fueran creyentes, ignorando las creencias o la conducta de los creyentes profesos.

Muchas veces no consideramos que los ángeles de Dios tienen un papel especial en el juicio del mundo. Pero sí lo tienen, y son dignos de respeto a causa de este encargo que se les ha dado por Dios. Los echarán en el horno de fuego… los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre: Jesús usó esta parábola para ilustrar claramente la verdad de que hay dos caminos diferentes y destinos eternos. Un horno de fuego representa un destino y la gloria radiante (resplandecerán como el sol) el otro destino. El trigo entra en el granero de Dios desde cada rincón del mundo, desde todo nivel de la sociedad, desde cada época de la iglesia de Dios. La única cosa que tienen en común es que fueron sembrados por el Señor, por la buena semilla de su Palabra.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.