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No había nada de malo en lo que los discípulos hicieron, porque su espigueo no era considerado robo de acuerdo con Deuteronomio 23:25. El problema fue solo el día en el que lo hicieron. Los rabinos hicieron una lista elaborada de artículos para “hacer” y “no hacer” en el día del reposo, y esto violaba varios artículos de la lista. La ley de Israel permitía a la gente que viajaba por un área, segar suficiente grano para una pequeña comida de los campos en esa área. Se les ordenaba a los agricultores no cosechar completamente sus cultivos para dejar un poco para los que viajaban y para los pobres. Mateo acaba de citar a Jesús ofreciéndonos un yugo fácil y una carga ligera. Ahora nos demuestra el tipo de cargas pesadas y yugos difíciles que los líderes religiosos ponían sobre su pueblo. Cuando los discípulos comenzaron a arrancar espigas y a comer, en los ojos de los líderes religiosos eran culpables de: Cosechar, Trillar, Aventar, Preparar comida. Esto representaba cuatro violaciones del día de reposo en una boca llena. Los judíos eran tan supersticiosos con respecto a la observancia del día de reposo, que, en sus guerras contra Antíoco Epífanes, y los romanos, ellos pensaban que era un crimen el simple hecho de intentar defenderse en el día de reposo: cuando sus enemigos vieron esto, pararon sus operaciones hasta ese día. Fue por medio de esto que a Pompeyo se le permitió tomar Jerusalén. Jesús nunca violó el mandato de Dios de observar el día de reposo ni aprobó que sus discípulos violaran el mandato de Dios para el día de reposo, pero a menudo rompió las adiciones legalistas del hombre a esa ley y a veces parece haber roto deliberadamente esas añadiduras del hombre.

El primer principio que Jesús presentó es simple e ilustrado por la experiencia de David con los sacerdotes y los panes de la proposición (1 Samuel 21). Jesús les recordó que las necesidades humanas son más importantes que cumplir con rituales ceremoniales. Haber comido el pan sagrado por profanidad, o fanfarronería o ligereza, podría haber involucrado al ofensor en el juicio de muerte; pero hacerlo en necesidad urgente no era culpable en el caso de David. El segundo principio que Jesús presentó también es simple. Los mismos sacerdotes rompen las reglas del día de reposo todo el tiempo. Quizás los fariseos no entendían tanto acerca del día de reposo como ellos pensaban. El ritual del templo siempre involucraba trabajo: encender fuegos, el sacrificio y preparación de los animales, el llevarlos al altar y muchas otras cosas. En realidad, este trabajo era el doble en el día de reposo, ya que en el sábado las ofrendas eran el doble. La referencia al pasaje misericordia quiero, y no sacrificio (Oseas 6:6), y la falta de entendimiento de los fariseos de este principio también fue una manera en que Jesús cuestionó la confianza que los fariseos tenían en sus tradiciones hechas por el hombre. Ellos usaban esas tradiciones para levantar principios como sacrificio sobre principios como misericordia, cuando Dios quería que hicieran lo contrario.
El tercer principio es el más dramático, basado en quién es Jesús. Él es mayor que el templo, por mucho que honraran y valoraran el templo. Más aún, Él es Señor del día de reposo. Esto era una declaración directa de Deidad. Jesús dijo que Él tenía la autoridad para saber si sus discípulos habían quebrado la ley del día del reposo, porque Él es el Señor del día de reposo. Jesús ciertamente era mayor que el templo. Considerando lo altamente estimado que era el templo en los días de Jesús, esta fue una declaración sorprendente. Sin embargo, el templo tal como estaba en el tiempo de Jesús no tenía el arca del pacto; esa demostración importante del trono y la presencia de Dios. Aun así, Jesús era una demostración mucho mayor de la presencia de Dios. Jesús dio el ejemplo de atender a la alabanza pública. Las sinagogas no tenían cita divina para autorizarlas, pero en la naturaleza de las cosas debe ser correcto y bueno reunirse para alabar a Dios en su propio día, y por lo tanto Jesús estaba ahí. Él no tenía nada que aprender, sin embargo, fue a la asamblea en el día que el Señor Dios había santificado. A lo mejor, los líderes religiosos vieron al hombre que tenía seca una mano como un caso de prueba interesante. Es más probable que miraron al hombre como carnada para una trampa de controversia del día de reposo para Jesús. En contraste, Jesús miró al hombre con ojos de compasión. Jesús expuso la hipocresía de ellos al mostrar que le prestaban mayor importancia a sus posesiones personales que a un hombre necesitado, discutiendo persuasivamente que no es malo hacer el bien en el día de reposo. Entonces Jesús sanó al hombre con compasión. En respuesta a esta demostración de compasión, poder y sabiduría, los fariseos, debido a sus corazones endurecidos, no respondieron en adoración reverente y sumisión sino en rechazo endurecido y asesino.

Por un tiempo, Jesús se apartó un poco del ministerio público mientras la oposición contra Él incrementó. Esto no fue por cobardía, sino por respeto al tiempo de Dios para el curso y culminación de su ministerio. No se podía permitir que alcanzara su punto máximo demasiado pronto. Jesús hizo lo que pudo para escapar de las multitudes, pero las multitudes simplemente lo siguieron. Sin embargo, Él respondió con compasión y sanaba a todos. La cita de Isaías 42:1-5 habla del carácter tierno del Mesías, quien es al siervo de Jehova. Esta era una designación importante y común de Jesús. Pero Jesús no es solamente un siervo. Él es El siervo, y todos deben mirar al que el Señor llama mi siervo. No contenderá, ni voceará, ni nadie oirá en las calles su voz: Esto no quiere decir que Jesús nunca habló con voz alta. Se refiere a su corazón y acciones gentiles y humildes. Jesús no abrió su camino con una personalidad imponente y ruidosa, o una plática abrumadora. En cambio, Jesús hizo una impresión en otros por medio del Espíritu de Dios sobre Él.
La caña cascada no quebrará, y el pábilo que humea no apagará: Esta es otra referencia al carácter dócil de Jesús. Una caña es una planta frágil, y si la caña está cascada el Siervo tratará con ella tan dócilmente que no la quebrará. Y si el pábilo, usado como mecha para una lámpara de aceite, no prende sino solo humea, Él no lo apagará hasta extinguirlo. Sino que el Siervo lo nutrirá tan dócilmente abanicándolo hasta que sea flama. A menudo sentimos que Dios tratará ásperamente con nuestras debilidades y fallas. Pero hace exactamente lo opuesto. Él trata con ellas dócil y tiernamente, ayudándolas hasta que la caña cascada esté fuerte y el pábilo que humea esté en buena llama. Aunque un pábilo que humea no sirve para nada, Jesús sabe lo valioso que puede ser cuando se refresca con aceite. Muchos de nosotros somos como la caña cascada, y necesitamos ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu. Finalmente, la cita de Isaías 42 también habla del ministerio de Jesús a los gentiles. Esto fue algo sorprendente –o quizá hasta ofensivo– para los lectores judíos de Mateo, pero obviamente es bíblico, según Isaías 42.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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