La característica principal de esta lista de discípulos es su diversidad. Jesús escogió a Sus discípulos de diferentes antecedentes y experiencias de la vida. Parece ser que lo único que tenían en común es que ninguno era privilegiado o de origen de alto estatus. Jesús no solamente llamó; sino también les dio poder para hacer lo que Él les había llamado a hacer. El mismo principio permanece cierto hoy en día: Dios prepara al que Dios llama. Tal vez la preparación no sea completamente evidente antes de que comience el ministerio, pero será evidente por el camino.

Estos doce (excepto Judas, obviamente), tienen un lugar importante en el plan de Dios de redención, incluyendo un papel particular en el juicio venidero, y en la edificación de la iglesia. La Biblia promete que su posición y trabajo será recordado por la eternidad. Esta es la primera y única vez en Mateo que los doce son llamados apóstoles. La palabra apóstol significa literalmente aquel que es enviado; es una palabra para un mensajero o un embajador. En las listas de discípulos, Pedro siempre es mencionado primero y Judas siempre es el último. Los dos pares de hermanos (Pedro y Andrés; Jacobo y Juan) siempre son listados primero. En las listas están organizados de una manera que sugiere que estaban organizados en tres grupos de cuatro, cada uno con un líder. En cada lista Pedro es mencionado primero, seguido por Andrés, Jacobo y Juan. Felipe es el quinto mencionado, seguido por Bartolomé, Tomas y Mateo. Jacobo hijo de Alfeo es el noveno mencionado, seguido por Tadeo/Judas hermano de Jacobo, Simón y Judas. El número apostólico representa adecuadamente las doce tribus de Israel; y para fines prácticos, los doce forman un grupo factible de líderes, un jurado suficiente y una compañía competente de testigos.

Jesús estaba recorriendo la región de Galilea enseñando, predicando y ayudando a los necesitados con un poder milagroso. El envío de estos doce fue una expansión consciente de ese trabajo. Ahora, el trabajo de Jesús estaba siendo realizado por muchos más que solamente Jesús. La palabra que se usó en el griego para Jesús dándoles instrucciones es interesante e iluminante. Es la palabra: paragellein en el griego tiene cuatro usos especiales. 1. Es la palabra común de comando militar. 2. Es la palabra que se usa para llamar a un amigo pidiendo ayuda. 3. Es la palabra que se usa cuando un maestro da reglas y preceptos a sus estudiantes. 4. Es la palabra que se usa regularmente para un comando imperial.

La intención de Dios era alcanzar al mundo entero, pero comenzando con Israel. Ciertamente había suficiente trabajo que hacer entre las ovejas perdidas de la casa de Israel para mantener ocupados a los doce hasta que Dios directamente les mandará a expandir sus ministerios. ¿Quiénes eran las ovejas perdidas de la casa de Israel? En un sentido, todos los eran.

Anteriormente (Mateo 4:17) se nos había dicho que el mensaje de Jesús era: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”. Los discípulos traían el mismo mensaje que Jesús predicó, simplemente llevándolo a un área mucho más amplia de lo que Jesús pudo haber hecho por sí mismo. No hay mención de ellos predicando en las sinagogas, solo de siendo azotados en ellas (Mateo 10:17). Este era un ministerio de predicación de casa en casa, a campo abierto y en la calle. Los discípulos tenían un mensaje que predicar y un poder que demostrar. En esto, eran verdaderamente seguidores de su Maestro. La autoridad para estos discípulos de el poder resucitar muertos es notable; Sin embargo, el cumplimiento posterior fue registrado en Hechos 9 y 20, y hubo, sin duda, otros casos no registrados. No tenemos evidencia de que dicha cosa fuera común, o que esta autoridad haya sido retirada permanentemente. Es prudente para los cristianos de hoy en día creer en el poder de Dios para hacer tales milagros por medio de Su pueblo, pero al igual, no creer tan fácilmente en reportes sin fundamento de dichos milagros.

Jesús establece las reglas para que sus discípulos entiendan que Él no les cobró a sus discípulos, y esperaba que ellos dieran su ministerio a otros sin cobrar. Este es el principio fundamental para los mandatos que siguen. ¡Qué gran escándalo es para un hombre traficar con los regalos que ha recibido del Espíritu Santo y de los cuales él no es maestro, sino el dispensador! El que predica para ganarse la vida, o para hacer una fortuna, es culpable del sacrilegio más infame. Ellos deben esperar a que Dios satisfaga sus necesidades, sin preocupación de sus propias necesidades. Además, deben esperar que Dios cumpla sus necesidades por medio de la hospitalidad de los demás. El Talmud nos dice que: “Nadie puede ir al Monte del Templo con bastón, zapatos, fajas de dinero o pies empolvados”. La idea era que cuando un hombre entrara al templo, debía dejar muy claro que había dejado atrás todo lo que tenía que ver con el comercio, los negocios y los asuntos mundanos.

Cuando llegaran entre otros, debían ser obreros entre ellos. Trabajarían entre ellos tanto en el trabajo espiritual como en el trabajo práctico. Podemos imaginarlos predicando la Palabra de Dios, orando por y con la gente, y ayudando con el trabajo agrícola. A pesar de que los doce podrían esperar que sus necesidades se satisfagan por medio de la gente a la que servían, nunca deberían exigir que sus necesidades fueran concedidas como una forma de pago. El principio fundamental era de gracia recibisteis, dad de gracia. Aquellos que recibían a estos discípulos pueden esperar ser bendecidos (vuestra paz vendrá sobre ella); pero aquellos lugares que se reusaron a recibirlos podrían esperar ser tratados como ciudades gentiles (sacudid el polvo de vuestros pies), y como tal, estaban en grave peligro de juicio.

Dos señales seguras de cabras reprobadas: 1. El no recibir a los ministros de Cristo para alojar y albergar, considerándose felices en dicho entretenimiento. 2. El no escuchar sus palabras.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.