Las multitudes venían a Jesús cerca del Mar de Galilea desde lugares distantes. Pero al parecer esta multitud era atraída a Jesús más por Sus obras milagrosas que por Su mensaje. Es maravilloso para las personas que sean atraídas a Jesús. Pero su enfoque está en lo que Él puede hacer por ellos en lugar de Quién es Él, éstos no le seguirán a Él por mucho tiempo. Los demonios se dirigían a Jesús como al divino Hijo de Dios, en un inútil intento de hacerle inofensivo. Estos clamores de reconocimiento estaban diseñados para controlarle y despojarlo de su poder, de acuerdo con el concepto de que el conocimiento del nombre preciso o la calidad que una persona tiene le confiere señorío sobre él.

En ese momento, Jesús estaba en un momento crítico en Su ministerio. Respondiendo a la oposición, Él pasó toda la noche en oración y escogió a los 12 discípulos. Él había ofendido a las tradiciones de los líderes religiosos, y ellos tramaron Su destrucción. Grandes multitudes le seguían, pero ellos no estaban interesados en las cosas espirituales, y podían rápidamente volverse en contra de Jesús. Su respuesta a todo esto fue el orar para elegir a los líderes que entrenaría. En un sentido, no hubo nada más importante en los tres años de ministerio, antes de la cruz, más importante que esto. Estos eran los hombres que llevarían lo que Él había comenzado; sin ellos, la obra de Jesús jamás se hubiera extendido por todo el mundo. Por lo tanto, Él hizo la decisión con la sabiduría de Dios: Él llamó a sí a los que él quiso.

Un discípulo era un estudiante, pero no en el sentido de un aula de clase o conferencias. Un discípulo aprendía al estar y escuchar de su maestro. Un discípulo era un aprendiz y aprendía de su maestro de primera mano. Él estableció a éstos de entre Su gran número de seguidores, y Él los estableció para que ellos estuviesen con él. El primer trabajo de los discípulos era simplemente el estar con Jesús, el aprender estando alrededor de Él. Luego, en un sentido secundario, Él los estableció para enviarlos a predicar. Un predicador solamente puede ser útil a Jesús si ha estado íntimamente con Jesús. Un discípulo era un aprendiz, un estudiante, pero en el primer siglo, un estudiante no estudiaba simplemente a un sujeto; él seguía a su maestro. Hay un apego personal en un ‘discípulo,’ el cual esta falto en el estudiante.

Cuando alguien ha estado con Jesús, y éste es enviado para servirle, éste puede esperar que Jesús les dará la autoridad para servirle a Él, incluyendo la autoridad para ver obras milagrosas (sanar enfermedades y para echar fuera demonios) de hecho en medio de ellos.

No sabemos mucho acerca de estos 12 hombres. De Pedro, Jacobo, Juan, y Judas sabemos algo acerca de ellos. Pero de los otros ocho, solamente sabemos sus nombres. Su fama está reservada para el cielo, donde sus nombres están en los 12 cimientos de la ciudad celestial de Dios. La Biblia valora la fama, pero la fama en el cielo. Para la mayor parte, este grupo no era “famoso”, en el sentido del que pensamos en el Siglo XXI. Debemos aprender a valorar y respetar la fama del cielo, no la fama moderna. Hay muchas conexiones interesantes con este grupo. Hay hermanos (Jacobo y Juan, Pedro y Andrés); asociados de negocios (Pedro, Jacobo, y Juan eran pescadores); oponentes políticos (Mateo, el recaudador de impuestos que colaboraba con Roma, y Simón, el cananista que odiaba a los de Roma); y uno que traicionaría a Jesús (Judas Iscariote). Marcos da una “nota para los Gentiles” al traducir Boanerges – el cual significa los Hijos del trueno, y quizás es una referencia a la ardiente disposición de Jacobo y Juan.

La elección de Judas era tan importante como la elección de cualquiera de los otros discípulos, pero muchas personas se preguntan porque Jesús escogió a Judas. No era porque Jesús no supiera que él le entregaría. Jesús les dijo a Sus discípulos que Él los escogió a ellos, y sabía que uno de ellos era del diablo. No era porque Él no tuviera a otros por elegir. Él podría levantar a seguidores de las piedras, así que Él fácilmente podría haber elegido a alguien más. No era porque Él quería a una persona escandalosa, o a un “chico malo” – no leemos de ningún escándalo de Judas durante el ministerio de Jesús. Los otros discípulos hicieron cosas mucho más necias durante sus tres años con Jesús.

Un hombre una vez le preguntó a un teólogo, “¿Por qué Jesús escogió a Judas Iscariote para ser su discípulo?” El maestro replicó, “No sé porque, pero tengo una pregunta más difícil: ¿Por qué Jesús me eligió a mí?”

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.