Jesús cumplió el enfoque de Su ministerio, y se fue a los lugares vecinos, para predicar también allí; porque para esto había venido. Jesús sabía cómo mantenerse enfocado. Leví, también conocido como Mateo era un recolector de impuestos. En aquel día los recaudadores de impuestos eran despreciados como traidores y extorsionistas, debido a que ellos trabajaban para el gobierno Romano, y tenían la fuerza de los soldados Romanos detrás de ellos para hacer que las personas pagaran los impuestos. Éstos eran los colaboradores judíos más visibles con Roma. El pueblo judío correctamente les consideraba extorsionadores porque ellos podían quedarse con todo aquello que recolectaban de más. Un recaudador de impuestas ofertaba con otros por el “contrato” de recaudación de impuestos. Por ejemplo, muchos recaudadores de impuestos hubieran querido tener el “contrato de impuestos” de la ciudad de Capernaúm. Los Romanos les premiaban dando el contrato al apostador más alto. El hombre recaudaba los impuestos, pagaba a los Romanos lo que había prometido, y se quedaba con el remanente. Por lo tanto, había mucho incentivo para los recaudadores de impuestos para cobrar de más y engañar de cualquier manera que podían. Era pura ganancia para ellos.

Entendiendo como casi todos odiaban a los recaudadores de impuestos, era notable el ver como Jesús amó y llamó a Leví. Era un amor bien colocado debido a que Leví respondió a la invitación de Jesús al dejar su negocio de recaudación de impuestos para seguirle. De alguna manera, esto era más sacrificio que lo que hicieron alguno de los otros discípulos. Pedro, Jacobo, y Juan podían regresar más fácilmente a sus negocios de pesca, pero sería difícil para que Leví regresar a la recaudación de impuestos. Los trabajos de recaudadores de impuestos eran muy solicitados como una manera segura de enriquecerse rápidamente. Muchos piensan que la fiesta que Leví hizo para sus amigos fue para despedirse de su negocio de recaudación y de ellos. Jesús se sentó y comió con los publicanos y pecadores, y el comer en la misma mesa con las personas era una señal de amistad y de compañerismo.

Esto fue un escándalo – Jesús era el amigo de pecadores. Por supuesto que los pecadores sabían esto, y respondían al amor y amistad de Jesús: porque había muchos que le habían seguido. Los fariseos se oponían a que Jesús tuviera compañía con los pecadores. Los Fariseos era un grupo religioso conservador muy respetado, pero muy a menudo estaban en desacuerdo con Jesús. El nombre de Fariseos significaba “los separados.” Ellos se separaban a sí mismos de cualquier cosa que fuera inmunda, y ellos pensaban que todos, excepto ellos mismos, estaban separados del amor de Dios.

La respuesta de Jesús fue simple y profunda. Jesús era el médico del alma, y tenía sentido para Él el estar con aquellos que estaban enfermos con el pecado. Los Fariseos eran bien conocidos por ayunar dos veces a la semana. Tenía sentido para los discípulos de Juan el ayunar debido a que su ministerio subrayaba el arrepentimiento. Pero Jesús y Sus discípulos no tenían el mismo énfasis en ayunar, de la misma manera que los otros hombres espirituales. Dios no está en contra del ayuno; Él está a favor del ayuno. Pero el ayunar tiene su tiempo y lugar en la vida del cristiano. La mayoría de nosotros no tiene el tiempo o el lugar para ayunar, y así que estamos fuera de balance. Ahora, estos interrogadores venían del otro lado.

Al utilizar la ilustración de la boda, Jesús ilustró una imagen poderosa entre los judíos. Durante toda la semana de la celebración de la boda, los rabinos declaraban que el gozo era más importante que el observar los rituales religiosos. En los días de Jesús, algunos Rabinos declaraban que, si la observación de cualquier ley se interponía de tener un buen tiempo durante la boda, no debía de guardar la ley. Podías ir y disfrutar de un buen tiempo. Los banquetes de bodas eran tiempos de fiesta extraordinarios, y aún de alboroto, entre varios pueblos del este. Jesús sabía que su presencia física e inmediata no estaría siempre con los discípulos. Cuando Él no estuviera físicamente, entonces ese sería un momento más apropiado para ayunar.

El peligro de tratar de poner algo nuevo en algo viejo está claro en la ilustración del vestido y su paño. Pero el mismo principio es cierto para los odres. Un odre se expande bajo la presión de la fermentación. Así que, si un vino nuevo y sin fermentar era puesto en un odre viejo y frágil, muy seguramente éste se reventaría. El punto de Jesús se hacía claro en estos ejemplos. Tú no puedes acomodar la nueva vida de Cristo en los viejos patrones. Jesús intercambiaba el ayuno por fiesta; cenizas y vestidos rasgados por un vestido de justicia; un espíritu de pesadez por un vestido de alabanza; lamento por gozo; y la ley por la gracia. A través de los siglos, las antiguas formas rígidas, rara vez podrían contener la obra del Espíritu Santo. A través de las generaciones, Dios a menudo busca nuevos odres debido a que los viejos odres ya no se pueden extender más. Jesús llegó a introducir algo nuevo, no para enmendarlo con algo viejo. De esto es sobre lo que se trata la salvación. Al hacer esto, Jesús no destruyo lo viejo (la ley), sino que Él la cumple.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse