Israel habló en contra de Jehová de una manera áspera, pecaminosa y aparentemente ellos no se dieron cuenta que hablaron así.

Ellos miraban la prosperidad de los soberbios y aquellos que hacían impiedad, y pensaban que era por demás es servir a Dios; mientras que aquellos que no le servían parecían pasarla bien.

Cuesta algo el guardar la ley de Dios, y ellos se debían de humillar a si mismos para caminar como afligidos en presencia de Jehová. Pero parecía al pueblo de Dios que para ese costo no valía la pena la recompensa.

Desanimados por el sentido de que no valía la pena el servir a Dios, el pueblo de Dios se reunió – hablaron cada uno a su compañero – y se animaron el uno al otro en el Señor. Cuando el pueblo de Dios se habla el uno al otro en esta manera, el Señor escucha desde el cielo. Él ama el ver verdadero compañerismo y amor entre Su pueblo.

Cuando ellos miraban a los impíos ser recompensados y a los justos sufrir, les hacía pensar que Dios se olvidó de todo su bien. Aquí Malaquías promete que no solamente Dios recordará, ¡sino que Él lo anotará! El solo pensar que Dios tiene un libro de memoria es común, pero variado (Éxodo 32, Salmos 69 y 87 y Daniel 12.

En medio del sufrimiento, asaltados por la duda y desaliento, el pueblo de Dios no se sentía como el tesoro de Dios. Pero sus sentimientos no cambiaron el hecho, y ellos necesitaban que el hecho de Dios fuera más grande que sus sentimientos. Era un tiempo de decadencia espiritual para Israel. Los sacerdotes y el pueblo avanzaron hacia la corrupción y mediocridad. Al mismo tiempo, Dios siempre tiene Su tesoro. Aún si todos los que están a tu alrededor se alejan del Señor, tú aún puedes ser uno de Sus tesoros.  Hay muchas maneras en la que un cristiano es como un tesoro:

Porque son fuertes y duraderos, preciados por su lustro, por su rareza, hechos únicamente por Dios, hay de todos tamaños, pero son como tesoros, se hallan por todo el mundo, se asocian con la realeza y son protegidos. Algunos están escondidos y sin descubrir, otros aún no se han pulido, pero un día el dilema será aclarado. Al final, la distinción entre el justo y el malo será evidente.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.