En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César: La cronología bíblica puede ser un asunto complicado. De archivos históricos seculares sabemos con certeza el tiempo general en que fue, pero es difícil saber exactamente cuándo fue. Los mejores cálculos lo establecen desde el 27 hasta el 29 d.C.

Tiberio César, Poncio Pilato, Herodes, Felipe, Lisanias: Lucas enumera los líderes políticos de la región en la que Jesús vivió y sirvió. Como cualquier buen historiador, Lucas dio un marco histórico real. Esto no es un cuento de hadas comenzando con “érase una vez”. Lucas dio más que una medida cronológica; También nos dijo algo del tenor de los tiempos.

· Tiberio fue un emperador conocido por su crueldad y severidad. · Poncio Pilato también fue famoso por sus brutales masacres de judíos en Judea y su insensibilidad hacia los judíos. · Los gobernantes de la familia de Herodes el Grande (Herodes, Felipe, y Lisanias) eran conocidos por su corrupción y crueldad.

Con todo esto, Lucas nos recuerda tanto a sus lectores originales como a nosotros de la corrupción y degradación moral del Imperio Romano, especialmente en las provincias distantes como Judea. La realidad histórica de estos gobernantes es indiscutible. Los arqueólogos han descubierto evidencia específica e innegable de que estas personas vivieron y gobernaron en estos lugares y en estos tiempos.

Cuando murió Herodes el Grande, dividió su reino entre sus tres hijos Herodes, Filipo y Lisanias. “El título tetrarca significa literalmente gobernador de una cuarta parte, más tarde la palabra amplió su significado y llegó a significar el gobernador de cualquier parte.

Caifás y Anás: Lucas también enumeró a los líderes religiosos de Judea en el período del ministerio de Jesús. Caifás era en realidad el Sumo Sacerdote, pero su suegro Anás (el patriarca de la familia) era la verdadera influencia entre la clase sacerdotal. La mención de estos dos sumos sacerdotes corruptos nos recuerda que los líderes judíos estaban más interesados en la política del poder que en servir a Dios.

En noviembre de 1990, los eruditos descubrieron lo que creen que es la tumba de la familia de Caifás. En una antigua caja funeraria (un osario) de la época hay una inscripción que lee José, hijo de Caifás. Los restos de un varón de 60 años de edad fueron descubiertos en la caja.

Juan vivió en el desierto desde su juventud. Pero ahora, provocado por la palabra de Dios, Juan comenzó a cumplir su llamado: ser un precursor del Mesías. Lucas colocó cuidadosamente la obra de Juan en un contexto histórico, porque “Para Lucas el surgimiento de Juan el Bautista fue una de las bisagras en las que la historia cambio”.

La idea detrás de la remisión no es solo el perdón, sino también la libertad y la liberación (como para predicar liberación… para establecer la libertad en Lucas 4:18). El arrepentimiento podría traer la verdadera libertad en el Mesías para aquellos que lo recibieron. El mensaje de Juan era un llamado al arrepentimiento. Algunas personas piensan que el arrepentimiento se trata principalmente de sentimientos, sobre todo de sentir pena por tu pecado. Es maravilloso sentir lo de tu pecado, pero arrepentimiento no es una palabra de “sentimientos”. Es una palabra de acción. Juan les dijo a sus oyentes que hicieran un cambio de mente, no solo sentir pena por lo que habían hecho. El arrepentimiento habla de un cambio de dirección, no un dolor en el corazón. No había nada extraño en la ceremonia del bautismo (inmersión ceremonial) en sí. Lo extraño fue que los judíos se sometieron al bautismo. Este fue un ritual común para los gentiles que querían llegar a ser judíos. Para un judío someterse al bautismo era decir algo como: “Soy tan malo como un gentil pagano”. Esta fue una verdadera señal de un arrepentimiento humilde, una nueva dedicación radical al Señor. El bautismo de agua, ya sea entendido por la comunidad de Qumrán como aplicable a sí mismo o como predicado por misioneros judíos a los gentiles conversos simboliza la limpieza espiritual del pecado, el resultado del perdón”.

Esto es diferente de nuestro bautismo en Cristo (Romanos 6:3-4) donde nuestra inmersión en agua nos identifica con la muerte y resurrección de Jesús. Este bautismo de arrepentimiento que Juan presentó identificó a una persona con su necesidad de estar bien con Dios y ser purificada.

Lucas conectó a Juan el Bautista con el que fue profetizado por Isaías (Isaías 40:3-5). Juan mismo se dio cuenta de esto desde sus primeros días, porque su padre lo sabía desde antes que naciera Juan (Lucas 1:76-77). El gran mensaje de Juan era que las cosas se pueden arreglar. El Mesías está aquí para hacer las cosas que son demasiado grandes para el hombre: llenar valles, nivelar las montañas, ajustar caminos torcidos y hacer caminos ásperos lisos. Los judíos en ese momento pensaban que el problema era principalmente “ellos”, es decir, los romanos que los oprimían políticamente. Juan les hizo ver que cuando llegabas a ese punto, el problema era realmente conmigo, no ellos. Yo tengo que estar bien con Dios. El camino del Mesías debe estar listo. Él vino a toda la humanidad. Dicho de manera simple, el tema de la predicación de Juan fue que la era mesiánica llegaba.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.