Jesús dijo específicamente que ninguna de estas cosas son las señales específicas de su regreso. En Mateo 24 describe estas cosas como el principio de dolores, más literalmente el principio de dolores de parto. Tal y como es cierto con los dolores de parto, debemos esperar que las cosas que fueron mencionadas (guerras, hambres, terremotos) se volverán cada vez más frecuentes y más intensas antes del regreso de Jesús, sin que ninguna de ellas sea la señal específica del regreso del Señor. Todas estas cosas deben suceder porque son parte del programa profético del fin de los tiempos en general, son decretadas divinamente; pero no marcan el final inmediato. La caída de Jerusalén y los eventos que la condujeron fueron moralmente, aunque no cronológicamente, de carácter escatológico.

Esto fue y es cierto tanto del tiempo antes de la destrucción de Jerusalén como del tiempo que precede al último regreso de Jesús en gloria. Los discípulos serán perseguidos, pero no deben considerar ninguna temporada de tal sufrimiento, sin importar que tan severa sea, como el signo específico del fin. Y los entregarán a las sinagogas y a las cárceles: Esto indica persecución tanto de fuentes seculares como religiosas. Los discípulos de Jesús deben de esperar ambas. Desde el libro de los Hechos en adelante, ha habido innumerables ocasiones en que la persecución les ha dado a los cristianos la oportunidad de predicar y dar testimonio a aquellos que de otra manera nunca hubieran alcanzado con el mensaje, como a reyes y gobernadores. Jesús personalmente prometió gracia especial, ayuda especial para su pueblo en tales circunstancias. Es extraño pensar que hombres y mujeres serán aborrecidos por causa de Jesús, quien era y es solo amor y bondad. Y aun así, esto es cierto. La palabra para paciencia aquí es la palabra griega hupomone. Se refiere a una fuerte resistencia, no a una espera pasiva. Soportamos, confiando en la promesa de Jesús de que ultimadamente, desde la perspectiva eterna, ni un cabello de vuestra cabeza perecerá.

Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos: Esta advertencia de Jesús, centrada en los aspectos más cercanos de la profecía mayor, fue virtualmente ignorada por el pueblo judío en el año 70 d.C. cuando los ejércitos romanos rodearon Jerusalén. Muchos judíos esperaban que el Mesías regresara en gloria cuando los ejércitos gentiles hostiles rodearan Jerusalén. Sin embargo, los cristianos en Jerusalén sabían lo que Jesús había dicho y lo obedecieron, escapando a través del río Jordán. Pocos cristianos, si alguno, perecieron en la caída de Jerusalén. El antiguo historiador cristiano Eusebio escribió que los cristianos escaparon a Pella en respuesta a “un oráculo dado por revelación” La conquista romana de Jerusalén 70 d. C. fue completa.

Desde el comienzo de la historia de la nación judía, Dios a través de sus siervos les advirtió claramente que si ellos se comportaban de forma infiel y perversa, esto les traería terribles retribuciones. No hay ninguna forma de calamidad que haya visitado a los judíos durante la guerra entre judíos y romanos, no mencionada en Deuteronomio. Verdaderamente, Jesús habló en serio cuando dijo estos son días de retribución. Es por eso que lloró por Jerusalén, porque pudo ver la devastación masiva que vendría sobre esta ciudad que amaba, y porque advirtió a todos los que estuvieran dispuestos a escuchar cómo podrían huir de la destrucción que se aproximaba.

Después de la destrucción de Jerusalén y la dispersión de los judíos predicha por Jesús en los versículos anteriores, llegaría un largo periodo en el que Jerusalén sería dominada por los gentiles. Después de miles de años de exilio, un estado judío se estableció milagrosamente en Israel nuevamente en 1948. No fue hasta 1968 que Israel controló Jerusalén, pero hasta el día de hoy entregan el control y la administración de la parte más central de Jerusalén, el Monte del Templo, al gobierno gentil (la Autoridad Palestina). Se puede argumentar que, proféticamente hablando, Jerusalén aún es hollada por los gentiles. Cuando estos tiempos de los gentiles se completen, se cree que empezará el período de siete años designado para el pueblo judío mencionado en Daniel 9. Las calamidades descritas en los siguientes versículos vendrán en este periodo. Es muy probable que Jesús intentó sugerir que llegará el momento en que los gentiles ya no tendrán posesión de Jerusalén y que cuando se cumpla ese tiempo, la nación de Israel retomará su tierra.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.