Podemos imaginar un fariseo hostil acercándose a Jesús, y demandando que “se muestre” y produzca el Reino del Mesías, o que se “calle” y que deje de clamar que Él era el Mesías. En los días de Jesús, tal y como en los nuestros, las personas anhelaban la venida del Mesías. Conocían las profecías del Antiguo Testamento que hablaban de la gloria del Mesías venidero; querían ese tipo de vida y tierra ahora. Jesús le dejo en claro al fariseo al hacerla la pregunta de que el reino de Dios no se encontrará a través de un cuestionamiento hostil de Jesús. La palabra traducida en griego antiguo, “advertencia” es mejor traducida, examinación hostil. Jesús les dijo a los fariseos que sus ojos hostiles y dudosos eran incapaces de ver o recibir el reino de Dios. Jesús les dijo que el reino estaba justo en medio de ellos. Entre vosotros puede traducirse mejor como entre ustedes o en medio de ustedes. El reino de Dios estaba entre ellos porque el Rey estaba entre ellos. Esta no era una revelación mística por parte de Jesús de que, en alguna forma de semilla, el Reino de Dios está dentro de todos en un sentido de la Nueva Era. Después de todo, Jesús no le habría dicho a los fariseos que el reino de Dios estaba dentro de ellos. La declaración de Jesús llamó la atención a Sí mismo, no al hombre.

Ahora hablándole a sus discípulos, Jesús les dijo que cuando Él dejara esta tierra, vendrían los días cuando sus discípulos, tanto los inmediatos como los futuros, desearían el regreso del Mesías. Satanás sabría como tomar ventaja de ese anhelo; habrá muchos que claman ser el Mesías que vendrán antes de que Jesús realmente regrese. Es esencial que estos falsos Mesías no nos engañen. En los siglos desde que Jesús dijo estas palabras, ha habido muchos que han clamado ser el Mesías, y algunos han tenido un número significativo de seguidores. Jesús solemnemente nos advirtió no vayáis, ni los sigáis; en su lugar, debemos ignorarlos. En el pasado no muy lejano, hombres como David Koresh, Jim Jones, Sun Myung Moon y muchos otros han dicho ser el Mesías. Muchos judíos ortodoxos pensaban (y aún piensan) que un rabino de Brooklyn llamado Mendel Schneerson era el Mesías. Incluso más han sido considerados como mesías en cierto sentido sin ser necesariamente en el marco judeocristiano (tal y como Stalin o Mao).

En su día, el día del triunfo del Mesías, todos lo verán tal y como pueden ver el relámpago que al fulgurar resplandece en el cielo. Aquellos que claman que Jesús ha regresado o regresará en su día, en alguna forma secreta, están equivocados. Hay una tendencia en muchos seguidores de Jesús de pasar la cruz e ir directamente al Reino de Dios; pero el Reino de Dios no podía llegar hasta que el Rey fuera a la cruz. ¿Por qué tiene que ser Jesús quien gobierna y reina? Porque Él ha cumplido Su palabra, y estamos llamados a seguirlo de la misma manera. Jesús dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos. También dijo: El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor. Podemos decir que Jesús solo puede volver en gloria porque primero vino en humildad y sumisión hasta la muerte. La fuerza, certeza e intensidad de esta declaración es sorprendente. Era necesario que Jesús sufriera y fuera desechado, debía padecer y ser desechado, debía padecer mucho, no solo un poco. Lamentablemente, aunque el triunfo total de su reino esperaría, su sufrimiento vendría pronto, a manos de esta generación.

Al mostrar la similitud con los días de Noé, Jesús describió un mundo que continúa en las rutinas normales de la vida. Las personas comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento. Todas las cosas continuaron normalmente, es decir, hasta que Noé y su familia entraron en el arca, y el diluvio vino y destruyó a toda la gente. La destrucción que vino sobre Sodoma y Gomorra en los días de Lot llegó de mañana. El día anterior les pareció un día completamente normal a los hombres de Sodoma. Aun cuando el mundo parecía continuar con sus rutinas normales de la vida antes del diluvio y del juicio de Sodoma y Gomorra, Jesús dijo que habrá cierto sentido de normalidad en el mundo cuando Él se manifieste. Debido a que las condiciones del mundo antes de la revelación de Jesús son descritas en términos tan diferentes, es razonable decir que habrá dos fases o aspectos distintos de la venida de Jesús, separados por un periodo de tiempo. Cuando Jesús venga, unos serán tomados y otros permanecerán para ser juzgados.

Cuando llegó la inundación de Noé, uno puede imaginar a personas tratando en vano de mantener sus posesiones a salvo mientras ellos mismos perecían. Así mismo, si uno está listo para la venida de Jesús, no se preocupará por las cosas materiales que quedan atrás. El corazón no debe de enfocarse en lo que está en casa, sino en lo que está en el cielo. Acordémonos de la mujer de Lot: Debido a que ella desobedeció a Dios y miró atrás hacia Sodoma, presumiblemente con lamentación y tristeza y se convirtió en un pilar de sal mientras ella y su familia escapaban del juicio. Aquí Jesús advirtió a sus seguidores a no mirar atrás a un mundo que perece, listo para ser juzgado, sino que fijen su mirada en la liberación que Dios pone delante de ellos. La declaración de Jesús del verso 34 habla del rapto. Pero a menudo se aplica al rapto, un término aplicado a la venida de Jesús por su pueblo en un tiempo en el que el mundo parece seguir la rutina normal del día a día.

Las palabras de Jesús: Uno será tomado, y el otro será dejado: Debido a que esto sucederá durante el curso normal del día a día (mientras uno duerme en su cama, mientras otro está moliendo grano, y mientras otro está en el campo), el énfasis está en la preparación. Jesús vendrá repentinamente y en un momento inesperado. Las palabras pueden indicar que será de día en una parte del mundo mientras que es de noche en la otra; al mismo tiempo que unos duermen, otros trabajan en el campo. Jesús vendrá por su pueblo en toda la tierra en un solo momento. Los discípulos deseaban saber más acerca de esta revelación de Jesús. Mientras se acercaban a Jerusalén, tal vez se preguntaban si estos eventos sucederían pronto, como llegaban a la ciudad de Sión.

Donde estuviere el cuerpo, allí se juntarán también las águilas: Eso simplemente significaba que las cosas sucederán cuando las condiciones necesarias se cumplan. Algunos se preguntan si las condiciones están ya listas para esta revelación de Jesús, tanto en la liberación de su pueblo como en el juicio del mundo que lo rechaza. Podemos decir esto con cierta confianza: la Biblia describe ciertas condiciones políticas, económicas, espirituales, sociales y militares en lo concerniente a cómo será el mundo antes de su regreso. Es justo decir que las condiciones existen hoy, y el escenario está listo.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.