Jesús sabía que faltaba poco tiempo antes de Su crucifixión, y que todavía había muchos pueblos que aún no habían escuchado Su mensaje. Jesús se dirigió a este grupo grande de Sus discípulos para ser Sus mensajeros, para preparar estos lugares delante de Él. De entre este grupo más grande, el Señor designo también a otros setenta para hacer su obra. Hay algunas razones por las que eligió setenta. Quizás setenta era simplemente el número sabio que hizo el uso más eficaz de las personas presentes. Quizás setenta sugería una conexión con los setenta ancianos que subieron con Moisés en el Sinaí y vieron la gloria de Dios. Jesús eligió a estos setenta para ver la gloria de Dios en acción mientras le servían y lo representaban. A lo mejor, setenta sugería una conexión con los setenta miembros del Sanedrín, y Jesús mostró que se estableció un nuevo orden, un nuevo liderazgo. O, setenta sugería una conexión con los setenta traductores de la Biblia hebrea al griego, la Septuaginta, y Jesús mostró que ellos eran los que “traducían” Su palabra en la vida cotidiana.

Cristo envió de dos en dos: Para enseñarles la necesidad de apoyarse mutuamente o quizás porque por la boca de dos testigos podría establecerse cada cosa. Usando la analogía de un campo maduro de grano, Jesús explicó por qué sentía una mayor urgencia por Su obra. Él consideraba que la multitud de la humanidad era como un campo de cosecha lista para la recolección. Pensó en la grandeza de la necesidad humana, y la vio como una oportunidad. Esta no fue la única vez que Jesús dijo esto; algún tiempo anterior y en un lugar diferente, Jesús dijo básicamente lo mismo en Mateo 9: 37,38. Tal vez esto fue casi una declaración proverbial de Jesús, algo que observó y dijo muy seguido. Los obreros pocos, significa no solo que debe haber más trabajadores, sino también que los que participan en el trabajo deben tener el enfoque apropiado en su trabajo. Cuando hay mucho trabajo y pocos trabajadores, uno debe estar ocupado con el trabajo.

El trabajo que tenían ante ellos era grande y no podía realizarse sin mucha oración. Específicamente, tenían que rogar al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. Envíe obreros en el griego es mucho más violento, tiene la idea que los empujaría hacia adelante y los lanzaría; es la misma palabra que se usa para la expulsión de un demonio de un hombre poseído. Se necesita un gran poder para expulsar a un demonio, se necesita el mismo poder de Dios para llevar a un ministro a su trabajo. Jesús les mandó ir con un cierto tipo de corazón, confiando en Dios y no tratando de abusar y manipular a otros. Yendo como corderos en medio de lobos, no suena muy atractivo; sin embargo, fue exactamente cómo fue enviado Jesús, y cómo el poder de Dios obró poderosamente a través de Él. Primero Jesús les dijo que oren; entonces les dijo que se fueran; y luego les dijo cómo ir. Jesús les dio instrucciones específicas que eran para mostrar una actitud particular para su trabajo en la representación de Jesús y Su mensaje. Ellos no debían distraerse por cosas materiales, ni con tediosas ceremonias de etiqueta. Las costumbres de esa época significaban que probablemente se quedarían en el hogar de personas hospitalarias, a menudo eran casas de prostitución y no aptas para mensajeros piadosos. Fueron instruidos para traer una bendición de paz a cada casa, si el hogar los recibía.

En el estilo judío, un hombre que tiene cualquier buena o mala cualidad es llamado el hijo de ella… Hijo de paz en el texto no solo significa un hombre pacífico y tranquilo, sino también de buen nombre por su rectitud y benevolencia. Hubiera sido una deshonra para esta misión, si los misioneros se hubieran alojado con aquellos que no tenían un buen testimonio. Debían además confiar en que Dios proveería a través de la generosidad de los demás, y debían recibir con agradecimiento lo que se les ofrecía, sin mendigar de casa en casa. La sanidad fue importante porque demostró que el Reino de Dios había venido con poder (como todos esperaban), pero el poder era evidente en actos de misericordia y bondad (que no se esperaban). Como parte de sanar a los enfermos, describieron de qué se trataba el reino de Dios por lo que Jesús les había enseñado y les había mostrado.

Jesús les dijo a sus discípulos que dijeran esto públicamente en las calles de cualquier ciudad que rechazara a los setenta mensajeros y su mensaje. Era importante que esas ciudades supieran el precio de rechazar a Jesús y Su reino. Su mensaje y la evidencia del poder del reino debían ser lo suficientemente claros como para poder decir esto públicamente a una ciudad que los rechazaba. Las ciudades de Sodoma, Tiro y Sidón eran notoriamente pecaminosas. Jesús dijo que las ciudades que rechazaban Su mensaje estarían en más problemas ante Dios que estas, porque vieron una obra mayor de Dios que ninguna de esas ciudades pecadoras; sin embargo, todavía lo rechazaron. Las ciudades de Corazin y Betsaida y Capernaúm recibieron mucho, pero se arrepintieron poco. Es un gran misterio por qué algunos reciben tantas oportunidades y una ayuda tan clara, pero se niegan a arrepentirse. La Biblia nunca menciona específicamente los milagros de Jesús en Corazín. Esto es una indicación de que los evangelios nos dan bocetos de la vida de Jesús, no biografías completas. El apóstol Juan admitió esto, diciendo que sería imposible contar todo lo que Jesús hizo en Juan 21: 25. Es provechoso para todos los siervos de Dios no aferrarse a la alabanza o el rechazo. Si realmente representan a su Maestro, el éxito o el rechazo de su trabajo se deben más a Él que a ellos. Su mayor preocupación no debe ser el éxito o el rechazo, sino representar adecuadamente a Jesús su Señor.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.