María escuchó de Gabriel que su prima Elisabeth estaba embarazada. Así que se fue a una distancia considerable (entre 80 y 100 millas) de la región de Galilea, a la montaña de Judea para una visita. María probablemente entendió que no mucha gente podía entender su experiencia con Gabriel y su concepción milagrosa. Si alguien pudiera entender, podría ser Elisabeth. Cuando Elisabeth vio a María, su hijo por nacer, Juan el Bautista, saltó, porque estaba lleno de gozo. Aunque Juan no había nacido todavía, tenía una conciencia espiritual y podía responder al Espíritu de Dios. Zacarías aún seguía mudo. Sin embargo, Elisabeth creyó la palabra del Señor dada a su esposo Zacarías cuando él estaba en el templo. En el templo, Gabriel le dijo que su hijo prometido sería para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto. Ella creyó eso, y también creyó que el bebé en el vientre de María era el Señor para quien el hijo suyo prepararía el camino.

Además, Elisabeth reconoció que la fe de María formaba una gran parte en la recepción de la promesa. Las promesas de Dios no nos deben hacer pasivos, sino nos deben impulsar a apoderarnos de ellas por fe. Elisabeth quiso animar la fe de María, por eso ella declaró: porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor.

Esta canción de María (a menudo llamada la Magnifica, por la traducción latina de las primeras palabras) se asemeja a la canción de Ana en 1 Samuel 2:1-10, pero también tiene por lo menos 12 otras alusiones al Antiguo Testamento. Esto significa que María era una mujer que estudiaba y conocía la Palabra de Dios. Las Escrituras estaban en su corazón, y aparecieron a través de su canción. En todo el marco de esta canción sagrada, parece que la bendita Virgen estaba bien versada en las Escrituras, que ella utiliza aquí en diversos pasajes. María era un gran talento, con muchos privilegios. Ella hizo exactamente lo que las personas grandemente bendecidas deben hacer: María magnificó al Señor. Esto remedia el orgullo y la auto-felicitación y es algo que todo creyente bendito debe hacer. Ella dijo: Mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador: Esto significa que María necesitaba un Salvador, y lo sabía.

María era miembro de la raza pecadora… pero el honor que se le confirió era de lo más elevado, y nuestros pensamientos sobre ella, nuestro lenguaje respecto a ella, por lo menos no debería carecer de la dignidad y el respeto manifestado en la palabra de Gabriel. Suya era la corona y la gloria de toda maternidad, y debemos pensar y hablar de ella siempre con reverencia. Esta canción celebra principalmente la bondad, fidelidad, y el poder de Dios. El canto de María muestra la pequeñez de confiar en uno mismo, de confiar en el poder político, o de confiar en las riquezas. La confianza de María estaba en Dios, y fue recompensada.

William Barclay dijo: A María se le concedió la bendición de ser madre del Hijo de Dios. Sin embargo, esa misma bendición iba a ser una espada que atravesaría su corazón. Eso significaba que algún día iba a ver a su hijo colgado en una cruz.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.