Ahora, Gedeón salió y pasó revista a su ejército. Tenía 32.000 hombres, y Gedeón creyó que no eran suficientes. Los madianitas eran como langostas en las colinas. Estaban desorganizados, pero desde un punto de vista numérico, habrían vencido a los israelitas. Por eso, 32.000 hombres en el ejército no eran suficientes, y creemos que Gedeón estaba listo a tocar nuevamente la trompeta. Pero, Dios le dijo: “Tienes demasiados hombres. No puedo darte una victoria con 32.000 hombres porque te jactarás y dirás que lo hiciste en tu propia fuerza y poder.” Recordemos que ningún ser humano se jactará en la presencia de Dios. Es por ese motivo que Dios tiene que usar hoy, como en el pasado, instrumentos débiles. Éste es el método que Él utilizó que continúa empleando. Por eso, redujo el número del ejército.

Esta era una gran prueba para la fe de Gedeón. Su ejército de 32,000 hombres ya era sobrepasado por aproximadamente unos 135,000 Madianitas. Pero Dios pensaba que su ejército era muy grande, y Él le ordenó a Gedeón que invitara a todos aquellos que tenían miedo que se fueran a casa. Él se quedó únicamente con 10,000 hombres. Gedeón probablemente estaba sorprendido en el número de hombres que tenían miedo de pelear, y esperaba que solamente unos cuantos cientos se fueran. Pero se nos dice que ellos se reunieron en un lugar donde podían ver las grandes tropas de Madián. La vista de un gran ejército opositor hizo que muchos soldados Israelitas tuvieran temor.

No sea que se alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado: Esto explica el porque un ejército de 32,000 era muy grande. Israel aún podía tomar crédito por la victoria si ellos tenían 32,000 hombres. Podrían creer que triunfaron por medio de su gran valentía o estrategia. Dios quería que las probabilidades para obtener la victoria estuvieran en contra de ellos para que se viera claramente que la victoria era únicamente de Él. Si en verdad creemos en el principio de: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos. (Zacarías 4:6), entonces nuestra insignificancia no importa. Si en verdad creemos en el principio, Éstos confían en carros, y aquéllos en caballos; Mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria. (Salmos 20:7), entonces la insignificancia no importa. Pero aún Dios no terminaba con Gedeón Dios ya había reducido el ejército de Gedeón de 32,000 a 10,000. Aquí Él lo redujo de 10,000 a 300. Él hizo esto por que 10,000 era aún mucho para el propósito de Dios.

Rara vez pensamos que la grandeza puede ser un estorbo para la obra de Dios. Pero es más difícil el confiar verdaderamente en Dios cuando tenemos muchos recursos maravillosos en nuestras manos. Aunque ciertamente se puede realizar, es difícil el ser grande y confiar solamente en el Señor. Cuando somos grandes, es dificil hacer mucho con los recursos humanos y “dar crédito” a Dios.

Pablo estaba en peligro de ser muy fuerte para su propio bien. Por lo tanto, Dios trajo debilidad en su vida para que Pablo siguiera descansando en la fuerza del Señor – y fuera más fuerte que nunca (2 Corintios 12:7-10). La orden de Dios fue: Llévalos a las aguas, y allí te los probaré: Esto parece una prueba peculiar, y hay diferentes ideas del porque Dios utilizó esto para separar a los soldados. Quizás fue porque aquellos que podían tomar el agua en sus manos y llevarlas a su boca eran mejores soldados porque mantenían sus ojos en sus alrededores aún cuando bebían agua. Como lame el perro: La antigua palabra hebrea utilizada para lame es yalok, utilizado para imitar el sonido que un perro hace cuando lame el agua. Esta prueba fue peculiar militarmente. Los hombres en tal posición no estaban vigilantes en contra de una repentina sorpresa.

Podemos decir que Dios eliminó a los que tenían miedo y a aquellos que pensaban primero en la conveniencia, la manera fácil. “El pensamiento es inquietante, pero bien puede ser verdad, que la composición del ejército de Dios para pelear contra las huestes de Satanás en cualquier día es poco diferente. Cuántos cristianos tienen tanto miedo del enemigo que no son de un uso real en esta guerra, y cuantos del remanente están centrados en ellos mismos, en lugar de estar centrados en Dios, los cuales hallan un pequeño lugar para un ministerio efectivo.

Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré, y entregaré a los madianitas en tus manos: Dios le aseguró a Gedeón que la victoria era certera, aún solamente por medio de estos 300 hombres. Ahora el ejército israelí era menor a 1% de su tamaño original, y la proporción era de 400 soldados Madianitas por cada soldado israelí. Gedeón únicamente podía confiar en Dios porque no había nada más para confiar.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.