Los cuarenta años de descanso (Jueces 5:31) seguidos por la derrota de Sísara eventualmente llegaron a su fin. En su prosperidad y complacencia, Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová. Dios trajo a Israel hacia la servidumbre por medio de la opresión de los Madianitas. Este fue un ejemplo de la gracia y misericordia de Dios hacia Israel porque la opresión les haría correr de regreso hacia Dios. Hubiera sido peor si Dios les hubiera dejado solos. La opresión de Madián – la cual llegó debido al pecado de Israel – llevó a Israel hacia la humillación. Antes de que voltearan a ver a Dios ellos debían ser humillados, viviendo como moradores de cuevas en lugar de vivir como personas civilizadas.

Los Madianitas no habitaban la tierra continuamente, sino únicamente llegaban en el momento de la cosecha para robar lo que los Israelitas habían sembrado (no dejaban qué comer en Israel). El pecado de Israel hizo que todo su trabajo duro fuera infructuoso. Todo lo que producían y su ganado era robado después de que habían trabajado duro para que rindiera fruto. El pecado hace esto; nos roba aquello en lo que trabajamos duro de obtener. Hay muchos hombres exitosos que pierden todo en la vida debido a que no paran de pecar. Todo se pierde para obtener lo que, en retrospectiva, parece nada. Hasta llegar a Gaza: Esto es, toda la amplitud de la tierra, desde el Jordán hasta la costa del Mar Mediterráneo. Así toda la tierra era despojada y sus habitantes eran privados de las necesidades de la vida.

Los Madianitas era un pueblo que moraba en el desierto, y ellos dominaron a Israel debido a su efectivo uso de los camellos. Esta claro que el uso de esta bestia angular e imponente imprimía terror en los corazones de los Israelitas. Después de la larga temporada de humillación, labor infructífera, pobreza, y el ser dominado por un poder opresor, Israel finalmente clamó a Jehová. La oración fue su último recurso en lugar de su primer recurso.

Jehová envió . . . un varón profeta: El juez libertador aparecería después. Antes de que Israel pudiera recibir y responder a la obra del juez, ellos necesitaban estar preparados primero para este profeta sin nombre. Dios habló por medio del profeta, recordándole a Israel todo lo que Él hizo por ellos en el pasado. Para enfrentar su crisis actual, Israel necesitaba un recordatorio de lo que Dios hizo antes. Esto les recordó del amor de Dios. El Dios que les amaba lo suficiente antes de librarlos de Egipto, aún les amaba lo suficiente para ahora liberarles de los Madianitas. También les recordó del poder de Dios. El Dios todopoderoso antes de liberarles de Egipto, seguía siendo lo suficiente poderoso para ahora liberarles de los Madianitas. Dios envió este mensajero para decirles donde estaba el verdadero problema. No era que los Madianitas fueran tan fuertes; era que Israel era muy desobediente.

Israel pensaba que el problema eran los Madianitas, pero el verdadero problema era Israel. Es parte de la naturaleza humana el culpar a otros por los problemas que causamos. El mensaje del profeta también muestra que cuando Israel clamó a Jehová, ellos no entendían que ellos eran el problema. Su clamor a Dios por ayuda no significaba que ellos reconocían o se arrepentían de su pecado.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.