Este es el último capítulo del libro de los Jueces. Y vemos aquí que el pueblo lloró la desolación de la tribu de Benjamín. Los ancianos consultaron sobre cómo hallar esposas para los que quedaban de los hijos de Benjamín. Y las vírgenes de Silo se llevan una sorpresa. Vemos el lamento por la tribu perdida de Israel, y la provisión para el futuro de la tribu.

La matanza de los benjamitas hizo que Israel se enfrentara con un nuevo problema. Casi toda la tribu de Benjamín había sido destruida y las otras tribus habían jurado no dejar que sus hijas se casaran con ninguno de los sobrevivientes de los benjamitas. ¿Cómo entonces, había de ser preservada la supervivencia de la tribu de Benjamín? Vemos que antes de la guerra, los israelitas habían hecho otro juramento. Quien no hubiera subido a luchar contra la tribu de Benjamín, sería muerto. Los versículos 8 al 12 nos revelan que después de investigar el caso, descubrieron que los hombres de Jabes-galaad no habían respondido a aquel llamamiento. De modo que decidieron enviar allá a doce mil hombres de los más valientes de Israel con la orden de matar a los varones de Jabes-galaad y a toda mujer que no fuese virgen, y de traer de vuelta al campamento en Silo a las mujeres vírgenes. Ahora, estas vírgenes fueron entregadas como esposas a 400 benjamitas. En los versículos 13 al 15 vemos que el pueblo tuvo compasión de Benjamín, porque el Señor había abierto una brecha entre las tribus de Israel.” Todavía no habían solucionado la situación completamente. Las 400 mujeres que habían traído de Jabes-Galaad no habían sido suficientes para todos los benjamitas que habían quedado vivos de la guerra.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.