La tribu de Dan tenía una tierra señalada para vivir, pero vieron que su propia tierra era muy difícil de conquistar. Jueces 17 era la historia del compromiso y la obstinada carnalidad en la vida de unos pocos individuos. Jueces 18 muestra como estos pecados individuales hicieron a tribus enteras ser inicuas y rebeldes en contra de Dios. Buscando una tierra más fácil de conquistar y poseer, los de la tribu de Dan vinieron a la tierra de la tribu de Efraín y a la casa de Micaía. Al parecer los espías de la tribu de Dan conocían al Levita renegado personalmente. También es posible que ellos simplemente reconocieron su acento al ser de la parte sur de Judea. Este hombre no era nada más que un predicador contratado. Pero este levita se había avenido a hacer concesiones. Ese era un período de poco compromiso, de corrupción y de confusión, que han sido las evidencias de la apostasía en cualquier época. Hoy también nos hallamos en un estado de apostasía. Muchos cristianos han hecho concesiones acomodando sus convicciones al entorno que les rodea, llegando así a una situación de corrupción y confusión. El problema es que no regresan a la autoridad suprema, que es la Palabra de Dios, y al Señor Jesucristo, que está revelado en la Biblia.

Pregunta, pues, ahora a Dios, para que sepamos si ha de prosperar este viaje que hacemos: Esto muestra que confusión espiritual había en ese tiempo en Israel. Los de Dan, en una misión pecaminosa, se encontraron con un Levita pecador, y querían saber de parte de un Dios justo si su misión sería exitosa. Luego el Levita pecador envió a los hombres pecadores por su camino con la bendición de Dios. Ésta era el habla melosa de un predicador contratado, que estaba diciendo las cosas que a las personas les gustaba escuchar. Los cinco hombres salieron pensando que lo que les había dicho el levita era maravilloso. Y después de reconocer la tierra, volvieron a sus hermanos. Los de Dan encontraron una ciudad cercana la cual no estaba ocupada por Israelitas, sino por una colonia de Sidón. Este era un grupo el cual Dios le dijo a Israel que echara de la tierra de Canaán (Josué 13:4).

En su sermón titulado El Peligro de la Seguridad Carnal, Charles Spurgeon utilizó la descripción de los de Sidón en Jueces 18:7, 27-28 como una descripción de la falsa seguridad del creyente carnal. Éstos son como los de Sidón: Libres de todo conflicto o pruebas internas. Libres de los gobernantes, tales como el gobernador de la consciencia. Libres de las preocupaciones y los lazos hacia los demás. Libres del temor de una invasión

Los espías dieron un informe bueno, y sugirieron que los danitas debían poseer a Lais. Por tanto, se formó un grupo de seiscientos soldados y llevaron con ellos a sus familias y posesiones. De camino a Lais, se detuvieron en casa de Micaía para robarle sus ídolos y a su sacerdote. Los danitas tomaron a Lais, la quemaron, la reconstruyeron y vivieron en ella. Le pusieron el nombre de Dan.

Al ver que la región era buena y que la ciudad no estaba asegurada, los de Dan creían que esta era una buena ciudad para conquistar y tomarla como su propio territorio. Curiosamente juntaron este ejército de 600 hombres para pelear por la ciudad de Lais en la tierra de la tribu de Efraín; pero no pudieron pelear por la tierra de su propia asignación tribal. Por alguna razón (para ellos, y a menudo para nosotros) una batalla distante parecía más fácil que una batalla cercana.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.