Manoa le ofrece al ángel de Jehová una comida; el ángel de Jehová solamente aceptará una ofrenda. No comeré de tu pan; mas si quieres hacer holocausto, ofrécelo a Jehová: Aquí, el ángel de Jehová mostró ser Dios, en el sentido de que Él no necesitaba comida, pero aceptaría una ofrenda de sacrificio hecho para Jehová. ¿Por qué preguntas por mi nombre, que es admirable? Aquí el ángel se muestra a Si mismo como Jesús, al tomar el nombre de admirable dado por el profeta Isaías en el capitulo 9 verso 6.

El ángel de Jehová probó quien era, al hacer el milagro de ascender en la flama del sacrificio al cielo. La primera cosa notable sobre esta historia de Manoa y su mujer es esta – que a menudo nosotros oramos por bendiciones las cuales nos harán temblar cuando las recibamos. Una segunda cosa notable es– Una profunda postración muy frecuente del espíritu es el precursor de bendiciones asombrosas. Por primera vez Manoa y su mujer entendieron que esta Persona no era un simple varón o mensajero de Dios. Se dieron cuenta que hablaron con Dios mismo. Manoa quizás sabía lo que Dios le había dicho a Moisés en Éxodo 33:20: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. Manoa temía eso porque acababan de ver a Jehová y seguramente pensó que ellos morirían en poco tiempo.

Si Jehová nos quisiera matar, no aceptaría de nuestras manos el holocausto y la ofrenda: Esta fue una respuesta desde la perspectiva de la mujer de Manoa. Ella entendió que Dios no había hecho tanto por ellos para abandonarlos ahora. La obra pasada de Dios en nuestras vidas es una promesa de Su futuro cuidado y su bendición para nosotros. Ella era una invaluable fuente de ánimo para su fe. Ella no criticó a Manoa. Ella no dijo, “Que hombre tan absurdo eres. Debes ser un hombre tonto para que estés tan asustado.” Nosotros nunca podemos fortalecer la fe de alguien más por medio de la crítica. Nosotros debemos de hacer lo que hizo la mujer de Manoa – animar y edificar su fe. La base de la fe de la mujer de Manoa era que ella sabía que Jehová había aceptado su ofrenda hacia Él. El mismo principio obra para el creyente cristiano hoy en día: Si Jehová quisiera hacerte mal, Él jamás hubiera aceptado una ofrenda por parte tuya – la ofrenda de Jesús en la cruz.

Spurgeon dijo de este pasaje: “Amado, si el Señor tenía la intención de destruirnos, él no nos hubiera mostrado nuestro pecado, porque éramos lo suficientemente felices anteriormente, ¿o no era así? En nuestra propia pobre vida estábamos lo suficientemente contentos, y si él no tenía la intención de perdonarnos, no fuera como si el Señor nos mostrara nuestros pecados, para atormentarnos antes de nuestro tiempo, a menos que su intención fuera el quitarlo.”

Y Jehová lo bendijo. Y el Espíritu de Jehová comenzó a manifestarse en él: Esta es la fuente de la gran fuerza que vemos en Sansón después. Usualmente pensamos en Sansón con músculos grandes y tensos; pero los demás no podían descubrir porque era tan fuerte. Es razonable el pensar que él no se miraba muy fuerte. Sea que él se mirara o no fuerte, era el Espíritu de Dios quien le hacía fuerte.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.