En este periodo de los Jueces, Israel perdió el eslabón crítico en su liderazgo piadoso. Moisés fue el gran líder utilizado por Dios para sacarles de Egipto; Josué fue el asistente de Moisés y el gran líder utilizado por Dios para meterlos en la tierra de la promesa. Pero Josué no señaló ningún líder después de él para que guiara a toda la nación. Ellos estaban en un lugar crítico, donde debían de confiar más intensamente en Dios más que antes. Durante el periodo de los Jueces (el cual duro cerca de 340 años), no hubo un cargo permanente en el liderazgo de la nación. Israel no tenía rey, ni presidente, ni un primer ministro en la tierra – solamente Dios en el cielo. Pero en los tiempos necesarios y apropiados Dios sacó adelante a un líder para la nación. La mayor parte estos líderes se levantarían, harían su trabajo, y luego regresarían a la oscuridad. Esto requería que el pueblo de Israel mantuviera una confianza real y permanente en Dios.

Estos libertadores nacionales no eran elegidos y no llegaban al liderazgo a través de una sucesión real. Éstos tenían un don especial de parte de Dios para el liderazgo de sus tiempos, y el pueblo de Dios reconocía y respetaba ese don. Cuando este libro utiliza el termino de juez, no quiere decir que alguien se sienta en una corte y decide los asuntos legales; la palabra hebrea shaphat tiene más la idea de un líder heroico. La palabra hebrea Shophetim se deriva de una palabra que significa hacerlo derecho, y así, para gobernar esto es exactamente lo que estos hombres hicieron. El pueblo de Israel se enfrentó a grandes obstáculos. Ellos estaban rodeados por personas que vivían en la peor terrible inmoralidad e idolatría, haciendo que esto fuera una tentación constante hacia los mismos pecados. Las vidas idólatras de los Cananeos que vivían alrededor de Israel estaban enfocadas principalmente en tres cosas: dinero, sexo, y el tener una relación con Dios basado en mis términos, en lugar de los términos de Dios.

El Libro de Jueces nos muestra un tiempo que a veces es confuso, difícil y oscuro. Lo que encontramos en cuanto al hombre en Jueces es deprimente; pero lo que hallamos sobre Dios en Jueces es maravilloso. Por parte del humano, es una historia de desobediencia y desastre; y del lado Divino es de liberación y dirección continua. Sin embargo, es una historia notable sobre la paciencia de Dios hacia los Israelitas, en donde hayamos muchas señales de las instancias de su justicia y misericordia mostradas de una forma alternada. Ninguno debe presumir, pues Dios es justo; ninguno necesita desesperarse, pues Dios es misericordioso.

Cuando Israel buscó a Jehová, Él los guio. Este es un patrón consistente a través del Libro de los Jueces. Dios nunca falló en librar y ayudar al pueblo cuando ellos le buscaban. Dios señaló que la tribu de Judá – la tribu de la cual saldría el Mesías – debía de liderar el camino en esta batalla. Judá también era la tribu más grande y fuerte. En este caso, el plan de Dios tenía un sentido militar también. Bajo el liderazgo de Josué, Israel había quebrantado la espalda de la fuerza militar Cananea; pero faltaba que cada tribu de manera individual fuera y poseyera lo que Dios les había dado. Los líderes de la tribu de Judá actuaron con sabiduría. Al asociarse con otra tribu, el trabajo era más fácil. Así las tribus funcionaban en la misma manera que Dios quiere que la iglesia funcione – como un cuerpo, donde cada parte del cuerpo ayuda a otras partes del cuerpo. Las tribus de Judá y Simeón eran hermanos de sangre y se representan de manera uniforme al actuar en una relación cercana. Al buscar a Jehová, obedeciendo Su dirección, y trabajando juntos como un cuerpo, siempre produce un gran resultado. Su éxito fue sencillo de verse, Jehová entregó a todos sus enemigos en sus manos.

El lugar que ellos conquistaron era llamado Bezec y el líder de esta ciudad era Adoni-bezec, el cual significa “Señor del Relámpago.” Este era un enemigo con un nombre temible, pero Judá y Simeón, no obstante, le derrotaron. La palabra “hallaron” en este versículo expresa un encuentro hostil. Los ejércitos de Judá y Simeón no solamente se encontraron con Adoni-bezec. Su castigo hacia él puede parecer cruel, pero veamos que simplemente es justicia en el sentido más real. Él había hecho lo mismo a setenta reyes; y ahora le habían cortado los pulgares de sus manos y pies. El castigo hizo que Adoni-bezec fuera inútil como guerrero; él ya no podía ser un problema para Israel como un militar. Clarke nos dice que era la costumbre entre aquellos Romanos que no les gustaba la vida militar el cortarse sus propios pulgares, para que no fueran convocados al ejército. Algunas veces los padres cortaban los pulgares de sus hijos, para que no fueran convocados al ejército. También vemos que Judá y Simeón actuaron de una manera que no fue egoísta. Ellos pelearon la batalla en un territorio que no les pertenecía directamente a ellos. La ciudad de Bezec estaba muy al norte de las tierras tribales de Judá.

En el verso 8 se registra que la ciudad de Jerusalén cayó delante de Judá. Fue ocupada por un tiempo (Adoni-bezec fue llevado allí, y allí murió), pero después volvió a caer hacia los Jebuseos (vea Jueces 1:21). Bajo el liderazgo del rey David, Israel conquistó de nuevo la ciudad unos 400 años después (2 Samuel 5:6-10). La ciudad de Jerusalén es una de las ciudades más antiguas del mundo, al ser ocupada casi de una manera continua por un periodo de 5,000 años. Judá también conquistó Hebrón, y la ciudad le fue dada a Caleb, quien era fiel, y a su familia. Recordemos que Hebrón era la antigua ciudad de Abraham y la ciudad que desanimó a los diez espías infieles de tomar la tierra prometida en los días de Moisés, debido a que los hijos de Anac vivían allí (Números 13:22-23). El escritor Cundall, se fija que en Jueces 1:9 describe tres grandes divisiones geográficas de Israel: Las montañas, o más literalmente, la región montañosa, la cual describe la zona montañosa entre Jerusalén y Hebrón. El Neguev, el cual es la zona Sur, esta es el área semiárida entre Hebrón y Cades-barnea. Y el llano, algunas veces llamada el Shelphelah. Esta es la región de las faldas de las colinas que van de norte a sur entre la planicie costera y la cordillera central.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.