Anteriormente Pilato dijo de Jesús: Yo no hallo en él ningún delito, sin embargo, ordenó este severo y brutal castigo para un hombre que él sabía que era inocente. Se ha sugerido que Pilato quería ayudar a Jesús, esperando que la multitud se sintiera satisfecha con los azotes. Jesús fue azotado según la práctica romana. Los golpes venían de un látigo con muchos hilos de cuero, cada uno de estos hilos con pedazos afilados de hueso o de metal en los extremos. Esto reducía a la espalda a carne cruda, y no era inusual que un criminal muriera por flagelación, incluso antes de la crucifixión. La flagelación tenía tres propósitos. Era utilizada para castigar a los prisioneros y para obtener confesiones de crímenes de los mismos. También, en casos de crucifixión la flagelación era utilizada para debilitar a la víctima para que muriera con más rapidez en la cruz. La víctima de este severo castigo era atada en una posición inclinada a una columna baja y golpeada con varas o azotada con látigos. Literalmente rasgaba en tiras la espalda de un hombre. Pocos permanecían conscientes durante toda la prueba. Algunos morían; y muchos se volvían locos. Es un ejemplo más de la reserva de los evangelios, que utilizan solo una palabra para describir esta pieza de horror. No hay intento alguno de jugar con nuestras emociones.

Todo lo que aquí se llevó a cabo tenía como objetivo humillar a Jesús. Los gobernantes judíos ya se habían burlado de Jesús como Mesías. Ahora los soldados romanos se burlaban de él como rey. Los reyes vestían coronas, pero no coronas de tortura. Los espinos específicos de esta región tienen espinas largas, duras y afiladas. Esta fue una corona que cortaba, perforaba y ensangrentaba la cabeza del rey que la llevaba.  Reyes y gobernantes a menudo vestían púrpura, debido a que los tintes para fabricar telas de ese color eran caros. El manto de púrpura era concebido como una cruel ironía. Los reyes son recibidos con títulos reales, así que en su deseo de hacer daño se burlaron de Jesús con este título. Tenía como objetivo humillar a Jesús, pero también a los judíos– diciendo, “Este es el mejor rey que pudieron conseguir” Los soldados también le daban de bofetadas, golpeando y burlándose de Jesús simplemente para gratificar la maldad y la crueldad. El evangelio de Mateo agrega que Jesús fue despojado de sus ropas, le dieron una caña como un sarcástico cetro real, que los soldados se inclinaron ante Jesús, ofreciéndole un homenaje y honor sarcásticos, y le escupieron.

Pilato repitió la declaración registrada primero en Juan 18:38, declarando que Jesús era inocente de cualquier delito. Como juez Pilato tenía razones y la responsabilidad de liberar a Jesús sin castigo en vez de la humillación y la brutalidad que tuvo que soportar. Pero, hizo cinco intentos por liberar a nuestro Señor. Pilato presentó a Jesús ante la multitud como alguien golpeado y escarnecido, con sangre, sudor y saliva por todo el cuerpo. Tal vez Pilato esperaba que el triste espectáculo hiciera que la multitud sintiera lástima por Jesús. Él invitó a la multitud a mirar a este sufriente, y a verlo con cuidadosa consideración (He aquí). Hay un sentido en el que Pilato habló por Dios aquí, quien invita a toda la humanidad a contemplar a ver al Hombre de hombres, el Hombre Perfecto, el Ideal probado y aprobado para toda la humanidad. Pilato en efecto está diciendo Aquí está – el pobre. ¿Realmente pueden creer que semejante caricatura de rey es realmente un peligro para Israel o para Roma? Tengan compasión de un hombre tan miserablemente maltratado; y dejen id a quien es inocente. Pilato pensó que podía salvar a Jesús humillándolo.

No se nos dice la respuesta inmediata de la multitud; tal vez sí sintieron un momento de empatía por este increíble y fuerte hombre ante tales circunstancias. Lo que sea que haya sentido la multitud, los líderes religiosos inmediatamente gritaron “¡Crucifícale! ¡Crucifícale!” Esto fue odio puro, odio del hombre hacia Dios. Por tercera ocasión, Pilato declaró a Jesús inocente de todo cargo.  En el relato de Juan, con esto los líderes religiosos mostraron sus verdaderos cargos contra Jesús. Lo querían muerto no porque afirmara ser el rey de los judíos, sino porque afirmaba ser Dios, el Hijo de Dios. Pilato no se enojó ni le pareció gracioso cuando se enteró de que Jesús se hizo a sí mismo Hijo de Dios, él tuvo más miedo de Jesús que nunca. Pilato vio algo en Jesús – incluso golpeado, ensangrentado, y escupido – que lo hacía pensar que podía ser verdad que el Hombre frente a él era más que un hombre.  Aunque ya tenía la respuesta, uno podría decir que Pilato hizo le pregunta correcta. Su pregunta es casi la pregunta más pertinente que podía haber sido hecha sobre él, pues saber de dónde viene Jesús es saber lo más importante sobre él. Pilato no podía creer que Jesús no hablara para defenderse. No podía creer que Jesús no rogara por su vida como muchos otros lo habían hecho. Pilato tampoco podía creer que Jesús no estuviera intimidado o impresionado por el representante de Roma que lo juzgaba.  El silencio general de Jesús delante de sus acusadores y jueces cumple la profecía de Isaías 53:7: como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca

Jesús finalmente, respondió, explicando la verdadera naturaleza del poder a Pilato. En el pensamiento del gobernador Romano, Roma tenía el poder. En realidad, Dios tenía el poder. Jesús entendía que Pilato tenía poder; simplemente insistió en que el poder le había sido concedido por Dios y no era inherente en Pilato o Roma.  Jesús no dijo que Pilato no tuviera pecado; simplemente que los líderes religiosos eran culpables de mayor pecado. El que a ti me ha entregado puede ser una referencia a Judas o a Caifás y el lenguaje del evangelista parece ser deliberadamente vago. Sentimos pánico en el gobernador romano. Él pánico se incrementó cuando su esposa le dijo que liberara al acusado debido a un sueño que tuvo; como lo cuenta Mateo. Él sabía que este Hombre era inocente, un Hombre como ningún otro prisionero que haya visto antes, debía ser liberado – sin embargo, sintió toda la fuerza de la multitud y los líderes religiosos demandando su crucifixión.  Según algunos relatos. Pilato era un hombre común y corriente que sólo llegó a su posición porque se casó con la nieta del emperador. Manteniendo su posición sólo por relación, Pilato se encontraría muy preocupado de que esa relación se dañara. Los líderes religiosos y la multitud conocían el punto débil de Pilato y lo presionaron.  Humanamente hablando, la mención de César selló el destino de Jesús. Pilato estaba listo para entregar su juicio final, presentando a Jesús delante de la multitud y del tribunal. En realidad, era Poncio Pilato quien estaba en juicio, no Jesús.

La referencia a: Gabata: Esto es, un lugar elevado; de gabah, alto, alzado; y es muy probable que el tribunal estuviera considerablemente alzado en la corte, y que el gobernador subiera a él por unos escalones; y tal vez estos mismos escalones eran lo que llamaban la calzada.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.