La respuesta de Job para Bildad parece mucho más elegante que las duras palabras que Bildad tuvo para Job en el capítulo anterior. Comenzó estando de acuerdo con la premisa general de Bildad: que Dios recompensa a los justos y corrige (o juzga) a los pecadores. Fue una respuesta sabiamente declarada. Job evidentemente sufría más de lo normal; sin embargo, nadie podía acusarlo de pecar más de lo normal. Si Job no era justo delante de Dios, entonces ¿cómo podría cualquier hombre? Es importante para nosotros entender que la Biblia habla de la rectitud humana en dos sentidos.

1. Un hombre puede ser justo en un sentido relativo, donde uno puede ser apropiadamente considerado como justo entre los hombres, como Noé y Job fueron considerados. 2. Un hombre puede ser justo en un sentido forense (legal), declarado y considerado justo delante de Dios a través de la fe como en Romanos 5:19.

La pregunta de Job aquí concierne al primer aspecto de la justicia, aunque también es relevante al otro aspecto de la justicia. Job principalmente quería saber, “Si yo no he sido lo suficientemente justo como para escapar al juicio de Dios ¿entonces quién puede serlo?” Sin embargo, en el último sentido, la pregunta de Job es la más importante del mundo ¿Cómo puede un hombre encontrar la aprobación de Dios? ¿Cómo puede un hombre ser considerado justo y no culpable delante de Dios? Job entendía que el hombre no podía debatir con Dios o exigirle respuestas. Tristemente, este se convertirá en el pecado básico de Job en la historia, el pecado del cual se arrepintió en Job 42:1-6. Aquí la palabra contender es un término técnico que significa: conducir una demanda.

Job alabó el gran poder de Dios, quien creó los mundos y puso el sol y las estrellas en el cielo. Sin embargo, el poder de Dios no era consuelo para Job; solo lo hacía sentir que Dios estaba más distante que nunca. Las partes más remotas, ocultas y secretas del sur; llamadas así porque las estrellas que se encuentran bajo el polo sur nos son ocultas, y se encierran y alojan como en una habitación. Job estaba de acuerdo con la premisa básica de Bildad, que uno nunca es bendecido por endurecerse contra Dios. Sin embargo, Job no pensaba que este principio aplicaba para él en esta situación, porque él sabía en su corazón que no se había endurecido contra Dios. Job consideraba las grandes obras de Dios en el universo, y como mostraban la majestuosidad y poder de Dios. Sin embargo, este entendimiento de la grandeza y poder de Dios no consolaba a Job; le hacía sentir que Dios era demasiado grande como para notarlo o interesarse por él. Fue como si Job clamara, “¿Por qué es Dios tan difícil de descifrar?” Sus amigos no pensaban que Dios fuera difícil de descifrar; el problema era simple para ellos. Job había pecado de alguna manera mala e inusual, por lo tanto, todo este desastre se vino sobre él. Sin embargo, Job, sin conocer toda la verdad, que se revela en los primeros dos capítulos, pero por lo menos conociendo su propio corazón e integridad, sabía que Dios no era tan fácil de descifrar.

En esta ocasión Job dejó bien en claro que él no estaba alegando que era perfecto y él sabía que no se podía defender a sí mismo ante Dios. Lo que él necesitaba era alguien que estuviera a su lado para que presentara su caso. Oiremos el ansia de Job por alguien que fuera su mediador y su intercesor. El problema era que las palabras de sus amigos no habían satisfecho la necesidad de Job, no se habían dirigido al problema de Job. Fue como si Job le hubiera dicho: “Sé que, hablando en general, tus palabras son ciertas, pero la cuestión es, ¿cómo me puedo justificar con Dios?”

Job estaba diciendo: “Yo no estoy fingiendo; si ustedes creen que yo estoy tratando de poner una fachada ante Dios, están muy equivocados. Porque yo sé muy bien que no puedo enfrentarme a Él”. Job quería una respuesta a sus preguntas, y quería que Dios le respondiera. Y Dios parecía encontrarse muy lejos de él. Job lo conocía a Él como el creador, pero no sabía nada sobre Su grande y tierna misericordia en esta ocasión. En los versículos 9 y 10 podemos ver que, aparentemente, Job sabía algo sobre las estrellas, sin embargo, no estaba tratando de decir que su situación actual de miseria se debía a haber nacido bajo cierta estrella. Esta es sin duda alguna de las mayores insensateces que se pueden decir. Job sabía que las estrellas no explicaban su situación. Él reconocía a Dios como el Creador de las estrellas.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.