Ahora habla Bildad (quien algunos piensan era descendiente de Súa, el hijo de Abraham por parte de Cetura, como en Génesis 25:1-2). Él reprende a Job por la reprimenda que Job da a Elifaz, quien anteriormente había reprendido a Job. Bildad desechó la defensa de Job registrada en Job 6-7 como un viento impetuoso. Él no comienza tan cortésmente como Elifaz, sino que acusa a Job sin rodeos de ser un charlatán, vehemente pero vacío. No hay ninguna palabra de disculpa, ni algún toque de simpatía amistosa. No hay intento de calmar o confortar al sufriente. Si consideramos a Elifaz como el miembro más refinado de su grupo, comparativamente flexible y sofisticado, entonces Bildad el suhita llega como el devoto, el tradicionalista, el que ve todas las cosas como en blanco y negro y quien se enorgullece de su franqueza y de su enfoque sin rodeos.

Bildad fue rápido para reprender a Job por sus fuertes palabras; pero no se detuvo a pensar en por qué Job habló de esta manera. Él escuchó las palabras de Job, pero no consideró su dolor. La confianza de Bildad está en la justicia de Dios; en la idea de que Job solo podría recibir semejante calamidad de Dios como castigo por algún pecado. Él fue lo suficientemente descarado como para echarle en cara a Job la muerte de sus hijos (Si tus hijos pecaron contra él, Él los echó en el lugar de su pecado). No solo hay una acerada indiferencia hacia la grave situación de Job sino también una arrogante certeza de que los hijos de Job obtuvieron lo que merecían y que Job se dirigía hacia el mismo destino.

Bildad era como todos los demás en este drama, incapaz de ver el drama detrás de escenas en el reino celestial. Por lo tanto, su única manera de interpretar la situación de Job era aplicar el principio de causa y efecto y llamar a Job al arrepentimiento. Este llamado a buscar de mañana a Dios viene justo después de la condenación de los hijos de Job. Él los repudia en sus pecados, pero lo excluye a usted; y esto es evidencia de que él espera ser generoso con usted. Para Job, esto era un hueco consejo del tipo “mira el lado positivo”. El evangelio del temperamento funciona muy bien si solo estás sufriendo de alguna neuralgia física, por así decirlo, y todo lo que necesitas es una taza de té; pero si tú tienes una queja realmente profunda, la orden de “Anímate” es un insulto. ¿De qué sirve decirle a una mujer que ha perdido a su marido e hijos en la guerra que “Se anime y vea el lado positivo”? No hay lado positivo, es una oscuridad absoluta, y si Dios no puede venir en su ayuda, ella realmente está en una situación deplorable. Sin embargo, noten que Bildad dijo, Si fueres limpio y recto, ciertamente luego se despertará por ti. Así habló Bildad, sugiriendo que Job no era puro ni recto, ya que Dios no apareció para librarlo. Cuando Bildad dijo esto estaba equivocado, pero también en lo correcto. Estaba equivocado en asumir que, porque Job no se encontraba en ese momento en prosperidad y abundancia, probaba que Job no había rogado y no era limpio y recto. Él deseaba probar que Job no podía ser un hombre recto, pues si lo fuera, aquí afirma que su prosperidad se incrementaría continuamente. Él estaba en lo correcto en que Job, al final de todo, Sí llegó a ser muy grande. Es verdad, ya que en efecto los hechos del libro de Job lo demuestran: pues Job sí incrementó grandemente su postrer estado. Su inició fue pequeño: ¡Él fue rebajado a la pobreza! Al tiesto y al muladar. Él tuvo muchas tumbas, pero no hijos; él tuvo muchas pérdidas, ahora no tenía nada que perder; y sin embargo Dios sí se levantó por él, su justicia salió de la oscuridad que la había eclipsado; brilló siete veces más en prosperidad, así que las palabras de Bildad fueron proféticas, aunque no lo sabía; Dios puso en su boca lenguaje que después de todo sí se volvió verdad.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.