Job clamó a Dios, primero preguntándose si no era una criatura peligrosa que necesitaba ser vigilada y refrenada por Dios. Escuchamos de personas siendo “perseguidas” por la policía, y ciertas personas sienten como si estuvieran siendo perseguidas por Dios, son misteriosamente rastreadas por el gran Espíritu, y ahora lo sienten. A donde quiera que vayan, un ojo está sobre ellos, y no pueden esconderse de él. Discutir por nuestra insignificancia es una súplica pobre; porque las cosas pequeñas son justo aquellas en las que hay más necesidad de vigilar. Si usted fuera un mar o una ballena, Dios podría dejarle solo; pero como es una criatura débil y pecadora, la cual puede dañar más que el mar, o una ballena, usted necesita vigilancia constante. No diga usted, “¿Soy un mar o un monstruo marino para que tengas que poner vigilancia sobre mí?” pues el Señor podría contestar, “Tú eres más capaz para el mal que el mar, y más salvaje que un monstruo marino.” Ciertamente, somos más como el mar o el monstruo marino de lo que nos gustaría admitir: El mar es inquieto, así es también nuestra naturaleza. El mar puede ser terrible y furioso, también nosotros. El mar nunca puede ser satisfecho, tampoco puede el hombre pecador. El mar puede ser malvado y destructivo, también lo es el hombre pecador. El mar no obedecerá, ni tampoco lo hará el hombre pecador. Las palabras de Job aquí nos recuerdan algo notable. Aunque su sufrimiento físico era intenso y prolongado, como escribió Trapp, “Sus problemas más grandes eran internos.” La crisis espiritual de Job era más profunda que su crisis física o material.

A Job le fue negado incluso el consuelo del sueño y del descanso. Cuando se acostaba a dormir (sobre su cama o lecho), era perturbado por sueños horripilantes y visiones aterradoras. Él necesitaba descansar durmiendo, pero tenía miedo de cerrar los ojos debido a las horribles imágenes que se presentaban a su imaginación. ¿Podía haber un estado más deplorable que este? La condición de Job es tan miserable que, a este punto, su alma prefería la liberación de la muerte. Él se sentía tan miserable que le dijo a Dios, “Déjame.” En este momento a Job le parece que Dios es un torturador.

Usted y yo sabemos que Dios estaba usando medios secundarios y que la concepción que Job tenía de Dios como torturador era distorsionada. Entre los versos del 17 al 21 Job sentía que la atención de Dios no era deseada. Si toda su calamidad venía de mano de Dios, Job se preguntaba porque Dios no podía simplemente dejarlo en paz. El lenguaje del versículo 17 es demasiado similar al del Salmo 8 como para ser una coincidencia. Los eruditos están divididos en cuanto a cuál fue primero. Parecería mejor decir que las líneas de Job vinieron primero, y que David en el Salmo 8 reestructuró el tema doloroso de Job a uno lleno de alabanza. Job preguntó, “¿Qué es el hombre?” pero no esperó la respuesta. El hombre es más de lo que creemos, de otra manera Dios nunca tomaría semejante tiempo y dolores con él. Cuando un individuo que se dedica a labrar o comercializar piedras preciosas y pasa años sobre un solo diamante, el observador más descuidado comienza a evaluar apropiadamente su valor esencial.

¿Cuándo apartarás de mí tu mirada y me soltarás para tragar siquiera mi saliva? Este es un modismo árabe; Como cuando decimos “El parpadear de un ojo” se usa para expresar la misma idea. Job se preguntaba por qué Dios no podía desviar la vista de él tan solo por el más breve momento. Es como si dijera: Por favor Dios, solo déjame. ¿Cómo te he ofendido? Job no podía entender por qué parece ser el blanco de Dios; y si Job había pecado para provocar todo su sufrimiento, le preguntó a Dios “¿por qué no quitas mi rebelión?” Job era tan honesto con Dios en pasajes como Job 7:20 que parecen haber sido alterados por escribas judíos que se sentían incómodos con su osada honestidad con Dios. Según Smick, La tradición escribana antigua y la LXX muestran que la lectura original era ¿Me he convertido en una carga para ti? La mayoría de las traducciones que siguieron a manuscritos hebreos posteriores, lo tienen como Hasta convertirme en una carga para mí mismo. Sin embargo, el texto probable original muestra lo profunda que es la pena de Job, sintiéndose una carga para lo que él siente como un Dios frío e indiferente. Una vez más nos beneficiamos de conocer la historia detrás de la historia, la cual Job y sus amigos desconocen a este punto de la narrativa. Job creía que Dios estaba en su contra y lo estaba castigando, pero no era verdad. Job no estaba siendo castigado; estaba siendo honrado. Dios le estaba dando un nombre como los de los grandes de la tierra. Dios lo estaba alzando, promoviéndolo, poniéndolo en la fila delantera, haciendo un gran santo de él, provocando que se convirtiera en u no de los padres y ejemplos de la antigua Iglesia de Dios. En realidad, estaba haciendo cosas tan extraordinariamente buenas por Job que tú y yo podemos mirar atrás a toda su historia y bien podríamos decir, Yo estaría contento de llevar las aflicciones de Job si también pudiera tener la gracia de Job, y su lugar en la iglesia de Dios. Job deseaba poder escapar de la vida y de Dios durmiendo en el polvo (su tumba). Este es uno de sus evidentes pasajes pesimistas acerca de la vida después de la muerte. Todo lo que Job conocía acerca de Dios aún lo cree. Pero los caminos inexplicables de Dios tienen su mente perpleja hasta el límite. Job está en lo correcto, pero no sabe que Dios le está observando con compasión silenciosa y admiración hasta que la prueba haya sido completada y sea tiempo de declarar Su aprobación públicamente (Job 42:8).

Finalmente, Mason nos hace reflexionar cuando dijo: “Nos gusta hablar acerca de tener la fe para sanar, pero ¿qué de tener la fe para estar enfermos?”

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.