Después de la discusión sobre Behemot, ahora Dios llamaba a Job a considerar a otro temible monstruo, el leviatán. Esta criatura fue primero mencionada en Job 3:8; Job en ese contexto consideró cómo los marineros y pescadores maldecían al amenazador Leviatán, y con la misma pasión maldijo el día de su nacimiento. Usualmente el leviatán se considera que es un monstruo marino o dragón mítico que aterrorizaba a los marinos y a los pescadores. Sin embargo, en el contexto de Job 41, Dios no parece considerar al Leviatán como mítico. Algunos piensan que el Leviatán describe a una especie de dragón o dinosaurio antiguo que sobrevivió hasta el tiempo de Job o sobrevivió en la memoria colectiva de la humanidad, para que Dios pudiera referirse a él como un ejemplo. Otros consideran que, en este contexto, el leviatán no es nada más que un poderoso cocodrilo. El nombre leviatán significa “el tortuoso” y también es utilizado en otros lugares interesantes en la Escritura. En los salmos 74, 104, 89, Isaías 27, 51. El punto de Dios con esta descripción del Leviatán es mostrarle a Job qué indefenso está contra esta criatura. Así como Job era indefenso ante el Leviatán (como lo son todos los hombres), así era también indefenso ante un Satanás desatado en su contra. Solo Dios podría derrotar a Satanás y al Leviatán. Aquí Satanás puede ser representado como el behemot y como el Leviatán. Job no podía esperar derrotar al Leviatán; estaba simplemente más allá de su alcance hacerlo. Hay un segundo punto que también es importante: que Dios mismo tenía dominio sobre el Leviatán (Todo lo que hay debajo del cielo es mío). Al hablar de su dominio sobre el Behemot y el Leviatán, el Señor está ilustrando lo que había dicho en el 40:8-14. Está celebrando su triunfo moral sobre las fuerzas del mal. Satanás, el acusador, se ha equivocado, aunque Job no lo sabe. Vemos la imagen completa que Job y sus amigos nunca supieron.

Para fortalecer el punto hecho en la sección anterior (de que como Job no podía contra el Leviatán, no podía esperar estar delante de Dios), el Señor ahora describirá con mucho más detalle el poder y la gloria de esta criatura. Leviatán; especialmente con su piel escamosa dura como la de una armadura y las hileras de sus dientes que espantan, hace que algunas personas crean que sin importar lo que sea el Leviatán en otros contextos bíblicos y mitológicos, aquí Dios tenía en mente a un poderoso cocodrilo. La descripción del Leviatán parece definitivamente más poderosa que la de un cocodrilo, y lleva a otros comentaristas a creer que Dios tenía en mente mucho más que a una especie actualmente conocida. Leviatán se parece mucho más a lo que nosotros consideraríamos de un dragón. Curiosamente, la idea central del dragón es común entre las culturas y las tierras, y podría señalar hacia la existencia de alguna criatura de este tipo en la prehistoria. Podría ser a esta memoria común de esta criatura reptil que respiraba fuego a la que Dios se refería. En la última descripción extendida del Leviatán, Dios habló en términos que conectaban más estrechamente el concepto de Leviatán con Satanás. Se podría decir de Satanás, así como de Leviatán (Si no es que más de Satanás) que: Son fuertes, crueles y el dolor los divierte, tienen defensas fuertes, no sienten empatía y tienen el corazón duro. Infunden temor a los fuertes, no se les puede atacar con éxito, tienen muy pocas partes vulnerables. No tienen adversarios dignos en la tierra. Están llenos de orgullo (Es rey sobre todos los soberbios) Esto también significa que la descripción del Behemot en el capítulo anterior también podría ser una representación de la fuerza y la aparente confianza que tiene el inexpugnable Adversario.

El uso de los dos nombres Behemot y Leviatán es una repetición poética. Aunque es verdad que Satanás nunca es mencionado fuera del Prólogo, esto no significa que el Señor nunca lidia con él. Él lidia aquí con él en la forma de Leviatán, describiéndoselo a Job con el mismo tipo de imágenes-lenguaje simbólico que usa en Apocalipsis. Esta descripción del Leviatán como rey sobre todos los soberbios, es tan parecida a la de Satanás, que podríamos asumir que aquí Dios estaba indicándole a Job no solo su gran poder y la vulnerabilidad de Job ante Satanás, sino que también estaba aludiendo al rol de Satanás en la gran crisis de Job. Dios llamó a Job a considerar a estas inconquistables bestias, las cuales a su manera eran ejemplos de Satanás y su poder. Job pensaba que estuvo totalmente solo durante su terrible prueba; ciertamente sintió que estaba solo. Sin embargo, esta fue la manera de Dios de decirle que no estaba solo, porque si lo hubiera estado entonces seguramente se hubiera desmoronado ante el poder del Leviatán y el Behemot.

Dios concluye su mensaje a Job sin haberle dicho en ningún momento la historia detrás de la historia. Job nunca supo de la disputa entre Dios y Satanás que provocó toda esta crisis (aunque tal vez Dios le dijo después). Aunque Job no conocía toda la historia, Dios sí le contó sobre su gran victoria sobre el Leviatán/Satanás, dándole a Job seguridad por el pasado, presente, y por el futuro. Fue importante que Dios no le dijo a Job el por qué; así Job puede ser un continuo consuelo, inspiración y ejemplo para los que sufren con una explicación. Una vez más hacemos énfasis en que si la razón específica y final para su sufrimiento hubiera sido revelada a Job – incluso a este punto – el valor del relato como un consuelo para otros que deben sufrir en ignorancia hubiera menguado si no es que cancelado.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.