El Granizo es frecuentemente encontrado como una herramienta de juicio contra los enemigos de Dios, como se ve contra Egipto (Éxodo 9:24), los Canaanitas (Josué 10:11), el apóstata Israel (Isaías 28:2), Gog y Magog (Ezequiel 38:22), y contra una rebelde tierra en la Gran Tribulación en (Apocalipsis 16:20-21). Aquí se supone que Dios lo tiene almacenado en sus tesoros (¡el Señor piensa sobre la nieve lo que el hombre piensa sobre el oro!). En la sección anterior Dios habló de su sabiduría en el manejo y uso de la nieve y el granizo; aquí habló de su habilidad para diseñar sistemas de drenaje y el conducto al turbión.

Eliú utilizó el ciclo del agua como un ejemplo de la grandeza de Dios. Aquí Dios tomó crédito por saber cómo estaban diseñadas y eran mantenidas estas cosas, y le preguntó a Job si él tenía conocimiento similar. Dios le mostró a Job que el hombre era totalmente incapaz de provocar lluvia. Charles Spurgeon tomo esta idea y comparó la lluvia con la gracia de Dios. “Si ambas casas del parlamento fueran convocadas al mismo tiempo, y la reina se sentará en su trono de estado, y unánimemente aprobaran y ordenaran que cayera la lluvia, aquel que se sienta en los cielos se reiría, él haría escarnio de ellos, pues la llave de la lluvia solo está en manos de Jehová. Así es exactamente con la gracia de Dios. Ni usted ni yo podemos ordenarla. La presencia del hombre más santo en medio de nosotros no puede por sí mismo traerla sobre sí. La predicación más sincera, la doctrina más espiritual, la obediencia más fiel a las ordenanzas, no nos llevan a recibir la gracia de Dios, él debe darla; él es absoluto soberano, y dependemos totalmente de él.”

Dios no solo desafió a Job sobre su falta de conocimiento; también expuso su falta de poder y grandeza en comparación con Dios. Evidentemente, Job no era capaz de manejar o dominar o cambiar ninguna de las estrellas o constelaciones en el cielo; sin embargo, Dios podía. Con estos grandes y casi extravagantes ejemplos que señalan lo que Job no sabía, debemos recordar que el propósito de Dios aquí no era humillar a Job. Más bien, aquí Dios parece casi juguetón, debemos recordar que Él es omnisciente y el hombre no. Como muchos en el mundo antiguo, Job probablemente entendía el arreglo y los patrones en el cielo estrellado. Sin embargo, no podía siquiera comenzar a explicar las fuerzas naturales que gobernaban este arreglo (las ordenanzas de los cielos). Job no solo no tenía autoridad sobre el cielo estrellado y las constelaciones, tampoco la tenía sobre las nubes y los relámpagos. No tenía poder sobre los fenómenos naturales, ni cerca ni lejos de él. Job sabía que el hombre tenía inteligencia y sabiduría, y que esta inteligencia debió haber sido dada por un Diseñador inteligente. Como todos los hombres, la capacidad intelectual de Job no era el producto de la casualidad o procesos misteriosos; fue diseñada por un gran Diseñador. Es interesante considerar que la ciencia moderna ha hecho un progreso asombroso en responder algunas de las preguntas que Dios le hizo a Job, y entiende mucho más sobre las medidas de la tierra, entiende mucho más sobre las fuerzas gravitacionales que mantienen a la tierra suspendida, la ciencia moderna sabe mucho más sobre los sistemas meteorológicos e hidrológicos de la tierra, sabe mucho más sobre la naturaleza de la luz. Este conocimiento incrementado es algo maravilloso y glorioso, y la indagación científica debe ser aplaudida. Es una maravillosa realización de nuestras habilidades como creaturas hechas a la imagen de Dios, que podamos investigar y conocer mejor el mundo natural. Ciertamente, Gloria de Dios es encubrir un asunto; pero honra del rey es escudriñarlo. Sin embargo, con todo este conocimiento aumentado – tan maravilloso y glorioso como es – la humanidad no está mucho más cerca en absoluto de responder estas preguntas que Dios le hizo a Job, Hemos llenado pequeños detalles alrededor de los bordes, pero aún hay un gran espacio entre el conocimiento y sabiduría del hombre y el conocimiento y la sabiduría de Dios.

Podríamos decir que el acercamiento de Dios con Job en esta sección socava mucho del pensamiento moderno. El pensamiento ilustrado (que emana del siglo 18) liberó al hombre de la superstición, pero también exaltó la razón (sabiduría) como la medida de la verdad. Se puede observar que Dios elocuentemente destruye este exceso de confianza en la sabiduría humana en esta presentación a Job. Nos hace plantearnos la pregunta, ¿Qué es lo que el hombre, con toda su razón y sabiduría, realmente sabe sobre su mundo? El hombre no sabe mucho, y por lo tanto debe buscar el conocimiento con una confianza humilde en el Dios que lo sabe todo.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.