Como esperaríamos de un hombre joven, Eliú fue inmediatamente menos formal en la discusión. Eliú habló directamente a Job, apelando a él por nombre. Los consejeros estudiosamente evitaron siquiera mencionar el nombre de Job, lo cual indica qué tan formal era la relación. Vemos también los toques de orgullo que marcaban a Eliú y a muchos otros jóvenes después de él. Estaba ansioso por demostrar a Job y a los tres amigos que él era tan bueno, tan espiritual, y tan sabio como ellos. Ciertamente, podemos decir que Eliú se consideraba a sí mismo solo un poco mejor, espiritualmente, y sabio como Job y sus tres amigos. Él creía que podría ser un vocero para Job delante de Dios, incluso como Job había clamado antes.

Es evidente que Eliú sí tiene faltas notorias; habla demasiado, se repite mucho: es enormemente engreído. Peor que todo lo demás, como los otros amigos, malinterpreta seriamente el problema de Job como si fuera uno de pecado no confesado, y como resultado juzga a un hombre justo. Eliú es un espécimen interesante. Tenía puntos buenos y puntos malos; evidentemente es orgulloso y parlanchín; sin embargo, algunas veces habla con poder profético y claridad. Ahora participa como una combinación de deferencia y arrogancia que captura la postura de la juventud que ve poco, pero lo ve claramente. Eliú quería asegurarle a Job que no tenía nada que temer de su oferta de ser su vocero delante de Dios. A pesar de todo lo bueno que se pueda decir sobre Eliú, sigue el hecho de que realmente es un pequeño charlatán sorprendentemente pomposo. Se toma el primer capítulo completo, por ejemplo, más porciones del segundo, simplemente para aclarar su garganta y anunciar que tiene algo que decir.

Eliú afirmaba haber escuchado a Job cuidadosamente, y ahora reportaba lo que dice que escuchó. Él decía que Job afirmaba ser puro, sin defecto, ser inocente, y sin maldad (no hay maldad en mí). Esto significa que el joven Eliú no había escuchado a Job cuidadosamente. Aunque Job fuertemente (y con razón) discutió que era un hombre generalmente piadoso que era perfecto y recto, no afirmó no tener pecado o no tener maldad. Job ciertamente sabía que era un pecador en un sentido general y no podía ser considerado justo comparado con Dios. Necesitamos preguntar, entonces, si Eliú realmente es justo. Hasta cierto punto, lo es. Job repetidas veces afirmó ser limpio y puro, cualesquiera que hayan sido sus palabras. Pero, junto con esto, Job frecuentemente ha admitido ser un pecador. Por lo tanto, a pesar de las afirmaciones de lo contrario de Eliú, no escuchó con exactitud a Job. Tal vez escuchó el sonido de sus palabras, pero no escuchó cuidadosamente el significado del contexto de Job. ¿Pero había Eliú escuchado alguna vez decir eso a Job? ¿O no más bien malinterpretó sus palabras? Pues el buen Job no tenía tal engaño sobre sí mismo, como podría aparentar en muchos de sus pasajes. Tampoco entendía por qué Job protestaba su inocencia general. En realidad, la defensa de Job de su rectitud es una defensa de la fidelidad de Dios, y al final es la única pierna sobre la que el creyente se puede sostener. Eliú fue más fiel al explicar la mente de Job. Job sí sentía algunas veces que Dios lo consideraba un enemigo, y había en un sentido aprisionado a Job. Sin embargo, él malinterpretó este sentimiento de Job porque lo puso en el contexto de la afirmación de Job de perfección sin pecado. Cuando Eliú puso la verdadera afirmación del sentimiento de Job de que Dios era su enemigo junto a la falsa afirmación de que Job dijo que no tenía pecado, hizo que la afirmación de que Dios era su enemigo pareciera mucho más equivocada e incluso ridícula.

Eliú dijo la verdad. Como muchos jóvenes era de cierta manera orgulloso y demasiado confiado en su propia sabiduría y análisis; aun así, al mismo tiempo es verdad y estaba en lo correcto en algunos puntos. Estaba en lo correcto al decirle a Job que Dios no le debía (ni a nadie más) una explicación por lo que hace, y que Job estaba mal al demandar tal cosa. Dios aún puede hablar en sueños en la actualidad: El censurar todos estos, porque hay muchos sueños vanos, sería casi tanta sabiduría como negar la biblia, porque hay muchos libros ridículos.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.