Zofar insiste en que la impresionante defensa de Job en los capítulos anteriores lo hacían sentirse ansioso y le provocaban confusión. El discurso de Job lo perturbaba. Él ahora habla con dignidad, pero la dignidad no es un indicativo de discernimiento. Zofar ha escuchado las palabras de Job, pero no su espíritu; él está avergonzado de la actitud que su antiguo amigo ha tomado. Aunque herido por la respuesta de Job, Zofar afirma que le responderá a Job con inteligencia.

Zofar por lo tanto asume su posición anterior y no se retracta de nada de lo que ha dicho. Como muchos de su complexión en la actualidad, estaba determinado a creer que su juicio era infalible, y que no podía equivocarse. Podemos con justa razón cuestionar el entendimiento espiritual de la respuesta de Zofar, pero ciertamente hablaba con un entendimiento de poesía y literatura. El poema debe ser leído con total atención debido al uso de lenguaje figurativo, paralelismo, y estructura estrófica, todos los elementos básicos de la poesía hebrea. A pesar del error de la aplicación de Zofar, el poema en sí mismo debe ser apreciado como una pieza maestra de la literatura.

Zofar dice: No sabes esto, que así fue siempre: Aquí Zofar hizo lo que él y sus amigos habían hecho en ocasiones anteriores; hizo una declaración de autoridad simplemente diciendo, “todos sabemos que estas cosas son verdaderas” sin probar la declaración.

Zofar tenía un fuerte concepto de que Job era un hipócrita, uno que era impío delante de Dios en el corazón, a pesar de sus pretensiones de rectitud y profesiones de piedad.

Él dijo: Job, todos sabemos esto – que cualquier bien o alegría que los impíos parezcan disfrutar, se pasarán rápido. Solo es por un breve momento, y un hombre impío como su estiércol, perecerá para siempre. Zofar aquí insinúa su incredulidad en esa doctrina, la resurrección del cuerpo, la cual Job había afirmado tan solemnemente en el capítulo anterior.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.