Bildad básicamente regresó las palabras de Job que utilizó en Job 16:3. Parece que ya todos estaban cansándose de escucharse hablar unos a otros, sin embargo, el asunto estaba lejos de ser resuelto. Se dirige a Job en el plural probablemente hablándole como representando a una clase. Bildad continúa intercambiando insultos con Job. Ambos se acusaban mutuamente de ser estúpidos y viles como bestias. Aquí pecó Bildad contra la ley del amor, como también lo hará en la siguiente vehemente interrogación, acusando a Job de osadía insolente contra Dios. Él le dijo a Job “Solo mírate. Te despedazas en enojo. Tu condición es toda la evidencia que alguien necesita para ver que estas en pecado y necesitas arrepentirte.” En el 16:9 Job había identificado a Dios como su torturador, haciéndolo pedazos. Bildad responde que es Job. Quien se hace pedazos a sí mismo por su ira innecesaria.

Bildad sentía que Job quería anular leyes inmutables de la vida; principalmente las leyes de causa y efecto que nos dicen que Job ha provocado su propia crisis con su pecado y negativa de arrepentimiento. Adam Clarke intentó capturar el pensamiento de Bildad: “Por decir lo menos, las aflicciones son algo común en el hombre. ¿Debe Dios obrar un milagro en providencia, para poder exentarte de la operación de causas naturales? ¿Deseas cautivar toda la atención y el cuidado de la providencia para ti solo? ¡Qué orgullo e insolencia!” Bildad quería enseñar a Job sobre la vida y la suerte de los impíos, y al hacerlo esperaba que Job obtuviera la idea de que se encontraba entre los impíos que Bildad describía. Al final del discurso anterior de Job describía la oscuridad de su vida y prospectos, todo en el melancólico contexto de la tumba como un hogar en donde era bienvenido. Bildad quería que Job viera que esta perspectiva oscura de la vida significaba que se encontraba entre los impíos. Bildad aquí describía al hombre impío como alguien débil en sus pasos, incapaz o no dispuesto a continuar la travesía de la vida. Él sentía que esto describía a Job acertadamente y lo colocaba entre los hombres impíos. En la perspectiva de Bildad Job caminó hacia su propia crisis, se afirmará la trampa contra él.

Una vez más, Bildad toma afirmaciones anteriores de Job y las voltea en su contra. Job habló en su discurso anterior sobre cómo se sentía atacado y dañado por Dios por todos lados. Bildad tomaba esto como evidencia de la perversidad de Job. Parte de la crisis médica de Job era una enfermedad de la piel. Bildad dice, “El perverso tiene terribles problemas con su piel, eso significa que estás entre los perversos, Job.” Y al rey de los espantos será conducido: Esta parece ser una descripción poética maravillosa de la muerte misma, se le da el horrífico título de rey de los espantos. Este rey de los espantos nos recuerda a la deidad Caananita Mot (Muerte) cuyo esófago alcanza de la tierra al cielo – la deidad devoradora. Así hablaban los ancianos de la muerte. Se encontraban constantemente perseguidos por el temor a lo desconocido. Cada lugar desierto o distante era el lugar de espanto y residencia del mal y objetos terribles. Pero la tumba, y el mundo del más allá, estaban sobre todo lo terrible, y la muerte el Rey de los Espantos. Tristemente, esta opinión de la muerte no murió por completo con la era cristiana. Un autor recuerda haber leído la siguiente inscripción en una tumba irlandesa en la Colina de Slane, fuera de Dublín. Oh cruel muerte puedes jactarte De todos los tiranos tú eres la peor Pues a los mortales puedes controlar El Señor tenga misericordia de mi alma (1782)

Piedra de azufre será esparcida sobre su morada: Esto se puede referir a la destrucción de Sodoma y Gomorra, como ya se ha sugerido, o a la costumbre antigua de fumigar casas con azufre, para purificarlas de corrupción. En su discurso anterior, Job rogaba que la tierra clamara a su favor, testificando su inocencia delante de Dios. Aquí Bildad le decía a Job que no había posibilidad de esto si moría en su estado perverso. Bildad da una alegoría transparente la cual es singularmente cruel en su evidente referencia a la pérdida de Job. El último estado, no tener descendencia ni sobreviviente, es lo peor. Bildad ha enlistado las cosas más temidas por un Israelita en la vida y en la muerte como las señales de rechazo de Dios. Bildad llevó su ataque aún más lejos. Job no solo estaba entre los impíos, también estaba entre los que no conocían a Dios. Esta fue una afirmación cruel y falsa contra un hombre que era perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Esta es una tremendamente poderosa delineación del camino de la perversidad. Una vez más tenemos que decir – todo es verdad, y por lo tanto debe ser tomado en cuenta, pero no toda la verdad, y por lo tanto no tenía significancia en el caso de Job. Bildad describe al peor hombre en el que puede pensar, y Job dice, todo esto me ha sucedido, y tú dices que yo debo ser un mal hombre, pero yo digo que no lo soy. Tú tienes la lógica de tu credo; mientras que yo tengo la realidad de mi experiencia.

Job dice: No he encontrado aún al Dios que explique mi experiencia, pero confío en que tal Dios existe y por lo pronto me rehúso a aceptar tu falsificación de él. No es la perversidad de Job sino su fidelidad lo que el Señor está revelando en esta prueba. De hecho, tal vez no haya nada que Dios quiera más que llevar a cada uno de nosotros al punto donde puede hacer con nosotros exactamente lo que hizo con Job: entregarnos con confianza perfecta a las garras de Satanás, sabiendo que incluso entonces nuestra fe resistirá.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.