Job les recordó a sus críticos que lo único que le habían dado era la explicación de “sabiduría convencional”, de una relación absoluta de causa y efecto para hacer sentido de su sufrimiento. Los amigos de Job decían, “Todo el mundo sabe estas cosas” la respuesta de Job fue. Es todo lo que hemos escuchado antes; muchas veces he oído cosas como estas. Estos dichos de los antiguos no me son extraños; pero no aplican a mi caso: ustedes me ven en aflicción, deberían tratar de consolarme. No lo hacen ¡Y sin embargo pretenden hacerlo! Consoladores molestos sois todos vosotros. Job esperaba que este reproche avergonzara a sus acusadores como para ver cuán grandemente habían fracasado en ayudarlo. Su confianza en su propia sabiduría era demasiada grande y los hizo incapaces de simpatizar apropiadamente con él. Habían actuado mucho mejor en los días en los que simplemente se sentaron calladamente con la víctima.

Trapp intentó capturar el corazón de la queja de Job: Ustedes me acusan de menospreciar las consolaciones de Dios, y pretenden venir intencionadamente a consolarme; pero rara vez me he topado con consoladores tan fríos; pues en vez de abatir y aliviar mis penas hacen todo lo posible para incrementarlas y hacerlas más pesadas ¿es esta su amabilidad para con sus amigos? Job, con propósito, escogió una palabra (amal) que Elifaz usó para sugerir que Job había provocado su propia miseria; y se lo regresó en el epíteto de “consoladores molestos” Job solo quería que sus amigos detuvieran sus discursos vacíos, llenos de condenación. Parece que esta parte de la prueba de Job fue tan severa como las pérdidas descritas en los primeros dos capítulos. La razón principal para sospechar de la teología de los amigos de Job es que es muy evidente que le falta misericordia.

Job reconoció que ciertamente podría encontrarse en el mismo lugar de indolente condenación hacia sus amigos, como lo estaban ellos hacia él. Sin embargo, también vio que su sufrimiento había cambiado su perspectiva, y en vez de eso ahora los alentaría y los consolaría. El disparate de criticar la pena desde una posición ventajosa de prosperidad es declarado. Job dijo que él podía hablar como ellos si estuvieran en su lugar, pero no lo haría. Él intentaría fortalecerlos. Una de las grandes ventajas del sufrimiento personal es que hace a la víctima mucho más empática hacia otros que sufren. Aquellos que de otra manera hubieran sido ásperos y estrictos hacia los que sufren a menudo se encontrarán mucho más dispuestos a dar aliento y consuelo a otros que sufren una pena similar. Job se sentía atrapado por ambas opciones, no encuentra ningún alivio por parte de sus indolentes amigos; sin embargo, el silencio no hace nada para calmar su dolor.

Job parecía cerca de rendirse a Dios; simplemente admitir que, en su lucha con Dios, Dios ciertamente había ganado. Dios le había arrebatado todo y lo había dejado exhausto. La exhausta condición de Job era un testigo en su contra. Has asolado toda mi compañía se refiere a la pérdida de la familia de Job, o a la actitud desoladora de sus inútiles compañeros. Job sentía que estaba en un conflicto supremo; no con sus amigos, no con sus circunstancias, sino con su Dios – o por lo menos con su concepción anterior de Dios y de como Dios hacía las cosas. Su crisis arrojó toda esa concepción anterior a la incertidumbre y ahora sentía que se encontraba bajo el ataque de Dios. Elifaz acusó a Job de atacar a Dios, pero Job afirmó que lo contrario era cierto; Dios lo atacaba a él. Es infinitamente doloroso para Job que Dios ahora actúe inexplicablemente como un enemigo. Job se ve a sí mismo como el objetivo de la ira de Dios. Él visualiza a Dios como una bestia salvaje, cazándolo, desgarrándole miembro por miembro. Nuestro sufrimiento puede darnos una imagen distorsionada de Dios ¿cierto? Parece que Job luchaba con Dios tan intensamente como Jacob luchó con el Ángel del Señor. Las semejanzas entre las luchas son instructivas, dado la diferencia de caracteres. Jacob luchó con Dios como un hombre carnal que necesitaba ser conquistado. Job luchó con Dios como un hombre piadoso que también necesitaba ser conquistado, o al menos más conquistado. Parte de la agonía de Job estaba relacionada con la idea de que toda su lucha era demasiado pública, representada enfrente de la audiencia de sus amigos y espectadores. Por lo menos la lucha de Jacob con Dios fue privada; la naturaleza pública de la crisis de Job lo hacía sentir que sus amigos estaban del lado de Dios en su contra de alguna manera, o que estaban siendo usados por Dios como otra manera de agudizar su crisis. (Me ha entregado Dios al mentiroso).

Job apiló una descripción poética tras otra para comunicar poderosamente su sentimiento de que Dios estaba en su contra. Según lo que Job sentía: Dios lo había atacado como en una pelea callejera (Me arrebató por la cerviz y me despedazó) Era un arquero despiadado y Job era el objetivo (Y me puso por blanco suyo) Era el guerrero que mató por completo a Job (Me quebrantó de quebranto en quebranto; Corrió contra mí como un gigante) Hay un sentido en el que Job es una imagen profética de Jesucristo, el justo en la cruz quien sin embargo se convirtió en el blanco de la justa ira de Dios, no porque la mereciera, sino porque estaba en el buen y más grande plan de Dios hacerlo. Nuestro salvador fue tratado así según la carta; lo miraron boquiabiertos, lo atropellaron, lo abofetearon en el rostro, se juntaron contra él, como aquí. De ahí que algunos ancianos llaman a Job una figura y tipo de Cristo, que fue tratado así tanto literalmente como figurativamente. La hiel está adjunta al hígado y cuando eso es derramado; el hombre no puede vivir, porque su herida es mortal e incurable.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.