Job comienza a dar en el núcleo del problema que se agita dentro de él. Él sabía que Dios conocía todas las causas y respuestas, pero por su condición Dios no se las decía. Las causas y las intenciones de las calamidades presentes de Job estaban guardadas en Dios. Sin embargo, para Job era muy difícil comprender las obras del ámbito celestial. Los amigos de Job insistían en que los desastres de su vida le vinieron debido a algo malo en particular que hizo o a la perversidad dentro de él. Job protestaba de que este no era el caso; aquí una vez más expresa la idea. Parecía decir: Tengo abundancia de vergüenza en la desilusión de todas mis esperanzas, y la continuación y agravación de mi miseria, a pesar de todas mis oraciones a Dios para removerla o mitigarla; y yo estoy confundido dentro de mí, sin saber qué decir o qué hacer. Deja que mi extremidad te mueva a la piedad y ayúdame.

Job sentía como si Dios no le fuera de ayuda en su angustia presente. En vez de eso, sentía como si fuera una presa para Dios, quien vino a él como cuál león. Como los cazadores cazando al rey de las bestias en el bosque, así me atacan mis amigos. Ellos me afligen por todos lados. La frase “tropas de relevo” significa fuerzas frescas, entonces esto se parece e ilustra la afirmación en el versículo 16 b de que Dios está lleno de sorpresas y sus recursos son ilimitados. Estoy como si hubiera sido atacado por tropas sucesivas; cuando una tropa se agota, otra sucede el ataque, y así soy atormentado por una guerra continua.

Job aquí regresa a un tema que vimos primero en Job 3. Él siente que hubiera sido mejor nunca haber nacido. Es importante mencionar que Job no era suicida, pero su deseo de nunca haber nacido es algo similar a un deseo de suicidarse. Job sentía estos pensamientos casi suicidas porque no podía encontrar ningún sentido a su sufrimiento. Sus amigos vieron sentido (Job sufría porque había pecado, y esta es su corrección apropiada), pero Job sabía que estaban equivocados. Habría cambiado la situación de Job por completo si pudiera ver por fe lo invisible, o por lo menos podría consolarse en el entendimiento de que había dinámicas invisibles en lugares celestiales que le deban sentido a esta situación. Cesa, pues, y déjame: A este punto de la historia, Job simplemente preferiría que Dios lo dejara en paz. Él no reconocía que era porque Dios no lo dejó solo que había durado tanto y no había sido destruido por completo por el diablo ni por la desesperación. Al preguntar “¿No son pocos mis días?” Job reflexionaba en cuán rápido parecía pasar su vida. Mi vida es corta, y por sí sola se apresura rápidamente a un final; no hay de necesidad de que la empujes hacia delante. Conforme lo leemos sentimos que las sugerencias que Job hace sobre Dios estaban completamente equivocadas: pero recordamos que no eran perversas, porque eran honestas. Job no aceptará nada que contradiga los hechos que conoce; él no está malhumorado, no dice que Dios es cruel, simplemente menciona los hechos; Parece como si Dios estuviera rechazándome sin ninguna razón, todos los hechos van a probar esto y no voy a pasarlos por alto.

El libro de Job refleja bien la dificultad de aprehensión de la verdad de la vida después de la muerte en el Antiguo Testamento. Declaraciones de oscuridad y casi desesperanza como estas están combinadas con ocasionales declaraciones de fe triunfante y confiada (como en Job 19:25, Yo sé que mi redentor vive. Y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios). Finalmente él recurre a usar no menos de cuatro diferentes palabras hebreas para “oscuridad,” traducidas variadamente: negro, medianoche, la sombra de la muerte, la tierra de oscuridad y caos, donde la confusión reina, donde la luz misma es como la muerte de la noche, y así continua. Job junta todas estas palabras, apilando una sobre la otra por un efecto cumulativo tan solemne e impresionante como cualquier cosa en Shakespeare.

Adam Clarke intentó explicar el sentimiento fútil y frustrado en Job y otros escritores del Antiguo Testamento: Pero, ¿qué es esto?, y ¿dónde? Eternidad. ¿Cómo puedo formar alguna concepción tuya? ¡En ti no hay ningún orden, no hay ataduras, no hay sustancia, no hay progresión, no hay cambio, no hay pasado, no hay presente, no hay futuro! Tú eres algo indescriptible, del cual no hay analogía en el compás de la creación. Tú eres la infinidad y la incomprensión de todas las cosas finitas. Este nublado entendimiento de la vida después de la muerte en el Antiguo Testamento no sorprende al lector del Nuevo Testamento, quien sabe que Jesucristo sacó a luz la vida y la inmortalidad. 2 Timoteo 1:10. Esto representaba el máximo pensamiento de la época sobre el futuro. Hubo destellos una que otra vez de algo más; pero eran intermitentes y pronto superadas por oscuras y tristes corazonadas. El patriarca llamó a la vida presente Día y al futuro Noche. Nosotros sabemos que en comparación el presente es la Noche, y el futuro el Día.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.