Un día, nos revela una escena en el cielo; oculta para Job y los otros en la tierra, más sin embargo absolutamente verdadera. La historia de Job realmente solo puede ser comprendida tomando en cuenta lo que sucedía en el cielo, y teniendo más que una perspectiva terrenal. Sin este prólogo el Job de los diálogos y monólogos pudiera ser solamente considerado como un hombre con un fariseísmo insoportable, y el lector sería dejado sin una perspectiva celestial. La frase los hijos de Dios, aquí es usada para describir a los seres angelicales. Entre este grupo de seres angelicales, se presenta también Satanás. Esto muestra que el mismo Satanás es un ser angelical, y de ningún modo igual a Dios. A menudo – para su gran deleite – exageramos el estatus y la importancia de Satanás, considerándolo como lo contrario de Dios, como si Dios fuera luz y Satanás fuera oscuridad; como si Dios fuera calor y Satanás fuera frío. Satanás quisiera ser lo contrario de Dios, pero Dios quiere que sepamos que Satanás es simplemente una criatura, y de ninguna manera es lo contrario de Dios. Si Satanás tiene un contrario, no es Dios el Padre ni Dios el Hijo; sería un ser angelical de alto rango como Miguel. El hecho de que ellos vinieron a presentarse delante de Jehová muestra que los seres angelicales – ciertamente, seres angelicales caídos – tienen acceso a la presencia de Dios (1 de Reyes 22:21, Zacarías 3:1) pero un día serán restringidos a la tierra (Apocalipsis 12:9). Dios permitía (y continúa permitiendo) a Satanás y otros seres angelicales caídos en su presencia, pero solo por Sus propios propósitos Por lo tanto demandó saber en qué andaba metido Satanás. Aunque Satanás tiene acceso al cielo, también tiene acceso libre a la tierra, y anda como león rugiente buscando a quien devorar (1 de Pedro 5:8). Se puede decir que Satanás tiene un interés activo en lo que sucede en la tierra.

Fue Dios quien trajo a Job como tema a discusión, y Dios trajo a Job a la conversación en el sentido de jactarse de la piedad y el carácter de Job. Dios estaba tan impresionado con Job que afirmó la descripción de Job mencionada por primera vez en Job 1:1. Claro que Satanás sí toma en cuenta a los santos de Dios; sin embargo ¿qué es lo que el diablo ve cuando toma en cuenta a los santos? Él los ve y se sorprende ante la diferencia entre él y el pueblo de Dios; él nos ve y sabe que, aunque él ha caído, estas creaturas terrenales se mantienen. No hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal: Esta fue la declaración de Dios sobre el carácter de Job. Después de estos dos capítulos de Job, casi todo lo que sabemos sobre el hombre está coloreado por la perspectiva del narrador. Más adelante, cuando Job habla sobre sí mismo y su situación debemos tomar en cuenta de que es Job quien habla; cuando sus amigos hablan, de la misma manera hablan según su conocimiento, ignorancia e inclinación. Solo en los primeros dos capítulos tenemos un punto de vista realmente objetivo sobre Job. Él realmente era varón perfecto y recto, sin importar lo que sus amigos dirían más adelante. Sabemos que Job no era perfecto en cuanto a no tener pecado; sin embargo, Dios desvergonzadamente lo ve de esa manera. El creyente moderno se encuentra en el mismo lugar, totalmente justificado en Cristo Jesús.

¿Acaso teme Job a Dios de balde? Aquí Satanás cumplió el rol descrito en Apocalipsis 12:10 – el acusador de nuestros hermanos. Satanás acusó a Job delante de Dios, insistiendo que la perfección de Job era en esencia falsa y que Job solo servía a Dios por lo que podía obtener de Él. Satanás cree que nada es genuinamente bueno– tampoco cree en la desinteresada piedad de Job ni en la desinteresada generosidad de Dios. La acusación contra Job fue también una acusación contra Dios, pues insinuaba que Dios había sobornado a Job para que le obedeciera. “Yo mismo”, parece decir, podría ser tan piadoso como Job, si fuera tan próspero como él. Su lenguaje es abrupto, le exige a Dios con verbos imperativos: literalmente, Pero ahora, solo extiende tu mano y daña toda su propiedad. Confiado en su acusación contra Job, Satanás insistió a Dios que Job seguramente blasfemaría contra él si esta protección y bendición eran retiradas. En respuesta a la acusación de Satanás, Dios le dio un permiso grande – aunque limitado – para atacar a Job. Dios bajaría el cerco sin removerlo por completo. Sin embargo, aunque Satanás era ahora capaz de atacar a Job de una manera mucho más grande que antes, su poder no era ilimitado. Dios solo le permitió a Satanás hacer lo que Él quería hacer para al final cumplir su propósito. Satanás salió de delante de Jehová y al hacerlo, él continuó con una secuencia de acontecimientos en el reino espiritual que eran reales, pero no inmediatamente evidentes para Job pues tenían su origen en una batalla espiritual. Los dos grandes temas tratados en el libro de Job, son la perseverancia de Job y el fin del Señor, y es importante que aprendamos ambos temas. Por lo tanto, el Libro de Job nos enseña que hay un aspecto de la miseria humana que no es castigo por el pecado, no es corrección en justicia, no es redentor en sí mismo, y no es la noble carga de persecución por el bien de la justicia. El sufrimiento de Job era de este aspecto; podríamos decir que la razón de su sufrimiento era ser una herramienta para enseñar a los seres angelicales; Job hizo conocida la multiforme sabiduría de Dios a los principados y potestades en los lugares celestiales. En ese proceso Dios utilizó al mismo Satanás, incluso mientras salía de delante de Jehová con todo su plan maligno. Satanás puede querer una cosa, pero Dios lo usa para otra.

A pesar de lo bueno que era Job al inicio del libro, él se convertiría en un hombre mejor al final de este. Él fue mejor en carácter, más humilde, y más bendecido que antes. Spurgeon dijo: “¡Diablo necio! Él está levantando un pedestal sobre el cual pondrá a su siervo Job, sobre el cual verá con asombro por todas las generaciones. ¡Oh! ¡Cuántos santos han sido consolados en su angustia por la historia de la paciencia! ¡Cuántos han sido salvados de la mandíbula del león, y de las garras del oso gracias a las oscuras experiencias del patriarca de Uz! Oh demonio del arco, ¡cómo has sido presa de tu propia red! ¡Has tirado una piedra que ha caído sobre tu propia cabeza! Cavaste un hoyo para Job, y has caído allí tú mismo; fuiste atrapado por tu propia astucia.”

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.