Seraías el principal sacerdote, a Sofonías el segundo sacerdote, y tres guardas del atrio. Y de la ciudad tomó a un oficial que era capitán de los hombres de guerra, a siete hombres de los consejeros íntimos del rey, que estaban en la ciudad, y al principal secretario de la milicia, que pasaba revista al pueblo de la tierra para la guerra, y sesenta hombres del pueblo que se hallaron dentro de la ciudad. Los tomó, pues, Nabuzaradán capitán de la guardia, y los llevó al rey de Babilonia en Ribla. Estos últimos líderes de Jerusalén y de Judá también fueron capturados y asesinados. El rey de Babilonia tenía lo que parece ser un gobierno completo sobre el reino de Judá. Esta era la tierra que Dios dio a su pueblo, las tribus de Israel. Ellos habían poseído estas tierras por alrededor de 860 años; ellos la tomaron por fe y en obediencia, pero la perdieron a través de la idolatría y el pecado. Es dificil evitar no ser golpeado por la falta de pasión en el tono de la narrativa de este capítulo. Ni una sola vez el autor demuestra sus emociones, a pesar de que está describiendo la terrible caída de su reino. Tenemos que ir al libro de las lamentaciones por llanto y dolor.

Los versos 28 al 30 describe parte del exilio final y de la evacuación forzada de la tierra. La conquista y el exilio de Judá llegaron por etapas, de las cuales esta era la última. Todas las personas en total fueron cuatro mil seiscientas: Este número relativamente pequeño es normalmente entendido como refiriéndose a una porción de los exiliados, y solo a los hombres de esa porción. Si solo los judíos son registrados o solo los hombres contados en Jeremías 52:28-30, el número total de los exiliados era sin duda mucho más grande. Las figuras dadas aquí varían de las dadas en 2 Reyes 24:14, 16. 3,023 tal vez el reporte real del conteo de hombres en la deportación, mientras que en Reyes puede que se considere el total de los deportados.

Este rey Joaquín no era el último rey de Judá; Sedequías reino después de él. Pero él había sido llevado a Babilonia en grilletes de bronce (2 Reyes 24:10-12). Esto pasó cuando Joaquín había estado capturado por muchos años. ¡Treinta y siete años en prisión! Una condena tan larga por un reinado de tan solo tres meses. Nabucodonozor habló con él amigablemente, e hizo poner su trono sobre los tronos de los reyes que estaban con él en Babilonia: Esto describe la pequeña amabilidad y bendición dada en las peores circunstancias. Judá aún estaba vacío; el pueblo de Dios aún estaba exiliado; y el rey de Judá aún era un prisionero en Babilonia. Con todo, se buscaban pequeñas evidencias de gracia y misericordia como pruebas de que el favor de Dios regresaba, el historiador divino noto que el rey Joaquín empezó a recibir un mejor trato en Babilonia. Alzó la cabeza de Joaquín rey de Judá: “Esta frase es tomada de Génesis 40:13. Estaba basada en la observación de que aquellos que están en dolor agachan la cabeza, y que cuando son confortados, o la causa de su dolor es removida, ellos levantan su cabeza. La frase hebrea, levantar la cabeza, significa confortar, animar, hacer feliz. Tablas recuperadas de la puerta en ruinas de Ishtar en Babilonia confirman que Joaquín fue recibidor de la gracia del rey. El hecho de que Joaquín vivió por largo tiempo después del exilio y de que fuera finalmente liberado de la prisión pudiera ser visto como las primeras señales del cumplimento de la promesa de Jeremías del día de la restauración. Puede que fuera algo pequeña, pero seguía siendo una evidencia de cualquier manera que Dios no había terminado de bendecir y de restaurar a su pueblo, prediciendo una mayor bendición y restauración para ellos. Dios finalmente había traído la promesa de castigo y de juicio sobre su pueblo apóstata e idólatra, y el castigo disciplinador del exilio había comenzado. A pesar de esta terrible calamidad aún existía la esperanza de que Dios restauraría a su pueblo, trayendo de regreso a un remanente fiel para repoblar la tierra. Ningún ejército que acampe contra el pueblo de Dios puede tener una ventaja sobre ellos, mientras ellos permanezcan leales en corazón, mente y voluntad a su único rey. Pero cuando son desleales, y persisten en su deslealtad, entonces ninguna fuerza puede salvarlos de la fuerza enemiga. Si el rey de Babilonia hizo esto por un enemigo capturado, por su prisionero, ¿Acaso tu padre celestial hará menos? Cundall da una buena nota final a Jeremías: “Jeremías puede haber fracasado en su constante intento de lograr que su pueblo volviera al Seño, pero en su concepción de que en lo que es vital para una religión verdadera es, una relación interna con el Dios viviente (e.g. Jeremías 9:24) él fue el que colocó el estándar, no solo para el futuro inmediato, sino para todos los tiempos.” Así llegamos al final de Jeremías.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.