Dios decreto juicio contra regiones específicas de Babilonia, Merataim y Pecod. El mandamiento fue claro: destruye y mata en pos de ellos. Babilonia era como un martillo en contra de toda la tierra, y ahora sería cortada y quebrada porque habían provocado a Jehová. Irónicamente, Merataim, si bien es cierto era un lugar literal, también hay un juego de palabras aquí, porque la raíz mrh significa “rebelar” y la forma de la palabra es doble, significando tierra de doble rebelión, o dos veces rebelde, esto es, rebelde de rebeldes. Pecod: La raíz pqd significa castigar. Por lo tanto, la tierra de Pecod es la tierra del castigo. A los profetas les gustaba dar este tipo de giros, agregando a lo vívido del ataque y afirmándolo en la memoria. Él reconocía que Babilonia había sido el instrumento en las manos de Jehová cuando se refiere a ella como “el martillo de toda la tierra.” Pero el martillo se ha roto, y Babilonia se ha vuelto desolación.

No fue a través de un asedio que Ciro tomó la ciudad. Él utilizó el Éufrates; él cavó un canal en otra dirección para el rio, para redirigir sus corrientes; él espero por el momento en que los habitantes se habían entregado al libertinaje: en la profundidad de la noche el redirigió la corriente, y él y su ejército entraron a la ciudad a través del antiguo canal, ahora sin agua. Este es el lazo del cual el profeta habla. En su juicio El Señor sacó los instrumentos de su furor, viniendo en contra de Babilonia como el Señor de los ejércitos celestiales. Los novillos antes sacrificados a los ídolos de Babilonia serían destruidos en la siguiente matanza que vendría sobre Babilonia.

En su profecía Jeremías podía escuchar a aquellos que lograron escapar hablar de la retribución de Jehová. Era incluso la venganza de su templo, el destruido templo de Jerusalén estaba visitando la destrucción de Babilonia. Así como ellos destruyeron, de la misma manera serían destruidos. Esta era la raíz del pecado de Babilonia. Su orgullo le permitió arrogantemente pensar que podía llevar destrucción a otros sin que esta llegara a ella, conforme a todo lo que hizo. Cuando los imperios de Asiria y Babilonia tomaron Israel y Judá cautivos, no los dejaron ir. Fue solo bajo aquellos que conquistaron Babilonia – los medos y los persas – que al pueblo judío se le permitió regresar a la tierra prometida. Asiria y Babilonia mantuvieron a Israel y a Judá, pero su fuerte redentor abogará por su causa. Aunque Dios turbará a los moradores de Babilonia, Él hará reposar la tierra. Pocas naciones se han dado cuenta de que Dios es el pariente redentor de Israel. El pariente redentor está voluntariamente comprometido para ser el campeón de la causa de Israel. Él le trae paz a los suyos pero caos a sus enemigos. Todos los que se atreven a causarle problemas a Israel deben recordar, El redentor de ellos es el fuerte. Los judíos han sido tenidos como los afligidos por Dios, y esa ha sido la excusa muchas veces utilizada en ocasiones incluso por las así llamadas naciones cristianas para hacerle mal y tratarlo con injusticia. Nunca olvidemos que Dios no ha rechazado a su pueblo, aunque los ha corregido; y cualquier nación que los persiga, tarde o temprano conocerá el fuego de la ira divina. El lugar donde reposamos para descansar es debajo de la cruz. Mientras permanezcamos ahí, estamos perfectamente seguros y bendecidos.

Dios promete que su espada de juicio vendrá en contra del pueblo de Babilonia, así como en contra de sus príncipes y sus sabios, así como en contra de sus adivinos y sus valientes – incluso contra sus caballos y sus carros. Todo en lo que Babilonia confiaba sentiría la espada del juicio de Dios. Esto incluía todo el pueblo que conformaba su ejército, su tesoro, y sus ídolos. La entontecida con imágenes Caldea sentirá el filo total de la espada de Dios. La devastación de Babilonia sería tan completa que la ciudad se convertiría en un desierto habitado por animales salvajes – o espíritus inmundos. El termino siyyim y iyyim algunas veces se refieren a animales, pero había algo extraño acerca de las criaturas que habitaban las ciudades en ruinas y el termino demonios o espíritus inmundos es más adecuado. La destrucción de Babilonia sería tan completa que el profeta podía igualarla a la destrucción de Sodoma y Gomorra.

El fin de los babilonios vendría por los medos y los persas, en general del norte. Dado que mucho de esta profecía habla no solo de esta próxima conquista sino también de la destrucción final de Babilonia (Apocalipsis 17-18), su destrucción también en cierto sentido viene del norte. Los conquistadores de Babilonia serán guerreros despiadados. Babilonia raramente mostraba misericordia; ellos no debían de esperar ninguna de sus eventuales conquistadores. En muchos lugares Jeremías describe este efecto causado por Babilonia y sus ejércitos sobre aquellos conquistados. Ahora un terror similar caerá sobre el rey de Babilonia. Pequeña sorpresa que el rey de Babilonia, acostumbrado a ser el ganador, está ahora congelado por el miedo de ser la potencial víctima. El león (Jeremías 50:44) ahora es Ciro; en Jeremías 49:19 era Nabucodonosor. Dios dijo lo obvio. No había pastor, ni rey, ni líder que pudiera resistírsele o a su juicio venidero. El juicio se avecinaba en su contra y Dios quería que el mundo entero lo entendiera. El mostraría su poder, su sabiduría, su justicia, y su elaborado plan para las eras en y a través del juicio de Babilonia.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.