Los edomitas también eran una nación prima de Israel. Su fundador fue Esaú, el hijo de Isaac y hermano gemelo de Jacob. Ellos también vivieron en las tierras al este del rio Jordán y el mar muerto, rumbo a las montañas del sur y el desierto. El pecado principal de Edom era su orgullo manifestado en su indetenible y violento odio hacia Israel y su regocijo en sus infortunios como nos lo cuenta Abdías 3, 10-14. No hay ninguna profecía de una futura restauración para Edom. Cuando Judá sintió el peso de Nabucodonosor en el 589-587 AC. Edom no solo dio su aprobación, sino que parece que colaboraron con los babilonios. Parte del juicio de Dios en contra de los edomitas era el darles un liderazgo tonto e incompetente. Hasta este día, esta es una manera en la que Dios muestra su desagrado en contra de una nación. Teman, literalmente “Sur” era o un distrito o una ciudad de Edom, pero aquí se presenta como un nombre poético para Edom. La referencia a la sabiduría de Teman puede ser una satírica alusión literaria al hecho de que era el lugar de nacimiento de Elifaz, el consejero de Job. Este versículo ha sido usado ocasionalmente como un versículo para predicación, especialmente como está presentado en la versión King James: “Habitad en lo profundo”. Los predicadores han encontrado en este versículo una motivación para que los creyentes habiten en las profundidades de Dios. Esta siempre es una motivación válida y aceptable, pero no es lo que Jeremías les dijo a los edomitas. La idea era que habitaran en lo profundo, como un soldado lo hace en un hoyo o en una trinchera, tratando de encontrar refugio en contra del juicio venidero. Esto podría ser tomado sarcásticamente, retando a Dedán a ir lo suficientemente profundo para escapar del castigo de Dios, o ser tomado como una instrucción, advirtiéndole a Dedán que escape del juicio venidero sobre Edom Como fueron dichas originalmente, estas palabras llamaban al pueblo de Edom a buscar la sombra de los impenetrables bosques, y a retirarse a los secretos de las cuevas y a los hoyos en las rocas. Entre más profundo fuera su escondite, mejor sería su escondite cuando la tormenta del juicio cayera sobre ellos. Dedán era una tribu que vivía al sur de Edom, era conocida por su comercio. El pueblo de Dedán es advertido a escapar de sus usuales relaciones con Edom, a menos que quieran ser llevados en su destrucción. El quebrantamiento de Esaú se refiere al sentido en que Esaú perdió todo lo que le pertenecía cuando cedió su primogenitura. Dios promete que los edomitas también sentirán que lo han perdido todo cuando el juicio venga sobre ellos. En la mayoría de las cosas es normal que las personas dejen algunas cosas y no se lleven todo. Era generalmente cierto cuando se cosechaban las uvas e incluso cuando una casa es robada. Sin embargo, cuando Dios viniera contra Edom en juicio el desnudaría a Esaú. Todo sería tomado. Contraria a la práctica de cosechar uvas, en la que se dejaba algo para los pobres, los enemigos de Edom no dejarían nada, sino que saquearían por completo a Edom. Aquí había un brillo de esperanza para Edom incluso en la devastación que se avecinaba. Dios invitaba al remanente que permanecería – constituido de huérfanos y viudas – a que confiaran en Él. Las montañas y los caminos desiertos de Edom les daban muchas ventajas naturales, y ellos orgullosamente pensaban que escaparían del juicio que vino sobre Judá y las naciones de los alrededores. Dios les aseguraba que de hecho ellos beberían de su copa del juicio y que las ciudades de Edom serían desolación perpetua. Los edomitas por largo tiempo habían disfrutado de una reputación de fuerza militar pero su confianza en la fortaleza militar les fallaría en el momento crítico.

Bosra es mencionada porque era la capital de Edom en los tiempos de Jeremías. Estaba a medio camino entre Petra y el mar muerto, y aquí representa a todas las ciudades edomitas. Jeremías y otros profetas eran conscientemente profetas a las naciones, no solo al pueblo del pacto de Dios en Israel y Judá. La confianza de Edom en el valor de sus soldados y en lo defendible de su territorio sería rota. Ellos pensaban que estaban en lo alto y seguro como las águilas, con todo Dios les prometía de allí te haré descender. Las peñas se refieren a lo que después fue llamado Sela (Petra, en el griego) – la ciudad capital y la mayor fortaleza de los edomitas. Otras naciones habían notado las muchas ventajas que Edom tenía en la defensa. Ellos también se asombrarían por el juicio que descendería sobre aquellos que se creían seguros. Como sucedió en la destrucción de Sodoma y de Gomorra: Estas fueron escogidas no solo como una advertencia no solo de la naturaleza de completa devastación que vendría sobre ellos, sino porque estas también se habían encontrado en la región que sería conocida después como Edom. La destrucción de Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas fue tan terrible, que, que cuando Dios anuncia juicio sobre pecadores incorregibles, Él les dice que serán como Sodoma y Gomorra. Esto describía a Nabucodonosor, quien vendría contra Edom, la bella y robusta. En la gran providencia de Dios, Nabucodonosor era su instrumento – así que en ese sentido Dios incluso podía igualar el resistirse a Nabucodonosor a algo tan necio como resistirse a Dios mismo (¿Quién será aquel pastor que me podrá resistir?). El pueblo de Edom pensaba que estaban tan seguros como un águila. Dios promete que Él los conquistaría como una poderosa águila y ellos responderían con dolor y miedo, como el corazón de mujer en angustias.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.