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No sabemos nada acerca de Ananías ni antes ni después de este encuentro con Saulo. No sabemos cómo vino a estar en Damasco, o qué le sucedió después. Por lo que sí sabemos, podemos pensar en él como un seguidor promedio de Jesús, un discípulo. Ananías era un hombre común: no un apóstol, un profeta, un pastor, un evangelista, un anciano o un diácono. Sin embargo, Dios lo usó porque era un hombre común. Si un apóstol o una persona prominente hubiera ministrado a Saulo, la gente podría decir que Pablo recibió su evangelio del hombre en lugar que de Jesús. De la misma manera, Dios necesita usar un discípulo cualquiera, hay un trabajo especial para ellos.
Podemos decir que Dios usó a Ananías simplemente porque a Dios le encanta usar a las personas, y Ananías era un siervo dispuesto. Ananías hizo la misma pregunta que Saulo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? por la manera en que vivió su vida. Dios le habló a Ananías de una manera completamente diferente a la que le habló a Saulo. Saulo tuvo una confrontación audaz y casi violenta con Dios, pero Ananías oyó la voz de Dios dulcemente en una visión, donde Dios llamó y Ananías respondió obedientemente. Decir: “Heme aquí, Señor” es una respuesta perfecta a Dios. Seguramente, Ananías había escuchado que este perseguidor enojado y violento llamado Saulo de Tarso estaba en camino de Jerusalén. Los discípulos en Damasco deben haberse preparado ansiosamente para la persecución venidera.
Las objeciones de Ananías fueron perfectamente lógicas y bien fundadas. Sin embargo, presumían que Dios necesitaba instrucción o consejo. Ananías casi preguntó: “Dios, ¿sabes qué clase de hombre es este Saulo?” Dios tenía un plan para la vida de Saulo. En este momento, Dios aún no había revelado ese llamado a Saulo. Parece haberle dicho a Ananías primero. No culparíamos a Ananías por una medida de incredulidad, un llamado tan grande para un hombre tan improbable. Fue una adición aterradora al gran llamado que Dios hizo sobre la vida de Saulo. Saulo dejaría una vida de privilegio para tomar un llamado más alto, pero un llamado con mucho sufrimiento.
Ananías tenía que superar este miedo o sospecha. El hecho de imponer sus manos y las palabras “Hermano Saulo” comunicaron poderosamente el amor de Dios. El ciego Saulo no podía ver el amor en el rostro de Ananías, así que lo comunicó a través de sus manos y su voz. Parece que aquí es cuando Saulo realmente fue nacido de nuevo. Aquí es donde recibió el Espíritu Santo y fue sanado de su ceguera, que era tanto la ceguera espiritual como la ceguera física. Dios hizo una obra eficaz de quebrantar a Saulo, pero no fue su intención dejarlo quebrantado. Dios quería quebrantar a Saulo para poder llenarlo y dejarlo lleno. Cuando Saulo pudo ver –tanto física y espiritualmente– inmediatamente quiso identificarse con Jesús y con los discípulos de Jesús al ser bautizado.
Especialmente, Dios le habló directamente a Saulo acerca de muchas cosas durante su tiempo esperando a Ananías, incluyendo el nombre del hombre que vendría a orar por él y restauraría su vista. Él inmediatamente comenzó a recobrar fuerzas física y espiritualmente. Dios estaba preocupado con ambas áreas de necesidad. Saulo ahora se contaba entre los discípulos de Jesús, y se hizo amigo de aquellos que previamente había intentado encarcelar o matar. Esto demuestra la naturaleza notable y radical de su transformación.
Como Saulo era un estudiante diestro del gran rabí Gamaliel, tomó ventaja de la costumbre de la sinagoga que invitaba a cualquier hombre judío capaz de hablar de las Escrituras en las reuniones de la sinagoga. Tomó ventaja de esta oportunidad de inmediato. El mensaje de Saulo era completamente acerca de Jesús. Él sabía que necesitaban conocer a Jesús en verdad, que éste era el Hijo de Dios. Predicar que Jesús es el Hijo de Dios también es predicar la perfección de su vida, y especialmente su obra por nosotros en la cruz. Es predicar cómo Dios nos salva a través de la obra de Jesús. La gente estaba realmente asombrada por la conversión de Saulo; Era difícil creer cuán poderosamente Jesús podía cambiar una vida. Años después, Pablo mismo escribió: De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2 corintios 5.17. Pablo vivió ese versículo mucho antes de escribirlo. La disposición de Saulo para servir al Señor fue un factor contribuyente en el hecho de que mucho más se esforzaba aumentó aún más en fuerzas. A medida que buscamos servir a otros, Dios nos da más fuerza. Saulo, un experto en el Antiguo Testamento, podía ver fácilmente cómo Jesús era el Mesías prometido de las Escrituras hebreas.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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