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El sumo sacerdote mencionado aquí probablemente todavía era Caifás, el mismo que presidió el juicio de Jesús. El sumo sacerdote invitó a Esteban a que se explicase en la luz de las acusaciones registradas en el capitulo seis.  Esteban estaba acusado de hablar palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios, y contra este lugar santo [el templo] y contra la ley. Además, lo acusaron de decir que Jesús destruiría el templo y las costumbres entregadas por Moisés. En su respuesta, Esteban dio un panorama de la historia del Antiguo Testamento. No debemos pensar que Esteban instruyó al sanedrín sobre puntos de la historia judía que ignoraban. En vez, Esteban enfatizó algunas cosas en la historia judía que quizá no habían considerado: que Dios nunca se confinaba a un lugar (como al templo), y que la gente judía tenía la costumbre de rechazar a las personas que Dios les envía.

Esto realmente no fue una defensa. Esteban no estaba interesado en defenderse. Él simplemente quería proclamar la verdad sobre Jesús de una manera que la gente pudiera entender. “Aparentemente, no estaba haciendo una defensa especial o con una silaba refiriéndose a sus acusadores y sus falsos testigos, está refutándolos completamente y haciendo la defensa más efectiva”.  Esteban parece haber percibido … que el viejo orden estaba pasando y que venía un nuevo orden. Esto se hace particularmente claro cuando habla del templo. Era apreciado por los judíos. Pero era destinado a pasar, y Esteban parecía haberlo detectado. Su discurso es un discurso de transición que prepara el camino para presentar el evangelio a los gentiles, que comienza en el siguiente capítulo de Hechos.

En el mero principio, Esteban enfatizó que el Dios de la gloria apareció a Abraham antes de que entrara en la tierra prometida. No solo era innecesario el templo para esta revelación del Dios de la gloria; la tierra prometida no era necesaria. Dios era más grande que cualquiera, y esto explicaba cómo Esteban fue acusado falsamente de hablar en contra del templo. Esteban no estaba defendiéndolo; él simplemente explicó. Así que no es como si Abraham estuviera en Mesopotamia, y Dios, quizá desde el monte de Sion a cientos kilómetros de distancia, le gritó: Abraham, ven aquí. Quiero que vengas a Palestina. Más bien Dios se le apareció allí mismo en Mesopotamia en toda su gloria. Pero Esteban explicó que Abraham no fue inmediatamente a Canaán (habitó en Harán) y no dejó inmediatamente a su parentela (su padre lo acompañó a Harán).

La obediencia parcial de Abraham no le quitó la promesa de Dios. Mas bien, significaba que la promesa estaba en espera hasta que Abram estuviera listo para hacer lo que el Señor le había dicho. El cumplimiento de la promesa no progresó hasta que Abraham se fue de Harán y dejó a su padre y se fue al lugar donde Dios quería que fuera. Abraham verdaderamente vendría a ser un gigante de fe, incluso viniendo a ser el padre de los que son de fe; pero no comenzó ahí. Abraham es un ejemplo de uno que creció en fe y en obediencia.

Con esto, Esteban enfatizó una relación con Dios basada en la fe y no evidencias externas como un templo o la estructura de la religión institucional y sus costumbres. Aun cuando Abraham estaba en la tierra, era un peregrino. No hizo un ídolo de las cosas que Dios había dado o prometido. Esto fue una reprimenda a los líderes religiosos a quienes hablaba Esteban, porque muchos de ellos habían dejado de ser peregrinos e hicieron ídolos con las bendiciones del templo y la tierra. La promesa no sería fácil o leve para Abraham o sus descendientes. Pero Dios prometió juzgar a la nación que puso a Israel en servidumbre. Esteban sugirió la idea de que Dios sabe cuidar y proteger a su pueblo. Él mismo descansaba en aquella seguridad, y retó al concilio a tener la misma seguridad.

La circuncisión llegó a ser la señal del pacto para Israel, y el pacto fue pasado a través de estos descendientes de Abraham. De nuevo, Esteban enfatizó la presencia espiritual de Dios con José en todo tiempo. José no necesitaba ir al templo para estar cerca de Dios, no había un templo. En vez, Dios estaba con él todo el tiempo. Esteban mencionó la historia de José porque él es una imagen de Jesús, en el aspecto de que los hijos de Israel rechazaron a José, quien más tarde vino a ser un salvador para ellos (y el único salvador posible).

Setenta y cinco personas: Genesis 46 dice que eran 70 en la familia de Israel, mientras que Esteban dijo que eran 75. Esteban citó de la versión Septuaginta del Antiguo Testamento, que dice 75. El número en la Septuaginta no es incorrecto, solo hecho de otra manera, añadiendo específicamente a cinco hijos (o nietos) más de José nacidos en Egipto.  La única tierra que Abraham poseyó realmente en Canaán era este sepulcro. El resto fue recibido solo por fe.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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