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Después de que vieron la gran generosidad de Bernabé y cuánto era respetado, Ananías y Safira decidieron que querían recibir el mismo respeto. Ellos vendieron la heredad y dieron solo una porción a la iglesia, mientras que implicaban que habían sacrificado todo a la iglesia. La antigua palabra para sustrajo es nosphizomai, que significa “apropiarse indebidamente”. La misma palabra se usó con el robo de Acán en la traducción griega del Antiguo Testamento. La única otra vez que nosphizomai se usa en el Nuevo Testamento, significa robar en Tito. Claramente, el marido y la mujer eran cómplices en el engaño. Ambos querían la imagen de gran generosidad, sin realmente ser notablemente generosos.

Al parecer, Dios le dio a Pedro un conocimiento sobrenatural de lo que Ananías había hecho. Este don espiritual, llamado palabra de sabiduría, es mencionado en 1 Corintios 12:8. Ananías Seguramente, esperaba alabanzas por su regalo espectacular, pero en vez de eso, fue regañado. Pedro vio que Satanás estaba trabajando aun a través de un hombre contado como creyente. Pedro no acusó a Ananías de mentirle a la iglesia ni a los apóstoles, sino al Espíritu Santo mismo, claramente creía que el Espíritu Santo era una Persona, porque solo se puede mentir a una persona.  Pedro reconoció libremente que la heredad y su valor pertenecían solo a Ananías; él era completamente libre de hacer con ella lo que quisiera. Su delito no fue retener el dinero, sino implicar engañosamente que lo había dado todo. Su gran pecado era arraigado en el orgullo. El orgullo corrompe a la iglesia más rápido que cualquier otra cosa.

Pedro no pronunció una sentencia de muerte sobre Ananías. Él simplemente lo confrontó con su pecado y Ananías murió. No es asunto de la iglesia pronunciar una sentencia de muerte sobre nadie. La muerte de Ananías fue un acto de Dios. Esto fue un castigo severo por un pecado que parece ser común hoy en día. Algunos se preguntan si Dios no fue excesivamente duro contra Ananías. Él recibió exactamente lo que merecía; él simplemente no podía vivir en la atmósfera de pureza que marcaba la iglesia en ese momento. El propósito de Dios se cumplió en la iglesia. Esto fue evidencia de una gran obra de Dios entre su pueblo.

Safira era una participante a sabiendas, y voluntaria en el pecado, igual que en el evidente encubrimiento. El juicio de Dios sobre ella fue tan justo como su juicio de Ananías. No sabemos si Ananías y Safira tuvieron un matrimonio bueno o malo, si peleaban o convivían con frecuencia. Sabemos que al menos convinieron en tentar al Espíritu del Señor. Deberían haber convenido para el Señor, en vez de en contra de Él. Cómo compartían el mismo pecado, era apropiado que sufrieran la misma reacción al ser descubiertos: conmoción y horror. Ananías y Safira murieron, pero no necesariamente significaba que no fueron al cielo. El castigo de Ananías y Safira, aunque extremo, fue solamente por esta vida.

El nombre Safira significa Hermosa en arameo. El nombre Ananías significa Dios de gracia en hebreo. Puede parecer que sus nombres contradecían sus vidas, pero vemos la hermosura y gracia de Dios en dos maneras significativas. Si Ananías y Safira eran en realidad destinados para el cielo, muestra que Dios era lo suficiente hermoso y lleno de gracia para no negarles la salvación, incluso por un pecado grave. Este es el primer uso de la palabra iglesia en el libro de Hechos. “La ekklesia cristiana era nueva y antigua, nueva por su relación y testimonio de Jesús como Señor y de los eventos que marcaron la época de su exaltación de la muerte y el envío del Espíritu; antigua, como la continuación de “la congregación del Señor” que anteriormente había sido confinada a los límites de una nación, pero ahora, habiendo muerto y resucitado con Cristo, estaba abierta a todo creyente sin distinción.

En Hechos 4: 30, leemos que estos cristianos primitivos oraron para que Dios continuara haciendo señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús. Esto muestra que esta oración fue contestada, y estas señales y prodigios notables continuaron. Probablemente eran como lo que vemos en otras partes del libro de Hechos y en los Evangelios: sanidades, liberaciones de poderes demoníacos, bendiciones inusuales. A menudo, el hecho de que el pueblo de Dios estén todos unánimes es una demostración grande del poder del Espíritu Santo, mas que cualquier señal o maravilla en particular. Nuestros corazones egoístas y nuestras mentes tercas pueden ser más difíciles de mover que cualquier montaña.

El segundo templo era un complejo masivo, con columnas extensas y áreas cubiertas. Sin duda, los cristianos se juntaban en un área particular del complejo del templo, en un área abierta a todos. La comunidad de cristianos tenía una maravillosa reputación de integridad, y todos sabían que era algo serio ser un seguidor de Jesús. El incidente de Ananías y Safira reduciría el nivel de compromiso casual. Pero la iglesia siguió creciendo. Aunque el pueblo sabía que era algo serio ser un cristiano, el Espíritu de Dios seguía moviéndose con poder. Nuevos creyentes fueron añadidos: Los que creían en el Señor aumentaban. No creían en una iglesia o en una persona o en un movimiento, pero en el Señor mismo. Fue añadido un gran número. La gente estaba tan convencida de la realidad y el poder de lo que creían los cristianos, qué pensaron que podían ser sanados por el simple toque de la sombra de Pedro. Nuestro texto no dice específicamente que las personas fueron sanadas por la sombra de Pedro; solo que la gente pensó que lo haría, y qué tomaron medidas basadas en esta creencia. No sabemos con seguridad si las personas fueron sanadas cuando la sombra de Pedro pasó sobre ellos. Parece que la gente entendió bien lo que dijo Pedro: Que es Jesús quién sana, aun si hace su obra sanadora a través de sus apóstoles.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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