[fusion_builder_container type=”flex” hundred_percent=”no” equal_height_columns=”no” menu_anchor=”” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” background_image=”” background_position=”center center” background_repeat=”no-repeat” fade=”no” background_parallax=”none” parallax_speed=”0.3″ video_mp4=”” video_webm=”” video_ogv=”” video_url=”” video_aspect_ratio=”16:9″ video_loop=”yes” video_mute=”yes” overlay_color=”” video_preview_image=”” border_color=”” border_style=”solid” padding_top=”” padding_bottom=”” padding_left=”” padding_right=””][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=”1_1″ layout=”1_1″ background_position=”left top” background_color=”” border_color=”” border_style=”solid” border_position=”all” spacing=”yes” background_image=”” background_repeat=”no-repeat” padding_top=”” padding_right=”” padding_bottom=”” padding_left=”” margin_top=”0px” margin_bottom=”0px” class=”” id=”” animation_type=”” animation_speed=”0.3″ animation_direction=”left” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” center_content=”no” last=”true” min_height=”” hover_type=”none” link=”” border_sizes_top=”” border_sizes_bottom=”” border_sizes_left=”” border_sizes_right=”” first=”true”][fusion_audio src=”https://house.life.cr/wp-content/uploads/2023/08/Mi-tiempo-con-Dios-30-de-agosto.mp3″ loop=”off” autoplay=”off” preload=”none” margin_top=”” margin_right=”” margin_bottom=”” margin_left=”” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” hue=”” saturation=”” lightness=”” alpha=”” controls_color_scheme=”” progress_color=”” max_width=”” border_size=”” border_color=”” border_radius_top_left=”” border_radius_top_right=”” border_radius_bottom_right=”” border_radius_bottom_left=”” box_shadow=”no” box_shadow_vertical=”” box_shadow_horizontal=”” box_shadow_blur=”0″ box_shadow_spread=”0″ box_shadow_color=”” animation_type=”” animation_direction=”left” animation_color=”” animation_speed=”0.3″ animation_delay=”0″ animation_offset=”” /][fusion_text]

Ellos pasaron tres meses en Malta, recuperando fuerza y esperando que terminara el invierno. Siracusa fue la primera parada desde Malta, era una ciudad famosa en el mundo antiguo, siendo la capital de la isla de Sicilia. Arquímedes, el famoso matemático, vivió en Siracusa. Cuando los romanos conquistaron la isla, un soldado puso una daga en su garganta mientras resolvía un problema de matemáticas, dibujando en la tierra. Arquímedes le dijo: “¡Para, estas perturbando mi ecuación!” y el soldado lo mató. Mientras Pablo y los otros fueron hacia el norte por la península italiana, pasaron tiempo con otros seguidores de Jesús que conocieron a lo largo del camino.

Eventualmente fueron recibidos fuera de Roma por cristianos de la ciudad que vinieron a recibirlos. Ellos honraron a Pablo saludándolo como los emperadores eran saludados cuando llegaban a Roma: salieron a reunirse con él en cuanto entró a la ciudad, viajando un día de camino; aproximadamente 69 kilómetros al Foro de Apio para darle la bienvenida a Pablo y sus compañeros. Ellos habían recibido la famosa carta de Pablo a los romanos unos años antes, así que probablemente sentían que ya lo conocían, y ciertamente querían honrarlo. A la luz del amor y el honor detrás de esta salutación, no es de extrañar que Pablo dio gracias a Dios y cobró aliento. Lucas está lejos de dar la impresión de que Pablo fue el primero en traer el evangelio a Roma…la presencia de aquellos cristianos –los hermanos, como los llama Lucas– proporciona evidencia suficiente de que el evangelio ya había llegado a Roma. Había judíos presentes en la predicación de Pedro en Pentecostés muchos años antes, así que probablemente hubo cristianos de y en Roma desde el principio. Se podría decir que ellos trataron a Pablo como si fuera un rey.

Sin embargo, durante su segundo encarcelamiento en Roma, Pablo fue abandonado y olvidado, lo que significa que, de alguna forma, los cristianos en Roma no lograron (o quizás no pudieron) mantener su amor y honor hacia Pablo. Finalmente, la promesa de Jesús fue cumplida. Pablo determinó que iría a Roma en su tercer viaje misionero. En Jerusalén, Jesús le prometió a Pablo que llegaría a Roma y repitió esa promesa durante las dos semanas de tormenta en el mar. Ahora, al mero final del libro, el apóstol llega a Roma. De esa forma, se cumple la profecía de Jesús de que sus discípulos serían sus testigos ‘hasta los confines de la tierra’. Cuando Pablo llegó a Roma, la ciudad había existido por casi 800 años. El famoso Coliseo aún no se había construido; pero los edificios prominentes eran el templo de Júpiter, los palacios de César y un templo a Marte (el dios de la guerra). En ese tiempo, Roma tenía una población de cerca de dos millones: un millón de esclavos y un millón libre. La sociedad estaba dividida en tres clases: Una pequeña clase alta, una gran clase de pobres y esclavos. El entregar los presos al prefecto militar fue un momento feliz para Julio el centurión, quien cumplió su deber y trajo exitosamente a todos los prisioneros de Cesárea a Roma, con mucha ayuda de Pablo.

Pablo no estaba en una prisión normal. Se le permitió vivir aparte y proveer su propio espacio para vivir (una casa rentada de acuerdo con Hechos 28: 30.  Sin embargo, él estaba constantemente bajo supervisión de un guardia romano, y a menudo encadenado. La rotación de los guardias le dio una provisión constante de gente con quien hablar. A este soldado, él sería ligeramente encadenado por la muñeca…el soldado sería relevado cada cuatro horas más o menos, pero para Pablo no había un descanso comparable. En Filipenses 1: 13, escrito por un custodio romano, Pablo habló de cómo su mensaje alcanzó a los guardias del palacio de Roma. A pesar de que él estaba prisionero, él tenía una audiencia genuinamente cautiva.

Pablo siguió su práctica constante de ir a los judíos primero en todas las ciudades donde iba como evangelista. Le tomó solo tres días tener una reunión con los principales de los judíos en Roma. Pablo quería que ellos supieran que él no había abandonado Israel y que para él seguían siendo sus hermanos. Tal como Pablo explicó a la multitud en el monte del templo al inicio de esta prueba, Yo de cierto soy judío. Pablo quería que supieran que era inocente de cualquier crimen en contra de la ley o del pueblo judío. Él quería que supieran que los romanos estaban listos y dispuestos a soltarlo. Además, quería que supieran que él no hizo una contrademanda o acusación en contra de los líderes judíos que lo acusaron.

Pablo quería que supieran que él estaba prisionero por su creencia en el Mesías de Israel, la esperanza de Israel. Mientras se acercaba el año 70 d. C., el tiempo se acababa antes de que ocurriera una calamidad nacional incomparable a un Israel que rechazó a Jesús. En 10 años más o menos, sería muy claro que Jesús era la esperanza de Israel, pero una esperanza que muchos de ellos rechazaron. Los líderes religiosos que acusaron a Pablo en Jerusalén y Cesárea sabían que su caso no tenía esperanza. No hicieron ningún esfuerzo para mandar documentos confirmando su caso contra él.
Pablo quería saber lo que habían escuchado de Jerusalén acerca de él. El pueblo judío de Roma no había escuchado nada acerca de Pablo. A pesar de que ellos no sabían nada acerca de Pablo, habían escuchado que el cristianismo no era popular entre algunos, y en todas partes se habla contra ella. Deben ser halagados de querer escuchar la historia del propio Pablo.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

[/fusion_text][/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]