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Pablo vio la luz literalmente antes de ver a la luz figurativamente. Pablo iba camino a Damasco confiado de que hacía lo correcto; se necesitó una luz más potente que el resplandor del sol de mediodía para que pudiera darse cuenta de que estaba equivocado. Estas palabras enfatizan:
· El llamamiento personal de Jesús (Saulo, Saulo).
· La naturaleza mal dirigida de su persecución (Me persigues).
· La necedad de perseguir a Jesús (¿Por qué?).
Estas palabras cambiaron el mundo de Pablo. Inmediatamente entendió que Jesús estaba vivo, no muerto. Él entendió que Jesús reinaba en gloria en vez de estar condenado a la vergüenza. Comprendió que, al perseguir a los seguidores de Jesús, él perseguía a Jesús, y al perseguir a Jesús luchaba contra el Dios de sus padres. Pablo se tuvo que arrepentir–hacer una transformación de la mente la cual conduzca a transformar sus acciones– al instante. Pablo había vivido una vida moral, así que no tuvo que arrepentirse de la inmoralidad, sino sí del celo religioso mal dirigido y de las ideas erróneas acerca de Dios.
Jesús le dijo a Pablo que se ponga de pie. No era porque Pablo estaba en una posición de humildad no adecuada; Pablo se tenía que levantar porque iba a ser enviado a otro lugar. Esta era una manera de decir: Vamos, hay que irnos. Los líderes religiosos enviaron a Pablo a Damasco con un propósito, en comisión y autoridad. Ahora, él debía escoger otro propósito, el propósito de Jesús. Él fue comisionado a ser un ministro, lo cual significaba que él debía ser un siervo de las cosas que había visto, y de aquellas que Jesús aún le habría de revelar. La comisión del cristiano no es hacer que el mensaje o el testimonio le sirvan a él; él es llamado para servir al mensaje. Pablo, también fue llamado a ser un testigo de esas cosas. La comisión del cristiano no es de crear experiencias o crear el mensaje, pero de ser testigo y asimismo de vivir el mensaje.
Jesús describió el trabajo que Pablo haría. En ese momento en el camino a Damasco Pablo fue cegado por la gran luz del cielo. Sus ojos aún no estaban abiertos físicamente, pero Jesús lo envió a abrir los ojos de otros (tanto judíos como gentiles). Luego, Jesús le dice a Pablo de cuatro resultados que vendrían del abrir los ojos: Serán convertidos de las tinieblas a la luz, de la potestad de Satanás a Dios. Recibirán el perdón de pecados, una herencia entre el pueblo de Dios.
Jesús describe a Sus seguidores, a Su pueblo, a Su familia. Ellos son santificados, apartados del pecado y de ellos mismos, no por obras o logros espirituales, pero por su amor y confianza en Jesús. El auditorio donde Pablo habló estaba lleno de tribunos y principales hombres de la ciudad, pero bien podemos imaginarnos a Pablo hablando estas palabras con especial atención y enfoque hacia Agripa. Esta era una invitación a Agripa a formar parte de aquellos de los cuales eran santificados por la fe en Jesús. Los ojos de Agripa podían ser abiertos de la misma manera en que los ojos de Pablo fueron abiertos en el camino a Damasco.
Dada la experiencia que Pablo describió, esto era lógico. Nadie debe desobedecer al Dios que se reveló tan poderosamente. Pablo apeló ante Agripa y todos allí sobre los motivos de su predicación y asimismo los motivos de su manera de vivir. Este es un buen resumen del mensaje de Pablo. Pablo pone las palabras arrepentirse y convertirse a Dios juntas, entendiendo que son dos aspectos de una misma acción. Uno no puede convertirse a Dios a menos que se arrepienta, y de la misma manera las acciones confirmarán un verdadero arrepentimiento.
Pablo afirma claramente la verdad del caso. Era solo porque trató de llevar el evangelio de Jesucristo a los gentiles que los judíos le prendieron e intentaron matarlo. No fue porque era un revolucionario político o porque ofendió la santidad del templo. Durante sus más de dos años de confinamiento, Pablo recibió el auxilio de Dios. Sin embargo, hasta ese momento no fue la ayuda lo que lo liberó de sus cadenas; fue la ayuda que le dio la oportunidad y habilidad de hablar a pequeños y a grandes sobre quién es Jesús y lo que Jesús había hecho. Al parecer esto estaba bien con Pablo. Él estaba más interesado en hablar a la gente sobre Jesús que en su propia libertad.
Pablo también anunció su firme compromiso en el mismo evangelio, ya que ese evangelio está basado sólidamente en la Palabra de Dios (los profetas y Moisés) no en las tradiciones o experiencias espirituales del hombre. Estos son los tres puntos principales de la predicación de Pablo: la muerte de Jesús, Su resurrección, y el anunciar estas buenas nuevas a todo el mundo, sin distinguir entre judíos o gentiles.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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