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Pablo hizo mucho en Éfeso. En esa ciudad, Dios lo usó para hacer milagros increíbles, los paños y delantales del cuerpo de Pablo fueron llevados a la gente enferma, y fueron sanados y liberados de espíritus malos. Estos mismos espíritus malos dijeron que conocían a Pablo y a su ministerio. Con todo eso, Pablo no les dijo a los ancianos de Éfeso aquí: “Todos ustedes, entre quienes he hecho milagros extraordinarios”. O “Todos ustedes, entre quienes incluso los demonios han dicho conocer mi nombre”. Al contrario, Pablo siempre estuvo enfocado en el poder transformador de vidas de la palabra de Dios.
Pablo aquí mostró gran tristeza, gran compasión y valor. Les dijo algo que no les había dicho antes: que esta sería probablemente la última vez que lo vieran, y él a ellos. Esta noticia caería como una bomba para estos líderes de la iglesia. Fue difícil para ellos creerlo. Tal vez al principio pensaron que estaba bromeando. Pero rápidamente entendieron que no era así, y comprendieron por qué les pidió que caminaran 36 millas para reunirse con él. En todo esto, el gran amor e interés de Pablo por los líderes de la congregación en Éfeso era simplemente un reflejo del gran amor de Jesús por ellos. Pablo siguió a Jesús en todo lo que pudo; Como Jesús amaba tanto a estos creyentes, también lo hacía Pablo.
Como si estuviera dando testimonio en un tribunal de justicia, Pablo declaró que su corazón estaba limpio. Él podía dejar a estos cristianos al cuidado de Dios con una conciencia tranquila, sabiendo que no había rehuido anunciar todo el consejo de Dios. Si tomamos seriamente el testimonio de Pablo, debemos decir que esos predicadores que deliberadamente fallan de declarar todo el consejo de Dios son culpables de la sangre de todos. El predicador que predica lo que su audiencia quiere oír, y no todo el consejo de Dios, hiere tanto a su audiencia como a sí mismo.
El primer por tanto hacía referencia a su propia vida. El segundo por tanto les da instrucción a los líderes de los cristianos efesios. Pongan atención a su propia vida. Ustedes tienen un alto estándar que cumplir. El estándar no es la perfección, pero si es estándar alto. Ustedes no cumplirán con ese alto estándar si no le prestan atención, si no miren por ustedes. Estas palabras de Pablo fueron aún más dramáticas tomando en cuenta la tensión y la atmósfera de esta reunión. Estas palabras importaban. Él les está diciendo que sean pastores para apacentar la iglesia del Señor, para servir a las congregaciones de las casas-iglesias como pastores fieles. La primera idea detrás de ser un pastor es alimentar al pueblo de Dios. Los pastores no solo alimentan; también dirigen. Bajo la guía del pastor principal y en la comunidad del pueblo de Dios, ellos guían al pueblo de Dios a donde Dios quiere que estén. Tenían que hacerlo porque la iglesia no les pertenece a ellos, pertenece a Jesús quien la ganó por su propia sangre.
Pablo presiona la urgencia aquí, advirtiendo a estos líderes que entrarán en medio de ellos lobos rapaces. Él sabía que un pastor, un líder del pueblo de Dios tiene que hacer más que solo alimentar y dirigir, también tiene que proteger. Estos lobos serán viciosos. No se contendrían contra el pueblo de Dios, sino que tomarían a tantos como pudieran. A menudo es más fácil para los pastores lidiar con lobos que vienen de afuera- evidentes falsas doctrinas y vientos de doctrinas insensatas. Pero a menudo es muy difícil tratar con aquellos que se levantan de dentro.
En el verso 31 aparece el tercer por tanto de Pablo en una sección tan corta. Él dio el primer por tanto sobre sí mismo; su conciencia tranquila. Él dio el segundo por tanto sobre lo que ellos deberían hacer; mirar. Este tercer por tanto es dado después de explicar la urgencia de mirar por ellos mismos y el rebaño. Pablo les pidió que tuvieran el mismo cuidado y preocupación por el pueblo de Dios que él había tenido. A pesar de que Pablo lo dio todo por los cristianos de Éfeso por unos tres años, al final solo pudo encomendarlos a Dios y a la palabra de su gracia. Pablo sabía que se avecinaban problemas para él y para los cristianos efesios. Sin embargo, Dios y la palabra de su gracia los sacarían adelante.
Pablo concluye tratando de comunicar lo que hay en su corazón, su motivo en el ministerio. No estaba en el ministerio por sí mismo, sino para la gloria de Dios y para la edificación de Su pueblo. Trabajando así significa que Pablo era un obrero esforzado para la gloria de Dios. Sus últimas palabras antes de partir, tomadas de unas palabras de Jesús no registradas en los evangelios, son perfectas para todo aquel que ministre al pueblo de Dios. Los líderes deben estar más preocupados por lo que pueden dar a su rebaño que por lo que su rebaño puede darles a ellos. Sin un corazón de sacrificio no puede haber un verdadero, eficaz y eterno ministerio, y debe ser un sacrificio hecho con gozo, si tomamos en cuenta toda la bendición que conlleva. Pablo no era un dispensador frío de doctrina, sino un hombre cálido y pastoral que amaba a su gente con todo su corazón y que se ganó el amor de ellos. Ellos partieron con lágrimas, oraciones y una fiesta de despedida, creyendo que sólo volverían a encontrarse en la eternidad.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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