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Pedro se puso de pie y predicó a la multitud como representante de todo el grupo de apóstoles. Debemos notar que el hablar en lenguas paró cuando Pedro empezó a predicar. El Espíritu Santo ahora obraba a través de la predicación de Pedro y no obraría contra sí mismo en lenguas al mismo tiempo. Hubo un cambio notable en Pedro. Él tenía valor y audacia que era un completo contraste con sus negaciones de Jesús antes de ser lleno del Espíritu Santo.

Pedro no enseñó como solían hacerlo los rabinos de aquel día, quienes reunían a los discípulos a su alrededor, se sentaban e instruían a ellos y a cualquier otro que escucharía. En cambio, Pedro proclamó la verdad como un heraldo. Este sermón notable no tenía preparación tras sí: fue dado espontáneamente. Pedro no se despertó esa mañana sabiendo que iba a predicar a miles, y que miles vendrían a Jesús como resultado. Sin embargo, podemos decir que fue un sermón bien preparado; fue preparado por la vida anterior de Pedro con Dios y su relación con Jesús. Fluía espontáneamente de esa vida, y de una mente que pensaba y creía profundamente.

Es bueno recordar que lo que tenemos es una pequeña porción de lo que Pedro realmente dijo.  Hechos 2: 40 nos dice: Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba. Como casi todos los sermones registrados en la Biblia, lo que tenemos es una abreviado inspirado por el Espíritu Santo de un mensaje más largo. Pedro desvió la crítica burlona de que los discípulos estaban borrachos. En aquel día era impensable que alguien estuviera tan borracho tan temprano en el día, alrededor de las 9:00 de la mañana.

Entre el gran derrame del Espíritu Santo, entre señales y maravillas y hablar en leguas, ¿qué hizo Pedro? Esencialmente, dijo: Vamos a tener un estudio bíblico. Veamos lo que escribió el profeta Joel. Esto introduce el primero de tres pasajes del Antiguo Testamento que Pedro citará: Joel 2: 28, Samos 16: 8-11 y Salmos 110: 1. Este enfoque en la palabra de Dios no detuvo la obra del Espíritu Santo; cumplió lo que el Espíritu Santo quería hacer.

Todas las señales y maravillas y hablar en lenguas eran preparaciones para esta obra de la palabra de Dios. Desafortunadamente, algunas personas ponen la palabra de Dios en contra del Espíritu. Casi piensan que es más espiritual si no hay estudio bíblico. Lamentablemente, esto muchas veces se debe a la enseñanza débil y no espiritual de algunos que enseñan la Biblia.

El profeta Joel se enfoca en la promesa de Dios de derramar su Espíritu Santo sobre toda carne. Lo que sucedió el día de Pentecostés era casi el cumplimiento de esa promesa, con el cumplimiento final viniendo en los últimos días (en los cuales Pedro tenía buena razón creer que ya estaba.

Joel mayormente profetizó sobre el juicio que iba a venir al antiguo Israel. Pero entre las muchas advertencias de juicio, Dios también dio varias palabras de promesa: promesas de bendición futura, como esta que anuncia un derramamiento del Espíritu Santo. También puede ser de ayuda ver los postreros días como algo como una etapa –un período general de tiempo– más que un período específico, como una semana. En el curso del plan de Dios para la historia humana, estamos en la temporada de los postreros días.

Pedro no dijo de ese endoso pentecostal: Ahora se cumple lo que dijo el profeta Joel. Sino más cautelosamente: Esto es lo que se dijo. Es decir, las palabras de Joel proporcionaron la explicación de este primer Pentecostés, aunque esto no acaba su cumplimiento. Pedro explicó lo que vieron estos curiosos observadores: el Espíritu Santo derramado sobre la gente. Antes, el Espíritu Santo era dado en gotas, ahora es derramado y sobre toda carne.

Esto fue un glorioso énfasis en el día de Pentecostés. Bajo el pacto antiguo, ciertas personas fueron llenadas con el Espíritu en ciertos tiempos para propósitos específicos. Ahora, bajo el nuevo pacto, el derrame del Espíritu Santo es para todo aquel que invocare el nombre del Señor, incluso siervos y siervas.

No se había previsto ni prometido una presencia permanente del Espíritu Santo en la vida de ningún santo del Antiguo Testamento. Esto cambia bajo el nuevo pacto. Pedro también usó este pasaje de Joel para un propósito evangélico. Este derramamiento del Espíritu Santo significaba que ahora Dios ofrecía salvación de una manera previamente desconocida: a todo aquel que invocare el nombre del Señor, judío o gentil. Pasarían muchos años hasta que se ofreciera el evangelio a los gentiles, pero el texto del sermón de Pedro anunció la invitación del evangelio al decir: todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

La idea es expresada en Proverbios 18: 10:  Torre fuerte es el nombre de Jehová; A él correrá el justo, y será levantado.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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