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Lucas afirma que estos fueron milagros extraordinarios, y da un ejemplo; que los paños o delantales de Pablo (literalmente, “toallas para el sudor”) podían ponerse sobre una persona, incluso sin que Pablo estuviera presente, y esa persona era sanada o liberada de posesión demoníaca. Era inusual que Dios usara paños o delantales de esta manera. Los trozos de tela probablemente eran los que Pablo utilizaba en la fabricación de tiendas o al trabajar con piel: los paños para el sudor de su cabeza y los delantales para atar alrededor de la cintura. En realidad, no sabemos cómo funcionó esto, solo que de la misma forma en que la sombra de Pedro (Hechos 5:15) o el borde del manto de Jesús (Mateo 14:36) pudieron sanar: el objeto se convirtió en un punto de contacto en el que la persona liberaba su fe en Jesús como sanador.
Podemos imaginar que esto sucedió al principio casi por accidente: Tal vez una persona con necesidad de ser sanada tomó el paño de Pablo de una forma supersticiosa y fue sanada. Pero se convirtió en una muestra que otros imitaron. Como veremos, la practica supersticiosa de la magia y la hechicería prevaleció en Éfeso. Así que no debe sorprendernos que algunos tomaran un punto de vista bastante supersticioso de los milagros hechos a través de Pablo. Dios se inclinará para encontrarse con nosotros aún en nuestras crudas supersticiones. Esto no significa que a Dios le agrade nuestra superstición, sino que en su misericordia puede pasarlas por alto para suplir una necesidad.
Y hacía Dios milagros extraordinarios: Esta frase puede ser traducida como milagros fuera de lo común. Incluso si esperábamos milagros, estos eran un tipo de milagros inesperados. A Dios parece gustarle hacer las cosas de maneras nuevas y diferentes. Por lo tanto, recibimos todo lo que se ha comprobado que es de la mano de Dios, pero buscamos solo aquello de lo cual tenemos un modelo bíblico. En aquel tiempo, había exorcistas judíos que practicaban su oficio con mucha superstición y ceremonia. Aquí, un grupo de judíos, exorcistas ambulantes intentaron imitar lo que creyeron que era la fórmula de Pablo para el éxito. Pero fracasaron porque no tenían una relación personal con Jesús. Solo sabían que Jesús era el Dios de Pablo, no su propio Dios.
Podemos decir que los hijos de Esceva no tenían derecho a usar el nombre de Jesús, porque no tenían una conexión personal real con Él. En el mismo patrón, hay muchas personas, muchos que asisten a la iglesia, que perecerán en el infierno porque no tienen una relación personal con Cristo Jesús. Solo conocen al “Jesús del que el pastor predica” o al “Jesús en el que mi cónyuge cree” en vez del Jesús de su propia salvación. El espíritu malo sabía exactamente quién era Jesús, y sabía exactamente quién era Pablo. Pero no conocía quiénes eran los siete hijos de Esceva. Aparentemente los espíritus malos saben quiénes son sus enemigos (en este caso, Jesús y Pablo), y no pierden su tiempo en conocer a aquellos que no son una amenaza para ellos (en este caso, los siete hijos de Esceva).
Como los siete hijos de Esceva no tenían una relación real con Jesús, no tenían ningún poder espiritual contra el espíritu malo. Salieron del encuentro desnudos y heridos. Fue peligroso para ellos tomar a la ligera la realidad de la guerra espiritual. El incidente con los hijos de Esceva impresionó a la gente con la realidad del reino demoníaco. Les hizo temer al Señor y a lo demoníaco (ambos de manera saludable). Como resultado, fue magnificado el nombre del Señor Jesús. Éfeso era una fortaleza de Satanás. Aquí se practicaba muchas cosas malignas, tanto supersticiosas como satánicas. Los libros que contenían fórmulas para hechicería y otras artes prohibidas e impuras eran abundantes en esa ciudad.
Aparentemente, antes del incidente de los hijos de Esceva, muchos creyentes no sabían que estaban involucrados en actividades demoníacas. Ellos veían sus acciones bajo una luz mucho más inocente, hasta que conocieron la realidad de la actividad demoníaca. Esto también motivó a los cristianos a renunciar a cualquier conexión restante con lo demoníaco. Renunciaron a lo demoníaco confesando y quemando sus libros de magia, sin importar el valor que tenían. Se creía que el poder de estos hechizos mágicos estaba en su secreto, lo cual se renunció al confesar. Estos libros y pergaminos llenos de encantamientos mágicos, amuletos y conjuros eran bien conocidos en Éfeso, y eran valiosos. El valor de cincuenta mil piezas de plata hoy se ha estimado entre $1 millón y $5 millones de dólares. Los cristianos deben hacer esto también hoy, deshaciéndose de libros, imágenes, archivos de computadora, estatuas, juegos, o cualquier cosa que pueda tener una conexión con espíritus demoníacos. También deberían destruirlos para que no sean utilizados por otros.
Crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor: Esto demuestra claramente que el resultado final valió la pena. El trabajo en Éfeso y en la región Romana de Asia continuaba en una forma admirable. Guiado por el Espíritu Santo, Pablo determinó su itinerario. Decidió viajar por Macedonia y Acaya, luego a Jerusalén, luego a Roma. Lucas no lo menciona aquí, pero sabemos que una de las razones por las cuales Pablo quería pasar por Macedonia y Acaya, y luego a Jerusalén, era porque quería recoger y entregar una ofrenda que había estado recolectando de otras iglesias para ayudar a la iglesia en Jerusalén. Pablo envió a Timoteo y Erasto a Macedonia, mientras él se quedó en Éfeso por un tiempo. Una parte importante del trabajo de Timoteo y Erasto era ayudar a Pablo. Ellos eran verdaderos asistentes del apóstol, ayudando a Pablo a maximizar su ministerio.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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