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Pablo estuvo por último en Éfeso en su camino de regreso de Corinto en su segundo viaje misionero. Ahora venía por el este, llegando desde la región de Frigia. El regresó como lo había prometido en Hechos 18:21. Aparentemente había algo en estos discípulos que provocó esta pregunta de Pablo. No tenemos ninguna indicación de que fuera su costumbre preguntarle a la gente si habían recibido el Espíritu Santo cuando creían. Por su respuesta, estos discípulos efesios mostraron que no sabían mucho acerca de la naturaleza de Dios como se revela en Jesús. Sabían lo suficiente como para ser salvos y para ser estudiantes de Jesús, pero no sabían mucho acerca de todo lo que Jesús hizo por nosotros, especialmente en Su promesa de enviar al Espíritu Santo cuando ascendió al cielo.
Puede ser que éste no fuera el grupo de discípulos con el que Pablo habló originalmente en Éfeso y a quien Aquila y Priscila se habían quedado para servir. Aquila y Priscila estuvieron con Pablo por un año y medio en Corinto, y por sus cartas a los corintios parece que Pablo les enseñó acerca de la Persona y la obra del Espíritu Santo. Estos “ciertos discípulos” pueden haber sido discípulos nuevos o jóvenes, no el grupo principal en Éfeso. Estaban en el mismo lugar que Apolos antes de que Aquila y Priscila le explicaran más exactamente el camino de Dios. Pablo señala que el bautismo de Juan era uno de arrepentimiento, no necesariamente de fe para salvación. El mensaje de Juan apuntaba a Jesús, pero por sí mismo no llevaba a los hombres a Él.
Algunos han sugerido que estos discípulos efesios en realidad aún no eran cristianos. El problema con esto es que ellos son llamados discípulos, lo cual casi siempre se refiere a cristianos, seguidores genuinos de Jesucristo. Sin embargo, debe mencionarse que la palabra discípulo tiene un significado y aplicación más amplio que su uso más frecuente, describiendo a un seguidor de Jesús. Después de ser bautizados, Pablo les impuso las manos, y fueron llenos del Espíritu Santo y recibieron sus dones. Pablo escribió las cartas de 1 y 2 de Corintios durante su estancia en la ciudad de Éfeso en ese tiempo, y 1 de Corintios tiene mucho que decir acerca de la persona y la obra del Espíritu Santo.
No toda la iglesia en Éfeso tenía este conocimiento y aceptación incompletos sobre la persona y el trabajo de Jesús, sino solo un grupo pequeño. Es justo que cada cristiano de hoy considere si alguien fuera a examinar su vida ¿notarían una evidente ausencia de la Persona y el poder del Espíritu Santo?
Estos discípulos efesios sintieron su necesidad de estar bien con Dios, y supieron que la respuesta estaba en el Mesías de Dios, pero no habían ido más allá de eso. Necesitan ir hasta el final, confiar en todo lo que Jesús es y en todo lo que ha hecho, y ser llenos del poder del Espíritu Santo. Dios siempre quiere que vayamos más profundo. Tendemos a tomar solo un sorbo donde podríamos beber abundantemente; bebemos abundantemente donde podríamos mojarnos; y solo nos mojamos donde podríamos sumergirnos y nadar. La mayoría de nosotros necesitamos ser motivados a profundizar más y más en las cosas del Espíritu Santo. Si alguien parece no saber si tiene el poder y la presencia del Espíritu Santo en su vida, es justo asumir que no lo tienen. Si lo tienes, deberías saberlo. “Dale a un hombre una descarga eléctrica y te aseguro que lo sabrá; pero si tiene al Espíritu Santo, lo sabrá aún más”. Esto no es algo que debamos esperar; nosotros podemos saber, uno puede saber que está lleno del Espíritu Santo.
Pablo había predicado por un tiempo prolongado en la sinagoga, pero finalmente, la influencia de los judíos que rechazaron el mensaje lo llevó a salir. Entonces reanudó su enseñanza en el salón de un maestro gentil llamado Tiranno. Un escrito antiguo, aunque no inspirado, dice que Pablo tenía sus reuniones en la escuela de Tiranno desde las once de la mañana hasta las cuatro de la tarde. Este era el tiempo en que la mayoría de la gente descansaba de su trabajo incluyendo a Pablo, que trabajó para mantenerse a sí mismo mientras estaba en Éfeso. Estas también pueden haber sido las “horas de descanso” para la escuela de Tiranno. Pablo hizo esto cada día, es decir, todos los días. Considerando el tiempo prolongado en Éfeso, esto significó cientos de horas de enseñanza. No es de extrañar que la obra en Éfeso fuera tan extensa y eficaz. Pablo continuó esto por dos años, y su enseñanza eficaz equipó a los creyentes, quienes transmitieron la palabra de Dios a todos los que habitaban en Asia.
Por sí mismo, no había manera de que Pablo pudiera alcanzar esta región. Pero podía equipar a cristianos para hacer el trabajo del ministerio, tal como lo describió en Efesios 4:11-12.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
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