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A diferencia de las ciudades anteriores, Pablo no fue forzado a salir de Corinto. Se quedó allí por muchos días, cumpliendo la promesa que Jesús le hizo en Hechos 18: 9-10. Pablo había desarrollado una amistad y compañerismo tan profundos con Aquila y Priscila que ellos decidieron ir con él cuando se decidió ir hacia el este de regreso a Jerusalén y luego a Antioquía. Lo más probable es que el voto era el voto del nazareo de Números 6. Por lo general, este voto era tomado por un cierto período de tiempo y una vez completo, el cabello (que se había dejado crecer libremente) era cortado y ofrecido al Señor en una ceremonia especial en el templo en Jerusalén. El propósito del voto de un nazareo era expresar una consagración única a Dios, prometiendo abstenerse de todo producto procedente de la vid, no cortarse el cabello y nunca acercarse a un cadáver. El que Pablo haya cumplido con este voto muestra que la oposición por parte de los judíos hacia su trabajo misionero no lo había hecho antijudío. Él nunca olvidó que era judío, que su Mesías era judío, que el cristianismo es judío y que los rituales y las formas del Antiguo Testamento aun podrían usarse para un buen propósito. Aparentemente, aunque Pablo insistía en que las ceremonias y rituales judíos no debían ser exigidos a los gentiles, no vio nada malo en que los creyentes judíos deseaban observar tales ceremonias, presumiblemente si su cumplimiento en Jesús también era reconocido. Tal vez la mundanalidad de Corinto hizo que Pablo quisiera expresar su dedicación y separación para el Señor más que nunca. Por tradición, un voto nazareo solo podía cumplirse en Judea. Pablo empezó este voto en Cencrea, no en Judea. El que Pablo haya adoptado este voto fuera de los límites de la tradición judía puede indicar un deseo de practicar una observancia más puramente bíblica de los rituales judíos.

Pablo quería predicar en Éfeso unos dos años antes, pero fue impedido por el Espíritu Santo. Ahora, el Espíritu Santo le dio la oportunidad de predicar en esta importante ciudad, y fueron vistos grandes resultados. Dios tiene un tiempo especial para todo en nuestras vidas. Si Pablo lo hubiera podido discernir, el Espíritu Santo en realidad estaba diciendo “espera” cuando él quería ir a Éfeso, en vez de “no”. Algunas veces Dios dice “espera” y Él siempre sabe lo que hace cuando lo dice.  Aquila y Priscila se quedaron en Éfeso, aparentemente a pedido de Pablo. Algo bueno había empezado en Éfeso, y Pablo quería que el trabajo continuara con sus amigos de confianza. Pablo no pudo quedarse por más tiempo, pues quería presentar la ofrenda de su voto nazareo en Jerusalén en la fiesta que venía.

Cuando dice que Pablo subió para saludar a la iglesia, se refiere a que fue a Jerusalén y cumplió con su voto nazareo en el templo. Dejando Jerusalén, Pablo regresó a su iglesia en Antioquía de Siria. Ellos debieron haber estado contentos de tener a Pablo de regreso y que les contara acerca de todo su trabajo durante los últimos tres años. No sabemos exactamente cuánto tiempo pasó Pablo en su congregación en Antioquía de Siria. Lucas escribió el relato para dar un sentido de un movimiento inmediato al siguiente viaje misionero de Pablo. Como el enfoque principal de Pablo en este viaje era confirmar a todos los discípulos, regresó a las iglesias ya fundadas en trabajos misioneros previos. Esto incluiría a las congregaciones en Tarso, Derbe, Listra, Iconio y Antioquía de Pisidia. La pasión de Pablo por formar discípulos, no solo hacer conversos, era evidente una vez más. Este trabajo fue importante para Pablo.

Mientras Pablo hacía su trabajo en Galacia y Frigia, este hombre llamado Apolos vino de Alejandría a Éfeso. En muchos sentidos, era un hombre excepcional. Apolos era un varón elocuente, poderoso en las escrituras, había sido instruido en el camino del Señor, era de espíritu fervoroso. Esto significa literalmente “hervir en el espíritu” con la idea de “rebosar de entusiasmo”. Parece que Apolos (como muchos en sus tiempos) era un misionero llamado solo por Dios, porque no tenemos ninguna indicación de que haya sido enviado o comisionado por alguna congregación o apóstol específico. El simplemente llegó entonces a Éfeso. Vemos una vez más que la reputación y el trabajo de Juan el Bautista eran ampliamente conocidos por los judíos a través del Imperio Romano, llegando hasta un lugar tan lejano como Alejandría. Como Apolos conocía del trabajo de Juan el Bautista, es probable que predicara que el Mesías ya había venido y que debemos arrepentirnos y responder a Jesús, pero probablemente tenía poco conocimiento de la persona y la obra completa de Jesucristo. Apolos era un hombre con buena educación y que había viajado bastante. Podemos imaginar que en su juventud tal vez haya ido a Jerusalén, especialmente si tenía interés en el Antiguo Testamento, y mientras estuvo ahí recibió la influencia de la predicación de Juan el Bautista. Él no sabía mucho acerca de Jesús, pero lo que sí sabía lo enseñaba diligentemente, y con una pasión audaz y realmente lo emocionaba.

Aquila y Priscila hicieron algo de mucho valor para el reino de Dios. Ayudaron a alguien que tenía pasión por Dios y algo de poder en servirle; sin embargo, tenía un conocimiento limitado y, por lo tanto, recursos limitados para ejercer el ministerio eficazmente. Con la instrucción de Aquila y Priscila y las cartas de referencia de la iglesia en Éfeso, Apolos sirvió efectivamente en Acaya, especialmente entre los judíos opositores, probablemente significa que fue a la ciudad de Corinto en la región de Acaya. Por lo que Pablo escribió en 1 de Corintios, aparentemente este joven tuvo un notable ministerio ahí. Apolos fue a Corinto a regar lo que Pablo había plantado.  A pesar de que algunos Corintios se obsesionaron con Apolos con un espíritu divisivo, no hay razón para creer que el mismo Apolos haya alentado esto. Pablo se refirió a Apolos como un colaborador confiable. Apolos era judío, y es descrito como elocuente y de espíritu fervoroso. Él también con gran vehemencia refutó públicamente a los judíos y demostró con las Escrituras que Jesús era el Cristo. Debido a esto, algunos estudiosos lo consideran el tipo de persona que pudo haber escrito la carta a los hebreos.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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