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El sentido es que Pablo hubiera preferido esperar hasta que Silas y Timoteo vinieran de Berea antes de comenzar a ministrar en Atenas. Cuando Pablo navegó a Atenas desde el mar cerca de Berea, llegó a una ciudad en la que probablemente nunca había estado antes, y como cualquier turista, estaba listo para ser impresionado por esta famosa e histórica ciudad, que cientos de años antes fue una de las ciudades más gloriosas e importantes del mundo. Pero cuando Pablo recorrió Atenas, solo se sintió deprimido por la magnitud de la idolatría que vio a su alrededor. La idea detrás de entregada a la idolatría (kateidolos) es realmente dominada por ídolos, o inundada por ídolos. Pablo vio la belleza de Atenas, teniendo lo mejor que los escultores y arquitectos griegos podían ofrecer; pero toda esa belleza no honraba a Dios, así que no lo impresionó para nada.

La costumbre de Pablo era predicar donde sea que pudiera tener una audiencia. Aquí fue tanto en la sinagoga como en la plaza. Pablo se enfrentó con un público desafiante en Atenas. Era una ciudad culta, educada, orgullosa de su historia. Era un centro intelectual, como Oxford o Cambridge. Pablo habló a una ciudad que probablemente era diferente a cualquier otra ciudad en la que había predicado. A pesar de que Atenas había perdido hace tiempo la eminencia política que fue suya en la antigüedad, continuaba representando el nivel más alto de cultura obtenido en la antigüedad clásica.

Los epicúreos persiguieron el placer como el propósito principal en la vida y valoraron más que nada el placer de una vida pacífica, libre de dolor, pasiones perturbadoras y miedos supersticiosos (incluido el miedo a la muerte). Ellos no negaron la existencia de dioses, pero creyeron que no tenían nada que ver con el hombre. Los estoicos eran panteístas que daban mucha importancia a la sinceridad moral y al gran sentido del deber. Ellos cultivaron un espíritu de orgullosa dignidad, y pensaban que el suicidio era mejor que llevar una vida indigna. Ellos creían que todo era dios, y que dios estaba en todo. Algunos se burlaron de Pablo porque no habló con las sutilezas filosóficas populares en Atenas. Otros pensaban que Pablo era un exótico predicador de nuevos dioses. A pesar de que Pablo habló en un lugar diferente, a un diferente tipo de audiencia, su mensaje no cambió en Atenas. Él se enfocó en Jesús y la resurrección. Fue la novedad del mensaje de Pablo lo que le ganó la invitación al Areópago. Estos antiguos griegos amaban tener un flujo constante y siempre cambiante de noticias e información. Pablo no comenzó a exponer las Escrituras, como era su costumbre cuando trataba con judíos o gentiles que ya estaban familiarizados con el Antiguo Testamento. En vez de eso, Pablo empezó con referencias generales a la religión. Muchos observadores antiguos notaron el carácter religioso de Atenas, y algunos pensaron que los atenienses eran los más religiosos de todas las personas. Pero cuando Pablo dijo esto de los atenienses, no necesariamente lo dijo de manera positiva. La religión puede alejar a uno de Dios, y si confiamos en una religión falsa, tiene poco crédito decir que somos “religiosos”. Pablo entendió que, en su extenso panteón, los griegos tenían un Dios no conocido, que cubría a cualquier dios que pudiera haber descuidado. Pablo quería revelarles la identidad del Dios no conocido.

Seiscientos años antes de Pablo, llegó una terrible plaga a la ciudad y un hombre llamado Epiménides tuvo una idea. Soltó a un rebaño de ovejas a lo largo de la ciudad, y donde quiera que se acostaran, sacrificaban a la oveja para el dios que tuviera el santuario o templo más cercano. Si la oveja se acostaba en un lugar que no estuviera cerca de ningún santuario o templo, sacrificaban la oveja para el Dios no conocido. Pablo habló sobre el Dios que creó todo, pero es distinto de su creación. Pablo les dijo que Dios era más grande que cualquier templo que las manos de hombres pudieran construir, y no podía ser representado por nada que el hombre pueda hacer con sus manos. Pablo les dijo que todos somos descendientes de Adán a través de Noé, y que existe un Dios que nos creó a todos y a quien todos estamos obligados. Como Dios nos creó a todos, debemos de buscar a Dios y, por lo tanto, debemos rechazar la idea de que el oro, o plata, o piedra puedan representar a Dios.

Él pasó de saber quién es Dios, a quiénes somos nosotros y nuestra responsabilidad ante Él, a que tendremos que rendirle cuentas si lo deshonramos. Pablo no predicó un evangelio “suave”. Él valientemente confrontó las ideas equivocadas que los atenienses tenían acerca de Dios, y los confrontó con la realidad del juicio venidero. Él se refirió a Jesús. Su primera mención de Jesús presentó a Jesús como un juez justo. La resurrección no era una idea popular entre los filósofos griegos. Algunos pensaban que Pablo era tonto por creer tal cosa, y otros querían escuchar más acerca de esta nueva enseñanza. A los griegos les gustaba la idea de la inmortalidad del alma. Los resultados en el Areópago parecían pocos, sin embargo, algunos creyeron. Entre los creyentes había un hombre llamado Dionisio (quien debe haber sido un participante regular en el Areópago) y una mujer llamada Dámaris. Algunos critican el sermón de Pablo en Atenas porque no hay una referencia detallada a la cruz o citas específicas del Antiguo Testamento. Algunos piensan que Pablo comprometió su mensaje por una audiencia intelectual, y por lo tanto hubo pocos convertidos. Sin embargo, el sermón de Pablo aquí era totalmente bíblico. Al igual que la revelación bíblica en sí, su argumento comienza con el Dios creador de todos, y termina con el Dios juez de todos… El discurso, tal como está, resume de forma admirable una lección introductoria en el cristianismo para paganos cultos. Aprendemos de Pablo que no podemos predicar el evangelio de Jesús sin la doctrina de Dios, o la cruz sin la creación, o la salvación sin el juicio. De la misma manera, es peligroso juzgar el contenido del mensaje por la magnitud de la respuesta. “La razón por la cual el evangelio no se arraigó allí probablemente tenía más que ver con la actitud de los mismos atenienses que en el enfoque de Pablo o en lo que dijo”.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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