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A pesar de que había habido mucha discusión, todos los hombres eran de corazón honorable. Estaban dispuestos a escuchar y ser persuadidos si estaban equivocados. Bernabé y Pablo confirmaron el punto anterior de Pedro. Esencialmente dijeron: “Dios ha aceptado a los gentiles, ¿no deberíamos hacerlo también nosotros?” Aquí tenemos más evidencia de los corazones honorables, estaban dispuestos a ser convencidos. No discutieron interminablemente el problema.

Este Jacobo es el tradicionalmente conocido como Jacobo el justo: el medio hermano de Jesús y hermano de Judas y autor del libro de Santiago.
Curiosamente, Jacobo era el presidente del consejo, no Pedro. Él comenzó enfatizando que Dios tenía un pueblo entre los gentiles. Esto sorprendería a la mayoría de los judíos religiosos de la época. Jacobo evaluó esta nueva obra de Dios en la forma en que toda obra de Dios debe ser evaluada; se enfocó en lo que estaba escrito, en la Biblia. El pasaje que citó es Amós 9: 11,12, realmente dice que la salvación vendrá a los gentiles. Esto demuestra que lo que Dios hizo entre los gentiles tenía un fundamento bíblico.

Cuando Jacobo citó la profecía acerca de reconstruir el tabernáculo caído de David, él recordó que el judaísmo de su tiempo había caído en el sentido de que había rechazado a su Mesías. Ahora Dios quería reedificar ese trabajo, enfocándose en una iglesia formada por ambos, judíos y gentiles. Jacobo tenía una posición de gran autoridad en la iglesia. Probablemente él era respetado como líder o como pastor principal de la iglesia de Jerusalén. Él dijo: “yo determino” o “yo resuelvo que”. Además, cuando la decisión de Jacobo fue publicada, fue presentada como la decisión mutua de todos los presentes: dijeron: “Nos ha parecido bien”. Claramente, el liderazgo de Jacobo era apoyado por todos los presentes. En esencia, Jacobo dijo: “Déjenlos en paz. Se están convirtiendo a Dios, y no debemos inquietarlos”. En resumen, Jacobo decidió que Pedro, Bernabé y Pablo estaban correctos, y que aquellos de la secta de los fariseos que habían creído estaban mal. La decisión de Jacobo de que los creyentes gentiles no deberían estar bajo la ley Mosaica venía también con una instrucción práctica. La idea era que era importante que los creyentes gentiles no actuaran de una manera que ofendiera a la comunidad judía en cada ciudad y destruyera el testimonio de la iglesia entre los judíos.

Los tres mandamientos tenían que ver con los hábitos alimenticios de los cristianos gentiles. A pesar de que no estaban sujetos a la Ley de Moisés, si estaban sujetos a la Ley de Amor. La Ley de Amor les decía: “No antagonicen innecesariamente a sus vecinos judíos, tanto dentro como fuera de la iglesia, deben apartarse de fornicación no debemos pensar que solo se refería al sexo fuera del matrimonio, lo cual todos los cristianos (judíos o gentiles) reconocían que estaba mal. En cambio, Jacobo les dijo a estos gentiles que vivían en una comunión muy cercana con los creyentes judíos que observaran las normas específicas de matrimonio, requeridas en Levítico 18, las cuales prohibían matrimonios entre casi todas las relaciones familiares. Esto era algo que ofendería a los judíos, pero que la mayoría de los gentiles le darían poca importancia. Los cristianos gentiles tenían el “derecho” a comer carne sacrificada a los ídolos, a continuar sus prácticas matrimoniales y a comer comida sin sangrado kosher, porque estos eran aspectos de la Ley Mosaica bajo los que definitivamente no estaban sujetos. Sin embargo, fueron exhortados a ceder sus derechos en estas cosas como muestra de amor a sus hermanos judíos.

Una buena parte del crédito es para los ciertos hombres de Hechos 15:1, que se permitieron ser convencidos por la evidencia de las Escrituras y de la confirmación del Espíritu Santo. ¡Todos estuvieron de acuerdo! El concilio de Jerusalén envió sabiamente a dos miembros de su propia comunidad (probablemente cristianos judíos) con Pablo y Bernabé de regreso a Antioquía, el lugar donde surgió toda la disputa. La carta da la decisión expresa del concilio de Jerusalén, que los gentiles no deben considerarse bajo la obligación de seguir los rituales del judaísmo, excepto la sensibilidad que el amor demanda, a fin de preservar la comunión de los creyentes judíos y gentiles. Esta carta fue escrita específicamente para estas iglesias donde judíos y gentiles estaban mezclados con posibilidades de tensión y conflicto. No fue dirigida para todas las congregaciones gentiles.

Según la carta la decisión se tomó en cooperación con el Espíritu Santo. Por lo tanto, el problema es resuelto aquí en la infancia del cristianismo, y para siempre: Somos salvos por gracia, a través de la fe en Cristo Jesús, no por ninguna conformidad a la ley, tal obediencia viene como resultado de la fe verdadera, después de que el tema de la salvación ha sido resuelto. Aquí hay una lección para todas las edades sobre el verdadero carácter de los concilios de la iglesia. Lo que nosotros llamamos una “corte de Jesucristo” ha sido muchas veces mas como una asamblea de no creyentes, si no como una “sinagoga de Satanás”.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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