[fusion_builder_container type=”flex” hundred_percent=”no” equal_height_columns=”no” menu_anchor=”” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” background_image=”” background_position=”center center” background_repeat=”no-repeat” fade=”no” background_parallax=”none” parallax_speed=”0.3″ video_mp4=”” video_webm=”” video_ogv=”” video_url=”” video_aspect_ratio=”16:9″ video_loop=”yes” video_mute=”yes” overlay_color=”” video_preview_image=”” border_color=”” border_style=”solid” padding_top=”” padding_bottom=”” padding_left=”” padding_right=””][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=”1_1″ layout=”1_1″ background_position=”left top” background_color=”” border_color=”” border_style=”solid” border_position=”all” spacing=”yes” background_image=”” background_repeat=”no-repeat” padding_top=”” padding_right=”” padding_bottom=”” padding_left=”” margin_top=”0px” margin_bottom=”0px” class=”” id=”” animation_type=”” animation_speed=”0.3″ animation_direction=”left” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” center_content=”no” last=”true” min_height=”” hover_type=”none” link=”” border_sizes_top=”” border_sizes_bottom=”” border_sizes_left=”” border_sizes_right=”” first=”true”][fusion_audio src=”https://house.life.cr/wp-content/uploads/2023/08/Mi-tiempo-con-Dios-26-de-julio.mp3″ loop=”off” autoplay=”off” preload=”none” margin_top=”” margin_right=”” margin_bottom=”” margin_left=”” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” hue=”” saturation=”” lightness=”” alpha=”” controls_color_scheme=”” progress_color=”” max_width=”” border_size=”” border_color=”” border_radius_top_left=”” border_radius_top_right=”” border_radius_bottom_right=”” border_radius_bottom_left=”” box_shadow=”no” box_shadow_vertical=”” box_shadow_horizontal=”” box_shadow_blur=”0″ box_shadow_spread=”0″ box_shadow_color=”” animation_type=”” animation_direction=”left” animation_color=”” animation_speed=”0.3″ animation_delay=”0″ animation_offset=”” /][fusion_text]
Estos judíos cristianos (a menudo llamados “judaizantes”) vinieron a la congregación de Antioquía y enseñaban que los gentiles podían convertirse en cristianos, pero solo después de convertirse en judíos y sometiéndose a todos los rituales judíos, incluyendo la circuncisión. Pablo y Bernabé, en su más reciente viaje misionero, fundaron iglesias entre los gentiles sin someterlos a la Ley de Moisés. Estos que venían de Judea dijeron que Pablo y Bernabé estaban equivocados al hacer esto. Este no era un problema secundario, tenía que ver con la salvación misma: cómo uno se hace justo delante de Dios. Esta no era una cuestión donde pudiera haber desacuerdo entre creyentes, con algunos creyendo que deben estar bajo la ley, y algunos creyendo que no era importante. Este era un problema que iba hasta el núcleo del cristianismo, y tenía que ser resuelto. Satanás quería tomar ventaja de esta situación. Primero, quería que la falsa doctrina de la justificación por obras tuviera éxito. Pero incluso si no lo tuviera, Satanás quería una guerra doctrinal costosa y amarga para dividir y agriar a la iglesia por completo. Esta puede ser la mayor amenaza para la obra del evangelio vista en el libro de Hechos.
Como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos, se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión. Ellos, pues, habiendo sido encaminados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles; y causaban gran gozo a todos los hermanos. Y llegados a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia y los apóstoles y los ancianos, y refirieron todas las cosas que Dios había hecho con ellos. Su primera respuesta fue persuadir. Ellos no podían simplemente estar de acuerdo en estar en desacuerdo sobre este tema, porque era el fundamento de lo que significaba ser un seguidor de Jesús. Muchos de los que se opusieron a Pablo y a Bernabé eran cristianos que habían sido fariseos. Los fariseos eran bien conocidos por su gran respeto por la ley y su deseo de obedecer la ley hasta en los más pequeños detalles.
En Listra, Pablo y Bernabé no permitieron que los paganos simplemente agregaran a Jesús a su panteón de dioses Romanos. Ellos les ordenaron que tenían que dejar a sus dioses vanos por el Dios verdadero. Estos fariseos que se habían convertido en cristianos tenían que hacer lo mismo: dejar sus esfuerzos para ganar su camino a Dios por la observancia de la ley, y mirar a Jesús. Estos ex fariseos enseñaron dos cosas. Primero, que los conversos gentiles debían ser iniciados al judaísmo a través de la circuncisión. Segundo, que los conversos gentiles debían vivir bajo la ley de Moisés si querían estar bien con Dios y ser aceptados en la comunidad cristiana. Básicamente, su enseñanza era: “Los gentiles son libres de venir a Jesús. Les damos la bienvenida y queremos que vengan a Jesús. Pero tienen que pasar por la ley de Moisés para llegar a Jesús. Los pasajes que los fariseos, que habían creído, pudieron haber citado en defensa son Éxodo 12: 48,49 e Isaías 56:6. Estos pasajes pudieron haber sido citados para decir que el pacto al que se invitó a los gentiles a unirse era un pacto de circuncisión.
Los líderes no dejaron que solo pasara el problema, ni lo dejaron a la conciencia de cada creyente. El asunto era demasiado importante para eso. La cuestión planteada por el concilio de Jerusalén era inmensa: ¿son los cristianos justificados ante Dios solo por fe o por una combinación de fe y obediencia a la Ley de Moisés? ¿Es suficiente la obra de Jesús por sí misma para salvar a aquel que cree en Jesús, o debemos agregar nuestras obras al trabajo de Jesús para poder ser justificados ante Dios?
Pedro empezó con una lección de historia, recordando la obra que Dios ya había hecho. Entonces señaló que Dios había recibido completamente a los gentiles, sin que hubieran sido circuncidados. Si Dios había reconocido a estos gentiles como socios plenos en Su obra ¿por qué no debería hacerlo la iglesia? Si Dios los recibió, ¡también debería hacerlo la iglesia! Pedro mostró como es purificado el corazón: por la fe, no por la observancia de la ley. Si eran purificados por fe, entonces no había necesidad de ser purificados sometiéndose a las ceremonias que se encuentran en la ley de Moisés. Los cristianos no solo son salvados por la fe; también son purificados por la fe. Uno podría preguntarse: “¿Qué hay de malo en traer a los gentiles bajo la Ley de Moisés?” Pedro tenía razón cuando observó que la ley era un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar. Aquellos de la secta de fariseos que habían creído cometieron un grave error. Veían la historia de Israel bajo la ley con ojos de nostalgia, no de verdad. Si hubieran considerado cuidadosa y sinceramente el fracaso de Israel bajo la ley, no se habrían precipitado en poner también a los gentiles bajo la ley. Pedro concluyó con la observación de que es por la gracia que todos son salvos –judíos y gentiles– y no por obediencia a la ley. Si somos justificados ante Dios por gracia, entonces no somos salvados por gracia y obediencia a la ley.
Pedro, el judío, normalmente lo habría dicho al revés. Él habría dicho: “Creemos que pueden ser salvos por gracia, tal como nosotros. Es decir, pueden ser como nosotros”. Sin embargo, Pedro lo volteó y conoció que todos son salvos solo por la gracia mediante la fe, ambos gentiles y judíos.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
[/fusion_text][/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]
