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Mas Dios: Estas son palabras maravillosas. El hombre hizo todo lo que pudo para pelear contra Dios –incluso para matarlo– más Dios fue más grande que el pecado y la rebelión del hombre, y Jesús se levantó de la tumba, triunfando sobre el pecado y la muerte.

Aquí, simplemente se declaró la verdad. Sin embargo, también se ofreció evidencia de testigos (Y él se apareció durante muchos días a los que habían subido juntamente con él).

No debemos perder de vista el énfasis en los hechos que Pablo estaba predicando aquí; es tan evidente que se puede perder. Él se enfocó en cosas que realmente pasaron, no en filosofía ni en teología. “El cristianismo no es solamente una filosofía o un código de ética, aunque si se trata de estas cosas. Esencialmente, el cristianismo es una proclamación de hechos que hablan de lo que Dios ha hecho.

Entonces Pablo aplicó la verdad de la resurrección de Jesús. La resurrección significa que Jesús realmente es el único Hijo de Dios, y prueba que Él era totalmente santo incluso en su obra en la cruz. La promesa es que, debido a quién es Jesús y lo que hizo por nosotros, se nos ofrece libremente el perdón en Jesús. Podemos ser justificados de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudieron ser justificados.

Nunca podremos justificarnos a nosotros mismos ante Dios. Al pensar así, asumiríamos que Dios califica en una curva, una medida que cambia según la debilidad humana. Pensar así también nos da la gloria de nuestra propia salvación en vez de simplemente decir, “Porque por gracia somos salvos por medio de la fe; y esto no de nosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”. Efesios 2: 8,9.

Algunos se niegan a aceptar la salvación de Jesús en el lugar secreto de su corazón, porque quieren una salvación creada por ellos mismos. Quieren ser salvados a la antigua: quieren ganárselo.

Tan solo unos meses después de esto, Pablo escribió una carta a estas iglesias en Galacia, tratando con estos mismos temas de la justificación por la gracia de Dios, y no por la obediencia a la ley.

En él es justificado todo aquel que cree: Jesús no solo nos perdona, sino que también hemos sido justificados por Él. El perdón se encarga de la deuda del pecado, pero la justificación pone un crédito positivo en nuestra cuenta ante Dios.

La advertencia es que, si no aceptamos a la persona y la obra de Jesús con toda nuestra vida, somos menospreciadores que desapareceremos. En esta advertencia, Pablo citó un pasaje de Habacuc sobre el juicio que vino sobre Jerusalén. Si Dios los juzgó a ellos, también juzgará a aquellos que niegan y rechazan su oferta de perdón a través de la obra de Jesús. Aunque nuestra época es una de gran gracia, Dios sigue siendo un Dios de gran juicio, y el pecado debe ser juzgado si no ha sido expiado por la obra de Cristo.

Algunos comentaristas se quejan de que Pablo aquí predicó muy parecido a como lo hizo Pedro en el Pentecostés. Es una queja extraña. Esto nos muestra que Pedro y Pablo predicaron el mismo evangelio, y el mismo evangelio fue predicado por alrededor de quince años después de Pentecostés, así como fue predicado ese primer día.

Otros notan similitudes entre este sermón de Pablo y el sermón de Esteban en Hechos 7.  Ese fue el sermón que Pablo escuchó cuando aún odiaba el nombre de Jesús. Tal vez el sermón del primer mártir de la iglesia aun resonaba en los oídos del hombre que dirigió su ejecución.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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