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La idea continúa sin pausa de hebreos 3: La incredulidad impidió que la generación que escapó de Egipto entrara a Canaán. La incredulidad provocará que no alcancemos el reposo que Dios tiene para nosotros. John Owen describió cinco características de este reposo para el creyente: El reposo significa paz con Dios, significa libertad de un espíritu servil, semejante a la esclavitud, en la adoración y el servicio a Dios, significa liberación de la carga de la observancia mosaica, significa libertad de adoración de acuerdo con el evangelio y significa el reposo que Dios mismo disfruta.

Este lugar de reposo es tan maravilloso que nos debe preocupar cuando otros – o nosotros mismos – parecemos no haberlo alcanzado. No es suficiente casi entrar en su reposo; no queremos quedarnos corto de ello. Esto es como una ilusión, de la que hay muchas en esta epístola, a las carreras en los juegos griegos: el que se quedaba corto era el que estaba a cualquier distancia, sin importar que pequeña fuera, detrás del ganador.

La palabra de Dios no fue suficiente. El antiguo Israel escuchó la palabra, pero no les aprovechó porque no la recibieron con fe. Uno puede escuchar la palabra de Dios y tener experiencias espirituales, pero al menos que la obra de Dios sea acompañada de fe no servirá de nada. Esto explica por qué dos personas pueden escuchar el mismo mensaje y una se beneficia mientras que la otra no.

Pensemos en la alegría que tuvo Israel al salir de Egipto y alcanzar la tierra prometida, y luego pensemos en cuantas tumbas fueron excavadas en el desierto. Una promesa maravillosa fue disponible pero no alcanzada. Se quedaron cortos porque, aunque escucharon la palabra de Dios, no fue acompañada de fe. La incredulidad mantiene a muchos fuera del reposo de Dios; la fe guía al pueblo de Dios a este reposo.

Aquí cita el salmo 95: 11 este reposo es de Dios; es Su reposo. Dios terminó su trabajo de creación mucho antes de que Israel entrara en Egipto o antes de que David escribiera el Salmo 95. Pero, aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo, todavía habló de “mi reposo”, demostrando que Dios todavía tiene este reposo. Este reposo es según el patrón del propio reposo de Dios cuando reposó de todas sus obras en el séptimo día, como se describe en la cita de Genesis 2:2.

Dios no creó este lugar de reposo en vano. Si los de Israel no entraron por causa de desobediencia, entonces alguien más entrará en ese reposo. Todo esto es prueba que hay un reposo para el pueblo de Dios. Este es un reposo que es espiritual, pero que está diseñado a semejanza del reposo provisto para Israel a través de Josué. Le mención de Josué nos recuerda que el nombre Jesús es igual a “Josué”. El segundo Josué terminará lo que el primer Josué dejó sin terminar. Jesús es mayor que Moisés y el primer Josué.
El reposo está en una persona – en Cristo Jesús – más que en doctrinas e ideas. Si te encuentras con un niño preocupado y llorando y tratas de consolarlo al darle reposo usando ideas y lógica, no te servirá de mucho. Pero cuando viene mamá, el niño vuelve a estar feliz.

Entrar a este reposo significa ya no tener que trabajar. La idea es que ya no hay lugar para las obras como base para nuestra propia justificación. Esta cesación de las obras cumple nuestro “descanso sabático”. Dios descansó de sus obras en el día de reposo original el trabajo había sido terminado. Nosotros dejamos de hacer obras auto-justificadoras porque Jesús ha terminado el trabajo en la cruz.

Procuremos, pues: Esta frase, o idea, aparece repetidamente en hebreos. Se presenta una verdad doctrinal – en este caso, la verdad de que hay un reposo disponible por la fe – y luego la verdad es aplicada. El reposo está ahí, pero Dios no nos lo impone. Nosotros tenemos que entrar en aquel reposo. Está claro que se entra al reposo por fe; pero se necesita fe diligente.

Esto nos muestra que la fe no es pasiva; se necesita diligencia para confiar, para depender y para aferrarnos a Jesús y su obra en nosotros. Si nosotros no procuramos entrar en aquel reposo, los resultados pueden ser desastrosos. Podemos caer en semejante ejemplo de desobediencia. Podemos caer, así como lo hicieron los hijos de Israel en el desierto.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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