[fusion_builder_container type=”flex” hundred_percent=”no” equal_height_columns=”no” menu_anchor=”” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” background_image=”” background_position=”center center” background_repeat=”no-repeat” fade=”no” background_parallax=”none” parallax_speed=”0.3″ video_mp4=”” video_webm=”” video_ogv=”” video_url=”” video_aspect_ratio=”16:9″ video_loop=”yes” video_mute=”yes” overlay_color=”” video_preview_image=”” border_color=”” border_style=”solid” padding_top=”” padding_bottom=”” padding_left=”” padding_right=””][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=”1_1″ layout=”1_1″ background_position=”left top” background_color=”” border_color=”” border_style=”solid” border_position=”all” spacing=”yes” background_image=”” background_repeat=”no-repeat” padding_top=”” padding_right=”” padding_bottom=”” padding_left=”” margin_top=”0px” margin_bottom=”0px” class=”” id=”” animation_type=”” animation_speed=”0.3″ animation_direction=”left” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” center_content=”no” last=”true” min_height=”” hover_type=”none” link=”” border_sizes_top=”” border_sizes_bottom=”” border_sizes_left=”” border_sizes_right=”” first=”true”][fusion_audio src=”https://house.life.cr/wp-content/uploads/2021/11/Mi-tiempo-con-Dios-27-el-noviembre.mp3″ loop=”off” autoplay=”off” preload=”none” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” controls_color_scheme=”” progress_color=”” max_width=”” border_size=”” border_color=”” border_radius_top_left=”” border_radius_top_right=”” border_radius_bottom_right=”” border_radius_bottom_left=”” box_shadow=”no” box_shadow_vertical=”” box_shadow_horizontal=”” box_shadow_blur=”0″ box_shadow_spread=”0″ box_shadow_color=”” animation_type=”” animation_direction=”left” animation_speed=”0.3″ animation_offset=”” /][fusion_text]
No sabemos mucho acerca del profeta Habacuc de cualquier otro libro en la Biblia. Ya que él profetizó la llegada del ejército Babilonio y la destrucción de Judá y profetizó algún tiempo antes de la invasión. Muchos creen que Habacuc ministró durante algún momento del Rey Joacim, quizás alrededor del año 607 a.C. Es difícil el decir con certeza cuando profetizó. Ya que él habla de Dios levantando a los Babilonios (Habacuc 1:6), podemos adivinar que él escribió en el periodo de 25 años entre el tiempo cuando Babilonia conquistó Nínive y el Imperio Asirio (612 a.C.) y el tiempo cuando Babilonia conquistó Jerusalén (587 a.C.). No sabemos la edad que tenía Habacuc cuando dio esta profecía, pero es probable que él vivió durante el tiempo del piadoso Rey Josías (640 al 609 a.C.) y luego dio esta profecía durante el reinado de uno de los sucesores de Josías. Habacuc sabía como era el vivir durante un tiempo de avivamiento, y luego el ver el pueblo de Dios y la nación deslizarse hacia el letargo y el pecado. Habacuc tenía un problema. El había vivido durante un periodo de avivamiento nacional seguido por un periodo de declinación espiritual.
Habacuc había tenido una profecía – no solamente en el sentido de un mensaje de Dios, sino también en el sentido de una carga pesada. Estaba pesado en su contenido, porque Habacuc anunció la llegada del juicio venidero hacia Judá. También era pesado por parte de su fuente, porque Habacuc trata con preguntas difíciles que él trae a Dios y Dios contesta esas preguntas. El nombre Habacuc se deriva del verbo hebreo “abrazar.” Su nombre probablemente significa, “Él quien Abraza” o “Él quien se aferra.” Es un nombre apropiado tanto para el profeta como para el libro, porque Habacuc viene a una fe firme a través de aferrarse con preguntas difíciles. El profeta: Este título es raro en los títulos del libro (vea Hageo 1:1; Zacarías 1:1), y es tomado por algunos como un indicio de que Habacuc era un profeta profesional, uno que se ganaba la vida al servir como profeta en el Templo o la corte, no como Amós. Habacuc miró a la violencia e injusticia alrededor de él en la nación de Judá. Él se preguntaba donde estaba Dios, y por qué Dios no arreglaba las cosas.
Esta es una pregunta excelente. ¿Por qué Dios nos permite ver iniquidad y molestias, en nosotros mismos y en otros? Habacuc ve las molestias y el pecado por todas partes, desde las relaciones personales hasta las cortes de ley. Esto le angustia tanto que clama a Dios y le pregunta a Dios por qué Él no pone las cosas en orden. Dios le dice al profeta afligido, No te preocupes por ello. Mira a las naciones circundantes, y de ellos saldrá una nación que será Mi instrumento para juzgar a la Judá pecaminosa. Entendemos bien la idea de “algo muy bueno para ser cierto,” pero eso no era lo que Dios estaba diciendo aquí. Esto es algo “muy malo para ser cierto,” una obra de juicio tan asombrosa que Habacuc tendría un tiempo difícil para creerlo. Cuando los Babilonios (los caldeos) eventualmente vinieron en contra de Judá, ellos llegaron como mensajeros de Jehová. No era que ellos por si solos no querían venir, pero Dios permitió que su pecaminoso deseo de conquistar a Judá se llevara a cabo. Si Dios no hubiera permitido que lo hicieran, ellos jamás hubieran podido conquistar a Judá, y haber exiliado al pueblo de Dios fuera de la Tierra Prometida.
Habacuc se preguntó el porqué el juicio de Dios estaba en contra de la Judá pecaminosa. Jehová le deja saber que el juicio en verdad vendrá, y cuando llegue a través de los Babilonios, será formidable y terrible. Cuando los Babilonios abrumen la tierra de Judá, ellos equivocadamente le darán el crédito a sus dioses falsos. El Señor dijo que ellos harían esto aún antes de que sucediera. Habacuc primero fue afligido debido a que no había juicio en contra de Judá; Dios le contestó al decirle que el juicio estaba en camino. Ahora Habacuc está afligido por el agente del juicio, los Babilonios – quienes eran un pueblo más malvado que el pueblo de Judá.
Algunas personas enfrentan tiempos de crisis como estas de la manera equivocada. Ellos se alejan de la iglesia y del compañerismo y se echan en una pequeña esquina espiritual. Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio: Esto trae aún más aflicción sobre Habacuc porque él conoce el carácter de Dios. Ya que él entiende el carácter santo de Dios, él está más afligido que nunca en cuanto al porqué Dios juzgaría a la pecaminosa Judá, al exaltar aún más a la Babilonia pecaminosa. Habacuc se pregunta por cuanto permitirá Dios que los Babilonios continúen con su cruel conquista de las naciones. Es como si el pueblo de Dios fuera fácilmente, conquistado, como peces en una red. Fácilmente somos tomados y destruidos. No tenemos un líder para que nos guíe, y no poder para defendernos. Nabucodonosor aquí es representado como el pescador, quien está constantemente echando redes hacia el mar, y atrapando multitud de peces; y siempre teniendo éxito, él rinde sacrificios a su propia red.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
[/fusion_text][/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]
